Sánchez presiona para fijar una investidura inminente

El presidente se implica personalmente en las negociaciones para dar un impulso final al acuerdo con ERC

Spain's Sanchez promises dialogue on Catalonia if wins confirmation voteSpain's Sanchez promises dialogue on Catalonia if wins confirmation vote
Spain's acting Prime Minister Pedro Sanchez gestures during the first session of the Parliament following a general election in Madrid, Spain December 3, 2019. REUTERS/Juan Medina - RC2PND9IK5UL/File PhotoJuan MedinaReuters

El Partido Socialista y Esquerra Republicana siguen avanzando. Aunque todo parezca sumido en un eterno compás de espera –primero a la sentencia del TJUE, después al Congreso de ERC y ahora al informe de la Abogacía del Estado–, lo cierto es que a baja intensidad se siguen registrando progresos y –lo que es más importante– se van superando los «obstáculos» que se han ido interponiendo en el camino de la negociación. Una concatenación de «hitos» que han ido marcando los tiempos de la investidura y que tendrán su colofón «en las próximas horas» con el dictamen de los Servicios Jurídicos del Estado, avalando la tesis soberanista de que Oriol Junqueras debe asumir la condición de eurodiputado que se le negó en junio por estar en prisión provisional. Una decisión a modo de «gesto» demandado por el independentismo, que en el Gobierno creen que «no entra en contradicción» con la propia doctrina de la Abogacía, que ya se manifestó en estos mismos términos hace escasos seis meses.

El contacto no ha cesado. Ni siquiera en los momentos más crudos de la negociación, con salidas de tono de Ábalos Y de los barones socialistas o, incluso, tras el varapalo judicial de Luxemburgo. Al contrario, ante estas circunstancias adversas se intensificaron de tal forma que no se retrocediera todo el camino trazado. Las últimas horas son decisivas. Los socialistas ya han trasladado su oferta final a los republicanos e incluso el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, se ha implicado personalmente en las negociaciones. El líder socialista está presionando para lograr su objetivo de fijar una investidura inminente, antes de que acabe el año, para poder tomarse las uvas en plenitud de funciones. Fruto de este impulso o acelerón final es que la Mesa del Congreso calificara ayer la propuesta de investidura y habilitara los días 28, 29 y 30 de diciembre para que, si fuera necesario, albergue el debate que haga presidente a Sánchez.

Según informan fuentes parlamentarias, esta habilitación tiene efectos en el periodo hábil (diciembre) por tratarse de sábado y domingo, ya que en el periodo inhábil (enero) no sería necesario, por entenderse incluida en las facultades de la Presidencia. Por tanto, esto no supone que la investidura se vaya a producir necesariamente antes de final de año, pero sí apunta a que esta eventualidad todavía no se ha descartado. En Moncloa «no renuncian» a ella y para que se pueda materializar en estos plazos es necesario el acuerdo ayer adoptado. Quizá se entienda mejor en negativo. Si como ha deslizado el independentismo y se ha publicado también en algunos medios, estuviera decidido que la investidura se celebrase en la primera semana de enero, sería innecesario realizar este movimiento y habilitar cualquier periodo, ya que para realizarla los días 2, 3 y 5 de enero, Meritxell Batet puede formalizar la convocatoria sin necesidad de reunir a la Mesa.

Sánchez mueve ficha e imprime cierta premura a los tiempos, a la espera de que todo se concrete tras el informe de la Abogacía del Estado. Para los republicanos, se hace muy difícil que el proceso previo para que se pueda celebrar el debate de investidura, si finalmente las negociaciones culminan en un acuerdo, pueda concluir esta semana. Se inclinan, más bien, por los días previos a Reyes. En cualquier caso, insisten en que no es cuestión de calendario, «sino de contenido». Desde el PSOE se traslada, no obstante, que el acuerdo entre está prácticamente cerrado y que los «flecos», a los que ayer hacían referencia los republicanos, se encuadran dentro del marco que se quiera dar a dicho pacto. Esto es, que cada una de las partes necesita llevar la pelota a su tejado y vestir el acuerdo de manera que se entienda en el seno de sendas formaciones.

¿Consejo de Ministros el 27?

Prueba de que «todo está abierto» es que en las previsiones que Moncloa remite de forma semanal figura agendado un Consejo de Ministros para el próximo día 27. Fuentes gubernamentales no quisieron precisar si Sánchez comparecería posteriormente en rueda de prensa para hacer su tradicional balance de final de año o si ese día se estaría sometiendo a la primera jornada del debate de investidura, precisamente, en la que el candidato que solicita la confianza de la Cámara sube a la tribuna del Congreso para emitir su discurso. «No hay nada cerrado» siguen sosteniendo en Moncloa porque solo lo estará el día que se cierre el acuerdo.