El polvorín europeo de Puigdemont

Cuenta como aliados a los Verdes e Izquierda Unitaria y puede beneficiarse de la heterogeneidad de las familias políticas europeas

Parlamento Europeo
Parlamento EuropeoAdrián Herranz

El próximo 13 de enero, la apertura de la primera sesión plenaria del año estará marcada por un anuncio muy especial: el presidente de la institución, David Sassoli, deberá dar la bienvenida a dos nuevos eurodiputados: Carles Puigdemont y Toni Comín, cuyos escaños estaban vacíos desde el pasado 2 de julio y que se convertirán en eurodiputados de pleno derecho tras la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE publicada el pasado 19 de diciembre.

Tras este anuncio, comienza toda una contienda en la que el independentismo utilizará una plataforma de excepción con el propósito de internacionalizar el procés y recabar apoyos tanto políticos como mediáticos, justo en el momento en el que la estrella del expresident comenzaba a apagarse y no había conseguido reunirse con ningún cargo europeo de relevancia. Aunque aún se desconoce en qué familia política se integrará el inquilino de Waterloo, él ha pedido el ingreso en los Verdes, el mismo grupo al que pertenece Esquerra Republicana y que también acoge a otras fuerzas independentistas como Bildu o el Bloque Nacionalista Galego.. Esta formación ha sido uno de los principales apoyos del soberanismo catalán en los últimos años, aunque su capacidad de influencia dentro del hemiciclo europeo ha sido limitada. Al menos, hasta el momento. Como muestra, el rechazo el pasado 21 de octubre a la celebración de un debate sobre Cataluña tras la sentencia del procés. Esta iniciativa fue planteada por el copresidente de la bancada ecologista, el belga Philippe Lamberts y fue rechazada con 229 votos en contra, 189 a favor y 21 abstenciones. Los verdes contaron con el apoyo del grupo Izquierda Unitaria y la oposición de Populares, Socialistas y Liberales. El único debate celebrado hasta el momento sobre Cataluña tuvo lugar tras el 1 de octubre y no se votó ninguna resolución.

Pero, aunque pueda parecer contradictorio, el soberanismo catalán tiene otros aliados y la situación es mucho más compleja de lo que revelan las apariencias. El pasado 20 de diciembre, Puigdemont recibió una acreditación temporal de la Eurocámara y contó como cicerone con la eurodiputada flamenca, Assita Kanko, pertenenciente a los independentistas N-VA.(Nueva Alianza Flamenca) Paradójicamente, esta formación que ha arropado a Puigdemont durante su estancia en Bélgica forma parte del grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos que agrupa a los conservadores polacos de Ley y Justicia – partido en el Gobierno, al que Bruselas ha abierto varios procedimientos de infracción por la falta de independencia judicial- y también a Vox. Aunque esta alianza del partido de Santiago Abascal con los independentistas flamencos ha sido polémica desde el inicio, las tensiones pueden convertirse en irresolubles si N-VA sigue apadrinando al fugitivo de la justicia española, aunque no pertenezca de manera formal a la misma familia política europea.

Aquí no terminan las contradicciones. Aunque fuerzas eurófobas como Le Pen y la Liga han mostrado su entusiasmo por el ascenso de Vox en España, partido con el que comparten la mano dura contra la inmigración ilegal, también son conocidas las simpatías de Matteo Salvini por cualquier movimiento con pretensiones desestabilizadoras del status quo europeo. Por eso, el líder de la Liga Norte ha participado en la Diada y se ha fotografiado con esteladas en diferentes ocasiones, tal y como ha divulgao en sus redes sociales.El independentismo catalán es consciente de que cualquier acercamiento a la extrema derecha europea socava sus oportunidades de mostrarse como un movimiento con credenciales europeístas y tras la sentencia favorable de la corte europea y los piropos encendidos al socialista David Sassoli, por la premura de su reacción, Puigdemont y su corte no pueden permitirse un paso en falso. El cordón sanitario parece más que evidente.

Pero el gran interrogante reside en si Puigdemont y los suyos conseguirán adhesiones en las fuerzas políticas que hasta el momento se habían posicionado al lado de España sin ambages. ¿Conseguirán romper el dique de contención construido por populares, socialistas y los liberales de Renew Europe, el partido de Emmanuel Macron? Este último grupo albergó en su filas al PDeCAT, pero expulsó al partido de Puigdemont en octubre de 2018 debido a los casos de corrupción de la antigua Convergencia y a la presión de Ciudadanos que, en ese momento contaba con unas expectativas electorales halagüeñas.¿ La reciente debilidad de la formación naranja le hará perder influencia en su grupo parlamentario euroepo? ¿habrá división en esta bancada política entre las diferentes delegaciones? El independentismo está dispuesto a dividir y vencer. Sólo en tiempo dirá si lo consigue.