¿Dónde hay que firmar?

El PSOE y el PNV firman hoy el acuerdo para el apoyo a la investidura
El presidente del PNV, Andoni Ortuzar, compareciendo ante los medios tras la firma del acuerdo con Pedro SánchezBallesterosEFE

Da mucho «bajón» finalizar el año en un estado anímico tan similar, en términos políticos, a como lo empezamos. Las noticias respecto al presunto Gobierno que supuestamente nos va a gobernar son todas sobrecogedoras. La imprevisibilidad, más la falta de credibilidad de nuestros presuntos gobernantes, nos hacen sentir como al borde de un tremendo precipicio.

El PNV aseguró en noviembre del pasado año 2017, después de pactar con Cristóbal Montoro la Ley del Concierto y el Cupo, que «no ha sido «agradable» negociar con los escándalos de corrupción del PP de fondo».

Entre los casos más recientes de corrupción del PNV, decenas de alcaldes (Getaria, Muskiz, Leioa, Zierbana, Errigoiti, Carranza, Lemoa, Lezama, Bakio, Otxandio), concejales (Leioa, Carranza, Erandio, Lemoa), altos cargos de la estructura del PNV en Álava, algún director del Departamento de Agricultura, diputado y diputada forales en Álava, un director de Presupuestos del Gobierno Vasco, otro consejero, directores de Sanidad, un jefe de la Hacienda de Irún, otro jefe de la Hacienda Foral, un senador del PNV, además de amiguetes y familiares imputados y condenados por malversación de caudales, apropiacioón indebida, delitos fiscales, ilegalidades urbanísticas, irregularidades en la concesioón de subvenciones, etc.

Contemos con que dan por supuesto que pocos serán los atrevidos que osen denunciarles, pero es que, además, ya se preocupan bastante de que no salgan a la luz (subvenciones a los medios de comunicación mediante) o de que en los juzgados les traten lo mejor posible.

Como ocurre en Cataluña, donde todo el mundo tenía conocimiento del famoso 3 por ciento, en Euskadi todo el mundo sabe que llevar el carnet del «partido» en la boca ayuda mucho; el nepotismo y el favoritismo son nuestro medio natural. Los del oasis vasco, ahora socios de Pedro Sánchez.

El PNV ha firmado con el presunto presidente (todavía me cuesta pensar que con el PSOE) un acuerdo a cambio de sus seis trascendentales votos para lograr la investidura.

Por ejemplo, según el punto 3: «Se procederá en el plazo de seis meses al traspaso de las competencias de tráfico a la Comunidad Foral de Navarra». El PNV negociando competencias de Navarra.

Punto 4: «Reconocimiento de las identidades territoriales, acordando, en su caso, las modificaciones legales necesarias, a fin de encontrar una solución tanto al contencioso en Cataluña como…». El PNV negociando el «arreglo» de Cataluña.

Las corrupciones históricas del PSOE y las más presentes, a medio juzgar todavía en Andalucía, desprestigian bastante unas siglas, una historia, unos dirigentes y unos militantes que hicieron mucho por nuestro país. Pero en la coyuntura actual, el PSOE y el PNV son «familias» que se entienden a primera vista: «Tú ¿que quieres?», «tú ya sabes», pues adelante.

Los más expansivos dirán que se trata de mafias, lumpen pero con unas corbatas preciosas. Dejémoslo en «gente sin escrúpulos» oficiando «un milagro de la política» (concepto esgrimido por el PNV tras pactar los presupuesto en Euskadi con Podemos).

Imagino que Sánchez ni siquiera habrá llegado a leer el documento entero. «¿Dónde hay que firmar?», habrá dicho.

Para el próximo año, quizás convenga no volver a leer la prensa hasta que todo explote.