La portavoz de Bildu que insultó al Rey, entrevistadora de etarras encapuchados

La entonces periodista fue condenada a un año de cárcel por apología del terrorismo

La trayectoria de Mertxe Aizpurua ejemplifica bien qué es EH Bildu. Su salto al Congreso como líder de la bancada «abertzale» se ha concretado tras desempeñar otras responsabilidades en la arena política como la de ser alcaldesa de Usúrbil (Guipúzcoa). Periodista de profesión, fue directora de «Gara» entre 1999 y 2004. Al frente de este rotativo protagonizó una de sus portadas más controvertidas.

7 de junio de 2001. «Gara» publicó una entrevista con dos miembros de ETA. En la primera página del diario afín a la izquierda independentista vasca, apareció Aizpurua frente a dos encapuchados de la banda terrorista. Compartía la escena con Marcelo Otamendi, director de Egunkaria, medio que también publicó la entrevista. Sobre la mesa, cubierta por un mantel que lleva bordado el escudo de la imaginaria «Euskal Herria», una grabadora recoge el diálogo. Y varios folios con las preguntas que los periodistas dirigen a sus interlocutores. Como fondo, el logo de ETA. El hacha y la serpiente. También una ikurriña. En el interior de la edición del «Gara» de aquel jueves, un despliegue sin precedentes para blanquear a los encapuchados. Seis páginas de entrevista, en las que los miembros de ETA se explayan en torno a la estrategia de sus comandos y justifican sus actuaciones.

Apenas cinco días después de esta publicación, la Fiscalía de la Audiencia Nacional se querelló contra Aizpurua por los delitos de amenazas y justificación de actos terroristas. La acción judicial fue dirigida contra Aizpurua de forma subsidiaria al no poder ser identificados los etarras protagonistas de la entrevista. La Fiscalía consideró que el texto publicado por la ahora portavoz de Bildu en el Congreso «no puede por menos de causar evidente temor y desasosiego en los destinatarios potenciales y reales de la publicación, en cuanto forman parte de los grupos sociales de los que se predica que serán víctimas de los sucesivos atentados de la banda terrorista». El escrito de la Fiscalía insistía además en reproducir las referencias que la pieza periodística de Aizpurua incluía en torno a la «lucha armada» y cómo se defendía este concepto como algo necesario y conveniente. «En definitiva, se justifican las actividades terroristas», concluía la querella.

Pasados los días, la grabadora con la que Aizpurua recogió la conversación con los etarras se convirtió en uno de los elementos protagonistas de su interrogatorio en la Audiencia Nacional. Aseguró ante el juez Baltasar Garzón desconocer la identidad de aquellos miembros de ETA. Y reconoció haber quemado las cintas de esa entrevista. Exactamente un mes después de la declaración de Aizpurua ante el juez y de no haber facilitado información sobre los encapuchados que habían lanzado amenazas contra sus potenciales objetivos, ETA asesinaba a José Javier Múgica, concejal de Unión del Pueblo Navarro en Leiza (Navarra). La Fiscalía presentó entonces una ampliación de la querella contra «Gara» por inducción al asesinato, al considerar que la muerte de Múgica era la «consecuencia directa» de las amenazas vertidas en sus páginas contra aquellos concejales de UPN que no apostasen por una «solución democrática al conflicto».

Años atrás, la portavoz de Bildu en el Congreso ya había sido condenada a un año de prisión por apología del terrorismo. Ocurrió cuando era la directora técnica de la revista «Punto y hora de Euskal Herria». En un artículo publicado en septiembre de 1983, titulado «Por los gudaris de ayer y de hoy», la revista de Aizpurua hacía una encendida defensa de la lucha armada: «Son necesarios los gudaris también hoy (...). En el caso de Euskal Herria, también, ahí está la guerra. ¿O no la hay? ¿Se puede saber cuánto más está dispuesta a dar España a Euskal Herria?».