Otro trágala para Iglesias: Sánchez mantiene a Tezanos al frente del CIS

El líder morado pidió la dimisión o el cese del presidente del CIS hace cuatro meses por hacer campaña por el PSOE de cara a las elecciones

Ya dijo Pablo Iglesias en octubre de 2015 que «hacer política es cabalgar contradicciones». Un mantra que debe estarse aplicando continuamente desde que entrara a formar parte, como vicepresidente, del Gobierno de coalición y haya asumido como propias e incluso defendido algunas decisiones del Ejecutivo que criticó profusamente estando en la oposición. Al batracio del nombramiento de Dolores Delgado como Fiscal General del Estado, a la que en su día mostró la puerta de salida y ahora aboga por dar «una oportunidad para que demuestre su autonomía», se suma ahora el mantenimiento de José Félix Tezanos al frente del Centro de Investigaciones Sociológicas. Otro trágala, pues hace escasos cuatro meses, Iglesias aseguraba que el presidente del CIS «debería dimitir o ser cesado ipso facto» por romper la neutralidad institucional que exige su cargo, tras pedir abiertamente el voto para el PSOE en un artículo en la publicación «Temas para el debate» en vísperas de los comicios del 10-N.

En un mensaje en su cuenta de Twitter junto al artículo de Tezanos, en el que sostenía que los españoles no deberían reaccionar con «rabia» al hecho de que haya que repetir las elecciones generales el 10 de noviembre, sino concentrar su voto «en aquellos partidos que hoy por hoy pueden gobernar»; el ahora vicepresidente aseguraba que «el CIS es una institución pública, no el patrimonio del partido que gobierna» y criticaba que «Tezanos, en tanto que presidente, no puede defender abiertamente el viejo bipartidismo y pedir el voto». Ahora el partido que gobierna es también el suyo y Tezanos seguirá manteniendo una vinculación inequívoca al PSOE, partido del que es militante y cuya pertenencia a la Ejecutiva –como secretario de Estudios y Programas– simultaneó durante los primeros compases al frente del CIS. Finalmente la presión le obligó a abandonar Ferraz.

Pero las críticas de Podemos no fueron las únicas. También el resto de los partidos de la oposición o desde el propio sector de la demoscopia clamaron contra Tezanos, un desgaste que ha contribuido a minar la credibilidad de la institución, que –además– ha cambiado varias veces de método –sin cocina y con cocina de los resultados– en sus encuestas, lo que las hacía incomparables entre sí de un mes a otro. También la sobredimensión del votante socialista que, si bien en abril le permitió acercarse al dictamen de las urnas del 28-A, en noviembre otorgó una horquilla demasiado holgada y optimista para el PSOE (130-150 diputados) que no se materializó el 10-N, cuando los socialistas consiguieron 120 diputados.

A la polémica que le acompaña ha contribuido también el propio Tezanos que defendía antes de asumir el cargo –cuando las encuestas eran desfavorables para los socialistas– que estos estudios eran «parasociología, una forma de brujería», porque sacan conclusiones erróneas «despreciando los datos empíricos». Ya presidiendo el CIS también fue sonada su negativa a dimitir asegurando que «Ni soy adivino ni el CIS es una casa de adivinanzas». Sin embargo, la confianza que le une a Pedro Sánchez, ha hecho que éste le sostenga en el cargo, aunque suponga un nuevo trágala para su socio.