De la portavoz Montero al diputado Sicilia: el fin de Susana Díaz

La ex presidenta andaluza quiere recuperar el poder

Susana Díaz asiste a la Feria Internacional de Turismo (Fitur)
La secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, durante su visita a la Feria Internacional de Turismo (FITUR) Madrid 23-01-2020.-La secretaria general del Psoe en Andalucía, visita la Feria Internacional del Turismo, Fitur.-ÁLEX ZEA. Álex Zea / Europa Press 23/01/2020Álex Zea Europa Press

El debate sobre la continuidad de Susana Díaz al frente del PSOE andaluz no ha hecho más que empezar, por mucho que la ex presidenta de la Junta se empeñe, en cada ocasión que se le presenta, en proclamar que quiere volver a ser la candidata del partido en las próximas elecciones autonómicas. Las renuncias en cascada, esta misma semana, de tres dirigentes del PSOE sevillano muy críticos con Díaz han servido para sacar a la luz de forma explícita un conflicto latente que se remonta a 2016, cuando la ahora líder de la oposición en el Parlamento andaluz orquestó una operación para forzar la dimisión de Pedro Sánchez como secretario general del partido.

En el cuartel general socialista de la calle Ferraz admiten en privado que el conflicto entre ambos sigue abierto, pero que permanecerá soterrado al menos hasta el próximo verano, cuando Sánchez confía en haber sacado adelante y sin sobresaltos los Presupuestos Generales del Estado y consolidado el Gobierno de coalición con Podemos. Pero, hasta que llegue ese momento, la frágil tregua entre ambos seguirá viva y con respiración asistida.

La pérdida del poder en Andalucía en favor del PP y Ciudadanos tras casi cuatro décadas ininterrumpidas de incontestable hegemonía socialista, y la demoledora sentencia de los ERE fraudulentos, que se ha llevado por delante a Manuel Chaves y José Antonio Griñán, sus mentores políticos, han dejado a Díaz muy tocada. Pero ni ella misma debió intuir el feroz ataque lanzado en su contra el pasado martes por los tres dirigentes de la Ejecutiva de Sevilla dimitidos, que han afirmado sin mayores rodeos que el proyecto político de Díaz “está totalmente agotado, no sólo desde que perdió la Junta, sino las primarias” frente a Sánchez, que barrió a su rival en 2017.

En Ferraz son conscientes de que los críticos a Díaz en Andalucía forman una corriente todavía muy embrionaria y carecen, hoy por hoy, de un referente claro para relevar a la ex presidenta. Y, sin embargo, dan por hecho que habrá al menos una candidatura alternativa a Díaz en el próximo congreso regional del PSOE, que podría celebrarse a comienzos o finales del próximo verano, siempre después del Congreso Federal del partido. ¿Posibles rivales? En la dirección socialista ya se cuestionan, de forma discreta, si Díaz es la candidata idónea para recuperar la Junta de Andalucía, pero se resisten a dar nombres, aunque no ignoran que desde hace semanas ya están empezando a circular las primeras cábalas y pronósticos.

De entrada, sostienen fuentes cercanas a la dirección del partido, la ministra de Hacienda y flamante portavoz del Gobierno, María Jesús Montero (Sevilla, 1966), parece la mejor colocada para disputarle el liderazgo a Díaz. Aún no hay movimientos visibles sobre el tablero de ajedrez, pero algunos barruntan que la decisión de Sánchez de promover a Montero a portavoz del Ejecutivo es una estrategia diseñada por Sánchez y su equipo más próximo para dar más visibilidad social y mediática a la ministra sevillana, ya de por sí cercana y dicharachera.

Otro de los nombres que suena con fuerza como candidato de Ferraz es el del diputado Felipe Sicilia, 39 años, policía de profesión, cabeza de lista por Jaén en las dos últimas elecciones generales y hombre de la máxima confianza del presidente Sánchez. Pero, por ahora, la única que ha dicho abiertamente que pretende renovar su liderazgo es la propia Díaz, que solo dos días después de hacerse pública la sentencia del ‘caso ERE’, la mayor condena por corrupción de la reciente historia democrática (679 millones de euros malversados), se apresuró a decir: “Tengo ilusión y tengo ganas”, obviando que, siendo ya presidenta de la Junta, pidió en varias ocasiones el archivo del caso y defendió la inocencia de Chaves y Griñán.

La dirección federal del partido volvió a guardar silencio porque no quería dar pie a un inoportuno debate sobre el liderazgo de Díaz en plena resaca de las elecciones generales del 10-N y con unas complicadas negociaciones a la vista con Podemos para conformar un Ejecutivo de coalición. Pero quien no dejó pasar la oportunidad de enfrentarla a la incómoda realidad fue su sustituto al frente de la Junta, el popular Juan Manuel Moreno, quien dijo tras conocer la sentencia de la Audiencia de Sevilla, ahora recurrida ante el Tribunal Supremo: “No se ha enterado usted de la realidad, una sentencia que ha pulverizado y ha hecho una enmienda a la totalidad a 37 años de poder absoluto en Andalucía. Le perseguirá siempre en su carrera política”.

La última vez que Díaz volvió a postularse para repetir como candidata a la Junta fue el pasado 16 de enero, cuando compareció ante los medios de comunicación para hacer balance del primer año de Gobierno PP-Ciudadanos en Andalucía y no dejó pasar la oportunidad de enviar un nuevo recado a Ferraz. “Si me preguntan si tengo ganas, tengo todas las del mundo”, dijo. Pero esta vez sí hubo alguien que recogió el guante de su desafío: el alcalde socialista de Sevilla, Juan Espadas, quien, durante una conferencia en Madrid, afirmó: “El PSOE andaluz tiene que volver a ser un proyecto ganador. Soy un militante activo y comprometido, y estoy para lo que los compañeros decidan”. Para algunos, esas declaraciones de Espadas han abierto ‘de facto’ la carrera por la sucesión.

Díaz se ve fuerte y fía su futuro político a la fidelidad de la militancia, pero ha perdido apoyos en el grupo socialista del Parlamento andaluz, sobre todo a raíz de la defenestración del portavoz parlamentario del partido, Mario Jiménez, caído ahora en desgracia tras ser durante seis años uno de los apoyos más firmes de la ex presidenta junto con la secretaria general de Sevilla, Verónica Pérez. Ésta se apresuró el pasado martes a menospreciar a los dirigentes sevillanos que dimitieron en bloque, al afirmar que los tres son “absolutamente irrelevantes” en una dirección que cuenta con 73 miembros, “lo que entra dentro (sic) de la normalidad”. Pero lo cierto es que la carrera por la sucesión de Díaz ya no tiene vuelta atrás.