Marlaska, el tercer ministro salpicado por el «caso Ábalos»

Por su mediación ante la «dos» de Maduro Además de Ábalos y Laya, la oposición pedirá la comparecencia del titular de Interior

La evolución de la crisis abierta en el Gobierno de Pedro Sánchez por la intervención del ministro de Transportes, José Luis Ábalos, tras el aterrizaje de la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez –sancionada por la Unión Europea por violación de los derechos humanos–, en el aeropuerto de Barajas continúa agrandando las grietas abiertas en Moncloa conforme pasan las horas. Los grupos de la oposición del centro derecha han sido claros al exigir la dimisión de Ábalos. A todos ellos respondió el ministro desde un acto del PSOE en Galicia: «Molesta, pero no me impacta. ¿Sabéis por qué? Porque vengo de muy lejos, en esto estoy desde el año 76. Otros quizá estén en la política de paso. Yo vine para quedarme y no me echa nadie». Despejadas las dudas en torno a su futuro, lo que sí parece claro, dadas las dimensiones que ha alcanzado la polémica, es que Ábalos tendrá que explicar lo ocurrido en el Congreso. Al menos a ello se comprometió el viernes cuando aseguró que que comparecería cuantas veces fuera necesarias.

Sin embargo, las explicaciones en torno a lo sucedido han trascendido ya el perímetro del Ministerio de Transportes. Especialmente después de que Ábalos diera ayer su versión de lo sucedido en las páginas de LA RAZÓN. En la entrevista publicada por este diario, el también secretario de Organización del PSOE explicó con detalle lo sucedido en la madrugada del pasado lunes: «Se presentan estos hechos con tintes de una película de misterio, reunión secreta en un avión, de madrugada… La realidad es más vulgar. Estoy informado de la llegada del ministro de Turismo –Félix Plasencia– al que conozco, porque viene a Fitur. Como no sabía si lo podría ver por la semana que llevábamos en el Ministerio, fui a Barajas. Llegando al aeropuerto me llama el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, que sabía por mí de su llegada, para decirme que la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, ha recibido una comunicación de la Embajada venezolana en la que le dicen que en ese avión también viaja la vicepresidenta, Delcy Rodríguez. Y me dice: ‘‘Ya que vas, procura que no baje del avión’’».

Esta versión salpica de lleno al ministro del Interior, en la medida de que también le sitúa como uno de los actores que trataron de evitar que la número dos del régimen de Maduro pisase suelo madrileño y, de esta manera, fuera detenida por la policía española. En este contexto, el PP ya ha anunciado que pedirá la comparecencia de Fernando Grande-Marlaska para que, como máximo responsable de la Policía Nacional, informe con detalle de la intervención de Ábalos en el aeropuerto así como de la interlocución que mantuvieron los dos ministros del gabinete Sánchez.

Además de a Ábalos y a Marlaska, las secuelas de esta polémica han alcanzado también a la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya –al ser ella la encargada de recibir ayer a Guaidó y de fijar la posición española respecto a Venezuela– y al propio presidente Sánchez, al haber evitado recibir al presidente encargado en contra de lo que sí hicieron los líderes de los gobiernos de Francia y Reino Unido.