Ciudadanos condiciona un “Cataluña Suma” a cerrar un pacto similar con el PP en País Vasco y Galicia

El PP habla de sondeos que les darían el 20% de los votos con Cataluña Suma. Cs llegó al 25,35% en 2017. Arrimadas pide un debate sereno y global

El PP ya ha empezado a desplegar su artillería para presionar a Ciudadanos (Cs) para que acepte unir sus siglas a las suyas bajo la fórmula de Cataluña Suma. De hecho, todavía está «caliente» el anuncio de Quim Torra, y no hay ni fecha para las elecciones, pero desde la dirección popular ya difunden que manejan encuestas que confirman que esa alianza les situaría en el 20 por ciento del voto de llegar a concretarse, decisión que depende del «sí» de Inés Arrimadas.

Cs ganó las últimas elecciones autonómicas con el 25,35 por ciento de los votos, un resultado histórico para una fuerza constitucionalista. Tiene 36 escaños en la Cámara autonómica. El PP se quedó en el 4,24 por ciento de los votos, y cuatro diputados.

Ese futuro 20 por ciento, como listón de objetivo deseable de partida, ya implica rebajar notablemente las expectativas para el voto del centro derecha en su conjunto, pero especialmente para la formación naranja. Pero éste es el argumentario sobre el que en Génova defienden que esta vez sí, a diferencia de lo que sucedió en las anteriores autonómicas, Cs debe ceder y aceptar ligar sus siglas a las del PP.

Arrimadas está atrapada bajo la presión de distanciarse del «no» que llevó a la «tumba» política a Rivera y el mantra de que el sentido de Estado la obliga a aceptar la fórmula que ya se utilizó en Navarra, esta vez para contener la caída del voto de Ciudadanos en las próximas catalanas y la debilidad, en consecuencia, del dique constitucionalista. El PSC también es un partido constitucionalista, recuerdan desde Cs, como también echan memoria de que en Cataluña llevan meses buscando una alianza a tres, con PP y con los socialistas. Salida inverosímil porque los de Miquel Iceta están en un camino propio, en el que la posibilidad del tripartito. de la que tanto se habla en Madrid, despierta sarpullidos internos, pero que se ejecutará si es la salida que dejan las elecciones. Aunque está por ver si ese tripartito suma, y si realmente ERC y JxCat no vuelven a intentar la unión, con otras condiciones, si hay mayoría independentista. En todo caso, el PSC está a lo suyo, e incluso sueña con ser la fuerza más votada.

En el otro lado, Cataluña Suma no es una operación tan sencilla para Cs como se está simplificando en el discurso político. Ahí tiene mucho que ganar el PP, pero mucho menos, incluso nada, Arrimadas. Arriesga las siglas propias en Cataluña, lo único que le diferencia a nivel nacional de la posición de simple sucursal del PP, a la espera de que este partido cumpla su meta de darles el mordisco definitivo en las siguientes elecciones. Y por eso aunque Arrimadas esté obligada a dejar la puerta abierta al debate y a la discusión, para no cerrarse de inicio en el «no es no» que condenó a Rivera, la previsión es que en ese debate el partido naranja coloque al PP significativas condiciones encima de la mesa. «No puede ser que trabajen solo por su interés particular, escondiéndolo en el interés de país. Que quieran la suma donde les puede ir muy mal, pero no les preocupe la unidad de acción en el País Vasco o incluso en Galicia». La frase esconde una clave fundamental: que la alianza no solo guarde los intereses del PP sino también los que tiene Cs en otras comunidades en las que no existe. En Galicia habrá elecciones este año, y el PP aspira a revalidar su mayoría absoluta. También tocan elecciones en el País Vasco en otoño, donde el PP tiene 9 escaños. Cs está pendiente de su Congreso y antes no podrán fijar una posición. Pero en el entorno de Arrimadas ya plantean que los pactos deben responder «al interés de España, no al de un partido que busca sobrevivir a una coyuntura», y que el debate sobre Cataluña Suma debe incluir la situación en País Vasco y hasta Galicia. No es solo un problema de quién encabeza la lista catalana.