España

Junqueras, a los presos: “La libertad, gota a gota”

El líder de ERC, «convencido de ganar la partida», instiga desde la cárcel recursos a los tribunales e instituciones europeas

En su faceta de visionario predicador, Oriol Junqueras mantiene a diario una alocución con sus compañeros del módulo 2 en la prisión de Lledoners. Les habla, les instruye y les exhorta sobre las excelencias del independentismo y los derechos humanos. Fuentes de la prisión explican que con tesón y una actitud de pertinaz instigador, logró que unos 70 reclusos dirigieran sendas cartas al Tribunal Supremo y al Parlamento Europeo exigiendo el reconocimiento como eurodiputado del líder de Esquerra Republicana. En las misivas, divulgadas ahora por la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC), los presos definen a Junqueras como «un mártir» de la democracia y defienden su pleno derecho a representar al pueblo por quién resultó elegido. Naturalmente, el preso de ERC no firma el manifiesto, pero saborea poco a poco el nuevo régimen de salida de los dirigentes soberanistas. «La libertad, gota a gota», les suele decir en estas conversaciones, según medios penitenciarios.

En virtud del artículo 100.2 del reglamento penitenciario aplicado por la Generalitat, que permite flexibilizar el régimen de vida de los internos, todos los dirigentes del «procés» podrán ir saliendo escalonadamente de la cárcel. Ya lo han hecho Jordi Cuixart, Jordi Sánchez y Carme Forcadell, y les seguirán Dolors Bassa y Joaquim Forn. Ello ha desatado una tormenta política y judicial plasmada en la rotunda oposición de la Fiscalía, por entender que se trata de un tercer grado encubierto para unos condenados en sentencia firme por el TS a 9 y 13 años por un delito de sedición. El fiscal opina que se está haciendo un uso abusivo del artículo, mientras la consejera de Justicia y miembro de ERC, Esther Capella, recuerda que la decisión depende de las juntas de tratamiento de las prisiones, avaladas por un juez de vigilancia penitenciaria, sin injerencias políticas del Govern.

Pero el escándalo está servido y Oriol Junqueras lo sabe. Y sabe también que, tarde o temprano, se beneficiará de esta salida con el horizonte puesto en las elecciones catalanas. Así lo confirman todos cuantos le visitan en la cárcel. «Está convencido de ganar la partida», añaden. Por ello, al tiempo que instiga manifiestos a los tribunales e instituciones europeas, apela con sus abogados defensores a utilizar las cantidades depositadas ante el Tribunal Supremo como fianza exigida por el Tribunal de Cuentas sobre los fondos empleados en la celebración del referéndum del 1 de octubre. La propia consejera republicana, Esther Capella, avala su confianza, al ver «previsible» que todos los presos del «procés» puedan ir abandonando el centro penitenciario en aplicación del 100.2. En la Fiscalía se ha desatado una tormenta, al entender que el TS no incorporó en su fallo la obligación de cumplir la mitad de la pena para acogerse al tercer grado.

El calendario político es endiablado y topa, una vez más, con los Presupuestos del Estado, cuya aprobación depende de ERC, condicionada a su vez por las elecciones catalanas. «Cuando se convoquen, se acabó la negociación», advierten los sectores duros del partido. De ahí las prisas de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, por alcanzar un acuerdo antes del verano, con la previsión de que Quím Torra abra el pistoletazo electoral en otoño. Pero todo ello es imprevisible, dado que Torra está pendiente de su inhabilitación definitiva por el TS y de los deseos de Carles Puigdemont, con toda probabilidad candidato a las urnas de JxCat. «Todo está en el aire», insisten los dirigentes más radicales de ERC. Liderados desde Suiza por la fugada Marta Rovira, aún con mucho predicamento, no dudan en desautorizar al «bufonete» Gabriel Rufián, su portavoz en el Congreso.

Por otro lado, en sectores del Gobierno y del PSOE ha sentado muy mal la inclusión de Pablo Iglesias en la Mesa de Diálogo, sacrificando a la vicepresidenta primera, Carmen Calvo. «Éste nos fagocita», admiten en privado algunos ministros y dirigentes socialistas ante el gran protagonismo de Iglesias y su incursión en el Ministerio de Trabajo. El líder podemita se ha hecho la foto con el Salario Mínimo Interprofesional, desdice a la vicepresidenta económica al anunciar en el Congreso «una renta universal» y acaba de incendiar el campo español con la expulsión de las organizaciones agrarias de la primera reunión negociadora con Yolanda Díaz y él mismo, mientras sí lo hacían con el ministro de Agricultura, Luis Planas. «Una intolerable falta de respeto», según estas entidades, que ha provocado el portazo de la CEOE y el anuncio de «La tractorada». Es decir, una auténtica movilización callejera del campo español de consecuencias imprevisibles.

Algunos dirigentes del PSOE comienzan a vislumbrar el peligro: «Tenemos dos gobiernos». Así definen el inusitado protagonismo de Pablo lglesias, su actitud ante la crisis del campo y su inclusión en la Mesa de Diálogo con Cataluña. Todo el mundo sabe sus convicciones en este tema, que pasan por el derecho de autodeterminación y el referéndum, algo que, en opinión de estos sectores, «se nos lleva por delante». De momento, Pedro Sánchez mira para otro lado y en Moncloa insisten en que el Gobierno «es unívoco». Desde la oposición, ven a Sánchez dispuesto a ceder lo que haga falta, en una auténtica rendición ante los separatistas. Y así se lo expresará el líder del PP, Pablo Casado, en la reunión que mantendrán mañana lunes en La Moncloa. La primera desde que Pedro Sánchez fue investido con el apoyo de los secesionistas.

Mientras, los presos acarician ya su escalonada libertad. Según fuentes penitenciarias de la Generalitat, de quien ahora dependen los internos, el régimen es de aplicación inmediata, el juez de vigilancia penitenciara resuelve tras informar a la Fiscalía, que ahora se opone a estas medidas «excepcionales», y en todo caso caben recursos ante la Audiencia Provincial. Un galimatías jurídico y un nuevo escándalo político con los Presupuestos del Estado todavía en el aire. «El embrollo es monumental», admiten fuentes socialistas. Pero en el mundo soberanista sueñan también con ese 50 por ciento de votos, que les otorgaría una fuerza sin precedentes. Y de momento, entre los encarcelados ya cunde un lema: «En verano, todos a casa».

ERC pide unidad y «menos reproches»

El vicepresidente de la Generalitat y coordinador nacional de ERC, Pere Aragonès, reclamó ayer unidad a las fuerzas independentistas en la defensa de la amnistía y el referéndum de autodeterminación en la mesa de diálogo con el Estado: «Menos reproches y más trabajo. Podríamos entrar en una espiral de reproches, pero esto no ayuda al país a avanzar, no es lo que quiere la gente que defiende la independencia», dijo.