Iglesias, la profecía del CNI y el vídeo que Sánchez no quiere que veas

El hoy vicepresidente segundo reclamaba en 2016 formar parte de los órganos más sensibles del Gobierno. Era una línea roja para apoyar su investidura. Cuatro años después, el líder morado forma parte de la comisión que regula los servicios de inteligencia

En 2016, Pablo Iglesias, con 69 escaños, cinco millones de votantes y a tan solo 300.000 votos de los obtenidos por el PSOE, exigía a Pedro Sánchez para apoyar su investidura una vicepresidencia morada y asumir, entre otras, la dirección política del Centro Nacional de Inteligencia, el control de RTVE y una nueva secretaría de Estado de lucha contra la corrupción y el crimen organizado. En un documento de 100 páginas, el líder de Podemos también reclamaba que su vicepresidencia tuviera competencias para asumir la defensa de los derechos sociales.

Era impensable en 2016 para Pedro Sánchez que los morados pudieran asumir compentencias en el CNI. Lo negaba tajantemente en 2016 dando por rota cualquier vía de entendimiento entre PSOE y Podemos. “España no se merece el cambio que me está proponiendo Podemos, Pablo Iglesias como vicepresidente controlando el CNI y con el apoyo directo o indirecto de los independentistas”,aseguraba el hoy presidente del Gobierno. La investidura del candidato socialista decaería y Pablo Iglesias daría el primer “no” a Sánchez, que tendría su continuación en julio de 2019, tras las elecciones del 28-A.

Ahora, con 35 escaños y tras perder dos millones de votos y sumar junto al PSOE tan solo 135 escaños, Pablo iglesias ha logrado formar parte de la comisión delegada del Gobierno para asuntos de inteligencia, el organismo que regula la actividad del Centro Nacional de Inteligencia. Pedro Sánchez también ha concedido al líder morado la segunda vicepresidencia, dotada con poder para luchar por los derechos sociales y coordinar la agenda 2030. La comisión delegada tiene como funciones proponer al presidente del Ejecutivo los objetivos anuales del CNI y realizar el seguimiento y evaluación del desarrollo de los mismos. Otro de sus fines es velar por la coordinación de los servicios de inteligencia y los servicios de información de los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado, de la administración civil y militar.

Cuatro años después, el vicepresidente segundo logra acceso a los secretos de Estado y estará obligado a guardar reserva sobre los mismos. Iglesias pasa así a ser “vigilante” del órgano que regula el CNI. Hace un año su partido denunciaba que precisamente este órgano espiaba a Podemos para evitar que llegara al poder.

Otra de las exigencias de los morados en 2016 era el de asumir competencias para poner en marcha su plan de reforma de RTVE. Hasta el momento, el gobierno de coalición no ha dado pasos en la renovación del ente público ni se ha organizado la comisión pertinente para su regularización. El plan de PSOE y Podemos pasa por recuperar el concurso público en las Cortes Generales para elegir al futuro presidente de la Corporación y radios públicas.