ERC dará el “sí” a los Presupuestos a cambio de la foto hoy en Moncloa

Los republicanos necesitan sentar al Gobierno como coartada para avalar la senda de déficit en el Congreso. El Ejecutivo no espera resultados a corto plazo pero opta por abordar la negociación desde lo que les une: infraestructuras e inversión

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Estado y Generalitat se sientan hoy a la mesa de diálogo para abordar el «conflicto político» en Cataluña. El foro de negociación pactado por el PSOE y ERC como requisito para facilitar la investidura de Pedro Sánchez se ha convertido en el cordón umbilical que mantiene viva la legislatura. Mientras la mesa siga en pie, lo hará también el Gobierno. Socialistas y republicanos han encontrado en la reactivación de la interlocución bilateral entre ambas administraciones la coartada perfecta tras la que parapetar sus intereses. Los de ERC necesitan vestir su apoyo puntual al Gobierno –investidura y Presupuestos– ante los electores independentistas, que tendrán que pronunciarse este otoño en las urnas, con gestos como atar al Ejecutivo a la mesa de diálogo. En Moncloa necesitan los votos de los republicanos para llevar a buen puerto sus proyectos más ambiciosos.

A esto obedece la foto que hoy se producirá en Moncloa. Un peaje que el Gobierno pagará con gusto, si esto supone garantizarse que ERC avale sus Presupuestos para 2020. De ahí que en Moncloa se relativice ahora la composición de la mesa de diálogo, a pesar de que desde la Generalitat se la jugaran en el último minuto contraviniendo el compromiso de que fuera «entre gobiernos» –incluyendo a miembros ajenos al Govern– e incluso al imputado por el 1-O y arquitecto del «procés», Josep Maria Jové. En Moncloa niegan públicamente los movimientos que se hicieron durante la jornada del lunes para forzar cambios en una composición de la mesa, que acabaron aceptando a última hora del día en pro de un bien superior: la viabilidad de la legislatura.

Por esta razón y a pesar de las posiciones «antagónicas», el Gobierno sigue apostando por el diálogo para encauzar el conflicto. «Lo importante es sentarse», aseguran en Moncloa, poniendo el foco en lo que supone que la reunión llegue a producirse, tras los intentos indiscriminados de Quim Torra y Junts per Catalunya de «reventar» la cita. «Empezar –a hablar– ya es avanzar», resumía la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, sobre las expectativas con las que el Gobierno acude a la reunión.

Y es que no se esperan grandes avances ni frutos en el corto plazo. En Moncloa optan por comenzar por los puntos en los que existe proximidad en lugar de aquellos en los que las posiciones están enfrentadas –referéndum de autodeterminación y amnistía de los presos–, en este sentido es de prever que se recuperen aquellos aspectos de los 44 puntos de la agenda del reencuentro en los que el acuerdo es total y solo faltan flecos por cerrar, como infraestructuras de transportes –los consorcios de Renfe y del aeropuerto– o la deuda pendiente de la Disposición Tercera del Estatut, que no se paga desde 2010, y que los soberanistas cifran en 11 mil millones de euros. Sufragar este gasto se vincula directamente, desde el Ejecutivo, con la aprobación de unos nuevos Presupuestos que doten de la solvencia financiera imprescindible para ello.

Sin embargo, la cita está abierta, no hay orden del día y se da por seguro que Quim Torra sacará a relucir sus banderas independentistas del referéndum y los presos. «Sobre eso no hay nada que hablar», aseguran en Moncloa, donde no ocultan que enfocarse en estos asuntos puede hacer imposible el avance en la mesa. Por eso se hace énfasis en que solo el mero hecho de «sentarse» ya supone un avance. Un hito después del clima que ha protagonizado la relación entre Estado y Generalitat, de la que Calvo responsabilizó en el mismo grado a quienes «vulneraron la ley» –el Govern– y quienes con «desidia y falta de diálogo, llevaron la situación a los tribunales» –el Ejecutivo de Rajoy–.

El jueves, en el Congreso

Cómo se desarrolle la mesa, sus efectos directos tendrán su extensión y continuación en el Congreso de los Diputados al día siguiente. Mañana se debate y se vota en la Cámara baja los objetivos de estabilidad presupuestaria y de deuda pública para 2020. El paso previo y fundamental para que el Gobierno pueda diseñar las cuentas públicas con las previsiones que baraja y no con las que le dejó en herencia Cristóbal Montoro. El Ejecutivo necesita para este trámite, de nuevo, el aval de ERC que lo vincula al devenir de la mesa.

Dentro de los republicanos existe un sector más pragmático que considera que con la foto de hoy en Moncloa es suficiente para permitir que el proceso presupuestario se ponga en marcha. Otro, comandado desde Ginebra, sí espera resultados concretos del diálogo con el Estado. En todo caso, en Moncloa cuentan con el apoyo de ERC y se dirigen a la derecha, como el único frente de bloqueo a las cuentas públicas. Un frente al que en demasiadas ocasiones se ha sumado el independentismo para perjuicio de Sánchez. Una situación, ésta, que esperan en Moncloa que no se vuelva a producir.