Infantil, irresponsable, mentiroso, torpe y soberbio: así pensaban de Sánchez los ministros de Podemos hace un año

Durante todo 2019, Iglesias, Montero, Garzón y Díaz lanzaron duras acusaciones contra el que es ahora su presidente y lamentaron su electoralismo y su política social, económica e internacional

Pablo Iglesias, Irene Montero y Alberto Garzón / Foto: J. Fddez.-Largo
Pablo Iglesias, Irene Montero y Alberto Garzón / Foto: J. Fddez.-Largo

La aparente luna de miel que disfrutan el PSOE y Unidas Podemos tras la conformación efectiva del Gobierno de coalición que echó a andar en enero contradice las declaraciones y la hemeroteca que ambas partes han venido protagonizando en los últimos meses, especialmente cuando se referían públicamente a su actual socio. Se le ha recordado de forma constante al presidente Sánchez su repentino cambio de opinión en torno a la presencia de Pablo Iglesias en el Consejo de Ministros. Si antes de la investidura fallida de julio, el líder socialista aseguró que no podría dormir con ministros morados en su gabinete, ahora Sánchez ha reiterado en varias ocasiones su total confianza hacia todos los miembros de su Gobierno, más allá de las siglas de unos y otros. Les ha prometido su “apoyo” y su “arrope”, de lo que parece poder suponerse que Sánchez ha superado felizmente sus crisis de insomnio.

Sin embargo, los ahora ministros de Unidas Podemos también acumulan en sus mochilas y en el historial de sus declaraciones públicas fuertes ataques contra Sánchez. Especialmente en las semanas inmediatamente anteriores y posteriores a la fracasada negociación que siguió a las elecciones del 28-A. La falta de acuerdo en torno al número de carteras y a las competencias que debían asumir los de Iglesias en una eventual coalición llevó al traste aquellas conversaciones y precipitó unos nuevos comicios en noviembre. Eran tiempos en los que el fuego cruzado era constante.

Quizá el más duro con el presidente en funciones fue Alberto Garzón. Tanto en sus declaraciones como en los mensajes que publicaba en las redes sociales. La misma noche electoral del 10-N, el ahora ministro de Consumo expresó su sorpresa al ver a Pedro Sánchez festejar en Ferraz un resultado malo para el PSOE: su partido había perdido tres escaños y el escenario para un acuerdo se había complicado respecto al del 28-A, ya que, entre otras cosas, Unidas Podemos había perdido siete diputados: “¿Alguien me explica que está celebrando exactamente Pedro Sánchez?”. Y a esta pregunta al aire añadió un análisis en el que subrayó la “irresponsabilidad” del presidente: “Sánchez convocó elecciones para fortalecerse y que Unidas Podemos fuera destruida. Lo único que ha conseguido ha sido fortalecer a la extrema derecha. Una enorme irresponsabilidad que pagamos todos”.

Semanas antes, Garzón ya había cargado con dureza contra Sánchez por su actitud frente a la situación política en Cataluña, especialmente durante los días en los que evitó mantener una conversación con el presidente regional Quim Torra, a pesar de las insistentes llamadas de este último. “Que Torra debe dimitir y dejar su huida hacia adelante no quita para que la actitud de Pedro Sánchez no cogiéndole el teléfono sea tan infantil como electoralista”, aseguró apenas unas horas después de calificar de “lamentable” la posición del líder socialista en este asunto: “Es lamentable que Pedro Sánchez no coja el teléfono al presidente del Govern, que lo sigue siendo hasta que dimita y aunque no se comparta lo que dice o hace. Pero Pedro Sánchez parece mirar más al trifachito de Colón que al diálogo”.

Han sido muchas las situaciones en las que Garzón ha canalizado a través de las redes sociales sus verdaderos pensamientos sobre Sánchez. Al señalar su electoralismo por hacer coincidir sus ruedas de prensa con el “prime time” de las televisiones o al destacar su “irresponsabilidad” tras haber asegurado a Pablo Casado su disposición -antes del 10-N- a aplicar medidas excepcionales en Cataluña si persistía el desafío independentista: “La preocupación por sus malas encuestas ha hecho que Sánchez encienda el mechero otra vez”. Fue muy duro también cuando Sánchez aseguró que no dormiría bien con ministros de Podemos en su equipo: “Si es usted Pedro Sánchez, chúpese el dedo, elévelo, sienta el viento y elija su frase. ¡Ni la coherencia ni la ideología importa!”. Criticó su política internacional por hacer “seguidismo de Trump" y le acusó de recuperar el espíritu de las Azores cuando reconoció a Juan Guaidó como presidente de Venezuela: “Vuelven a sonar tambores de guerra al ritmo que marca EEUU y el olor a petróleo. Esta vez un tambor no lo toca Aznar sino Pedro Sánchez. Con la misma actitud soberbia, contraria a derecho internacional y, además, torpe”.

“¿Quo vadis Pedro Sánchez?”, se preguntaba en octubre la nueva ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Esta dirigente de Izquierda Unida y uno de los rostros más reconocibles de la confluencia gallega de Unidas Podemos también ha sido muy crítica con el presidente del Gobierno del que ella ahora forma parte. “Pedro Sánchez ya no es el de las primarias”, sostuvo cuando, a su juicio, el líder del PSOE abandonó el federalismo y lanzó propuestas como la de la mochila austriaca para las pensiones y evitó derogar la reforma laboral. Le acusó de anteponer sus intereses personales a los del país y de asumir el discurso que él mismo había combatido dentro de las filas socialistas: “La “susanización” de Pedro Sánchez: giro hacia políticas que gustan a los que mandan”, señaló cuando el PSOE buscaba la abstención de Ciudadanos -antes del 10-N- para superar la investidura. El propio Pablo Iglesias destacó este proceso de “susanización” del presidente: “Mucha gente tiene hoy la impresión de que cuando ve a Pedro Sánchez mover los labios, quien habla en realidad es Susana Díaz”. La indignación de Yolanda Díaz con Sánchez llegó a tal nivel que, de hecho, la confluencia gallega votó en contra en la investidura de julio frente a la abstención del resto de Unidas Podemos. Entonces, Díaz subrayó que el verdadero culpable de aquello era el propio presidente en funciones: “El único responsable del fracaso del PSOE es Pedro Sánchez”.

Irene Montero, actual ministra de Igualdad, calificó de mentiroso a Sánchez por la posición mantenida por el PSOE sobre lo que, desde Unidas Podemos, califican como cloacas del Estado: “Pedro Sánchez miente. Por lo que esconden o por lo que no pueden hacer, el PSOE protege a Villarejo”. Lamentó que Sánchez no quisiera pactar con Podemos y fue especialmente dura con algunas decisiones del Gobierno socialista, como, por ejemplo, cuando dio marcha atrás en la bajada de algunos medicamentos. Montero vinculó esta decisión con la afirmación de Sánchez de que no podía dormir con ministros de Podemos en su equipo: “Es inhumano que un Gobierno esté más preocupado por las presiones de las farmacéuticas que por la salud de las personas. Recuerda que el 10-N eres tú quien tiene que dormir bien, no Pedro Sánchez”.

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, lamentó la “arrogancia” y el “desprecio a las reglas básicas de la democracia" que Sánchez demostró al propiciar nuevas elecciones en noviembre: “Comete un error histórico de enormes dimensiones forzando otras elecciones por una obsesión con acaparar un poder absoluto que los españoles no le han dado. Hace falta un presidente que entienda el multipartidismo”. Y fue muy duro al llegar a asegurar que el presidente no tenía palabra: “El tiempo se agota y Sánchez sigue distribuyendo culpas y eludiendo su responsabilidad. Seguiremos trabajando hasta el último minuto por un Gobierno progresista de coalición. Pero hay algo mucho más importante que la ideología o la coherencia de un Presidente: su palabra”.