El credo eugenésico

Portuguese anti-euthanasia group protests ahead of parliamentary debate
Manifestantes anti eutanasia en PortugalJOSE COELHOEFE

Conocemos diversos «Credos» o compendios de unos determinados principios, o creencias, como el Credo de los Apóstoles o el Credo Legionario. Pero existen otros, entre los que figura el «Credo eugenésico», obra del biólogo y científico norteamericano Charles Davenport, líder del movimiento eugenésico en los EEUU, a caballo entre los siglos XIX y XX. Su lectura a la luz de nuestras actuales categorías morales y culturales, causa sonrojo, pero fue respetado y apoyado por una amplia mayoría de la comunidad científica, y de la izquierda y la derecha políticas de su época. Davenport mantuvo una relación intensa con la Alemania nazi, y se le considera un claro inspirador de las prácticas eugenésicas y eutanásicas que se implantaron allí a partir de 1935.

En los juicios de Nuremberg, los jerarcas nazis alegaban haberse inspirado en los proyectos estadounidenses para su Aktion T4. Pero también pensadores ilustrados como Voltaire, Hegel o Schopenhauer, expresaron su apoyo a esta causa en su momento. Ayer el Boletín Oficial del Congreso publicó el texto de la Proposición de Ley socialista de «derechos y garantías de la dignidad de la persona ante el proceso final de su vida». Para entendernos: derechos y garantías necesarios para facilitar sin problemas el suicidio a enfermos diversos. Davenport y los nazis eran fervientes partidarios de la eutanasia, considerada «progresista» en aquellos tiempos. Entonces para mejorar la raza; ahora, –por algunos– para sanear los presupuestos.