Encuesta NC Report: La coalición PP+Cs frena a Vox en el País Vasco

El PNV y los socialistas vascos podrían lograr el 5-A la mayoría absoluta a costa del retroceso de Podemos y del estancamiento del centro derecha no nacionalista

Si hoy se celebraran las elecciones autonómicas vascas previstas para el 5 de abril, el PNV reeditaría su victoria. La mayoría absoluta en la suma con el PSE depende de que los partidos ratifiquen la horquilla más alta de escaños que le atribuye el sondeo de NC Report para LA RAZÓN. La mayoría absoluta en el Parlamento vasco está en los 38 escaños, y los dos partidos se mueven juntos en la horquilla de 37/39.

El sondeo coloca al PNV en el segmento de 26/27 cuando en las elecciones de septiembre de 2016 consiguió 28 parlamentarios. La encuesta pronostica una caída de votos que en esta radiografía demoscópica llega a los 11.622. Por el contrario, a los socialistas les sientan mucho mejor las elecciones porque bien por el desgaste del PNV bien por el clima nacional ganan más de 17.000 votos, que se pueden traducir entre dos o tres escaños más. En Moncloa están en la tesis de que en las dos elecciones convocada para abril, País Vasco y Galicia, como también en Cataluña, les viene bien la política de negociación con los independentistas que está liderando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, así como el nuevo discurso del PSOE en política territorial.

En la pasada Legislatura el «lendakari» y candidato, Íñigo Urkullu, tuvo que ser investido a la segunda y por mayoría simple porque no alcanzaba la mayoría absoluta con los socialistas. El pacto se reeditará de nuevo en abril, en coherencia además con el acuerdo que los dos partidos tienen en Madrid para sostener al Gobierno de Sánchez, y esta vez sí podrían alcanzar esos 38 escaños gracias a la mejora socialista. El PNV llega a las elecciones con la rémora de la desastrosa gestión del vertedero de Zaldíbar.

Además del PSE, que es el partido que más crece, el otro beneficiado del desgaste del PNV es EH Bildu, lo que elevará la tensión soberanista sobre Urkullu en la nueva legislatura, en la que entre la herencia de proyectos pendientes se encuentra la reforma del Estatuto de Gernika. EH Bildu puede ganar un escaño y suma 13.670 votos más que en 2016.

En cualquier caso, los equilibrios dentro del votante nacionalista es bastante estable sin cambios que provoquen alteraciones significativas en el arco parlamentario vasco. Elkarrekin Podemos, la marca de Pablo Iglesias en el País Vasco es la fuerza que más votos pierde, más de 41.000 papeletas, lo que le llevaría a dejarse en el camino entre dos y tres escaños, confirmando así la crisis territorial de los morados. Como ha ocurrido en otras agrupaciones autonómicas Podemos Euskadi también se ha desangrado por la división interna, que ha concluido con la imposición de la candidata afín a Iglesias en las primarias a costa de quien era su líder, Lander Martínez.

En estas elecciones vascas lo más interesante es la evolución del experimento de coalición entre PP y Ciudadanos, después de la crisis que ha provocado en las siglas populares la imposición de Madrid tanto del candidato como de las listas. Según el sondeo, el experimento les puede dejar igual o darles un escaño más. Ciudadanos no tiene representación en el Parlamento vasco. El PP ocupa nueve escaños. La suma en coalición les sitúa en los 9/10 parlamentarios, aunque con 6.685 votos menos. La fórmula se examina en los escaños que consigue y también en lo que ocurre con Vox, que mantiene su candidatura en solitario. El partido de Santiago Abascal tampoco tiene representación en el País Vasco y se mantendría en esta situación si las elecciones se celebraran hoy de acuerdo con la estimación de la encuesta. El éxito de la coalición PP+Cs depende de que Vox certifique su fracaso y no consiga representación en estas elecciones, en principio Álava es la provincia en donde más expectativas tienen los de Abascal.

La coalición de PP y Cs se enfrenta a varias incertidumbres. Hay dudas sobre si es una fórmula rentable a nivel autonómico, aunque esté diseñada dentro de la operación global de absorción de Ciudadanos por parte del PP para impulsar a Pablo Casado hasta La Moncloa. Y hay dudas también sobre el riesgo de que deje un espacio por la derecha que beneficie a Vox. Las elecciones vascas serán el primer examen para el proyecto que ha diseñado Génova para refundar el centro derecha y terminar «comiéndose» las siglas de la formación naranja.

Según esta encuesta, el PNV es el que mantiene una mayor fidelidad de voto, compartiendo fugas en partes iguales entre el PSE y EH Bildu, si bien su mayor agujero se lo hace la abstención. La formación «abertzale», por su parte, tiene su principal fuga de voto hacia el PNV, en un 4 por ciento, por otro cuatro por ciento que se reparten socialistas y Podemos. Pero también la abstención es la que le roba más apoyos con respecto a 2016.

En cuanto a la marca de Podemos, aquí sí hay sangría de votos, hasta más de un 12 por ciento, que se le va a EH Bildu y, en la misma proporción, al PSOE. Mientras que otro 9,6 por ciento de votos se inclina por la abstención.

En esta recolocación del voto, en el caso socialista hay un cuatro por ciento de votantes que dice que apoyarán a la coalición de centro-derecha. Por otro cuatro por ciento que señala a EH Bildu. También tiene fugas hacia el PNV y Unidas Podemos.

Por último, la fórmula de PP+Cs tiene su principal problema en el voto que pueden perder en favor de Vox, hasta un 7 por ciento según el sondeo. La dirección que encabezaba Alfonso Alonso sostuvo como argumento, en su oposición al acuerdo con Ciudadanos, que tenían un problema de competencia con el PNV porque en el País Vasco los nacionalistas tienen una imagen de moderación y eficacia que tapa el flanco más radical que se potencia a nivel nacional. Efectivamente, la encuesta señala que la coalición puede perder hasta casi un 4 por ciento de voto en favor del partido de Urkullu.