España

Feijóo perdería la mayoría absoluta y tendría que pactar con Vox para gobernar

Encuesta NC REPORT: El bloque de izquierdas ya iguala al del centro-derecha y obligaría al presidente popular a olvidar su veto a Abascal para no perder la gobernabilidad en Galicia

Sin previsiones en la recámara. Gobernar sin depender de ningún partido puede ser ya pasado para el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. A día de hoy se encuentra al borde de perder su mayoría absoluta y la seguridad que le ofrecían sus 41 escaños. Una amplia victoria que le situaba con hasta 27 escaños de distancia con el PSOE en 2016.

Según los datos del tracking de NC REPORT para LA RAZÓN, el PP seguiría siendo el partido más votado pero acercándose peligrosamente al límite que le haría tener que negociar con otros partidos para seguir al frente de al Xunta. La mayoría absoluta en el parlamento gallego se encuentra en los 38 escaños y el PP, a día de hoy, solo obtendría 37, cuatro escaños menos respecto a las últimas elecciones autonómicas.

Si en 2016, la mayoría de Feijóo alejaba al PSOE de lograr el gobierno autonómico, hoy los bloques derecha-izquierda se igualan y marcan un resultado muy arriesgado para los populares, a costa de la fragmentación del voto de centro- derecha y su inviable entendimiento con Vox por su negativa a explorar coaliciones electorales y pactos postelectorales.

En menos de un mes el presidente autonómico ha perdido 22.000 votos y entre uno y dos escaños, las alarmas saltan al compararlas con los resultados de 2016; hasta 60.000 apoyos y cuatro escaños menos. El sondeo diagnostica que el discurso anti-Vox del presidente autonómico le estaría pasando factura, pues los votos que a día de hoy se escapan del Partido Popular, Santiago Abascal los recoge, en buena medida. Irrumpiría Vox con un escaño y el 4,8 por ciento de los votos, sumando más de 2.500 apoyos respecto a la última encuesta publicada. Se aprecia a la derecha del PP, una incipiente subida de Vox, un partido que hace cuatro años era extraparlamentario y que no amenazaba la estabilidad del PP, que ahora ve como parte de su voto se desvía a este partido, con el que Feijóo ha bloqueado todo tipo de puentes de cara a un pacto preelectoral e incluso ya postelectoral. Ciudadanos continúa en caída libre respecto a 2016, aunque suma 4.216 apoyos más en un mes. El sondeo vaticina que tanto Ciudadanos como Vox arrebatan ya papeletas al PP, aunque sea de manera mínima, pero sí suficiente para desestabilizar la mayoría popular.

Feijóo comienza a experimentar los costes de marcar distancia con la estrategia que manejan desde Génova. El presidente gallego se ha distanciado en el último mes de la hoja de ruta de su partido de tejer alianzas con Ciudadanos y con Vox de cara a las elecciones autonómicas del próximo 5 de abril y también ha cerrado la puerta a extrapolar futuros pactos postelectorales. Aunque desde la dirección nacional no verían mal un pacto post electoral, como mal menor, a pesar de perder el único feudo en el que gobiernan en solitario. Galicia sigue siendo la «joya de la corona» para el PP y perder fuerza electoral en esta comunidad podría conllevar a un debilitamiento de la figura del líder nacional. A pesar de este análisis, el presidente gallego hace un alegato hacia su libertad como líder territorial y mantiene que no quiere ser «rehén de ningún partido», ni tan siquiera del suyo, en sus palabras.

Sin embargo, los datos demoscópicos señalan que el único camino que tiene el presidente popular es el de pactar con Vox, ante el auge en votos del bloque de izquierdas, que recupera espacio respecto a 2016. La subida del Partido Socialista y del BNG, a pesar del retroceso de Galicia en Común acerca al bloque de izquierdas a sumar la mayoría absoluta, con entre 37 y 38 escaños, la misma cifra que ahora sumaría el bloque del centro derecha. Unos datos que se alejan de la aplastante victoria del bloque de derechas en 2015, cuando lograron hasta 41 escaños, siete más de los que componía el resultado de PSOE, Podemos y el Bloque Nacionalista Gallego.

El PSOE recupera espacio al tiempo que el Partido Popular gallego pierde oxígeno. Ganaría entre seis y siete escaños, situando la diferencia con los populares en 17 escaños Pasarían los socialistas de los 14 escaños de 2016 a obtener entre 20 y 21. Arrastran la victoria de Pedro Sánchez a nivel estatal –como es lógico electoralmente, pues los votantes tienden a reafirmar su voto a corto plazo–y posibilita el escenario de fin a la era Feijóo. Este fuelle para el PSOE le devuelve la condición de fuerza líder de la oposición que perdió hace cuatro años, cuando empató en escaños con la marca blanca de Podemos, En Marea.

La subida electoral del Bloque Nacionalista Gallego, que sumaría hasta cinco escaños más que en el 2016, les hace convertirse en tercera fuerza en el Parlamento de Santiago de Compostela, por delante de Galicia en Común –Podemos–. El repunte del BNG, con el 15,1 por ciento de los votos, se explica en la bajada del partido de Pablo Iglesias a cuarta fuerza política.

Los morados preocupan ya en la dirección nacional de Podemos pues retroceden en hasta ocho escaños ya respecto a las últimas elecciones autonómicas. Se quedarían con seis escaños, muy lejos de los 14 actuales. Es el primer examen electoral para la formación después de haber entrado en el Gobierno de Pedro Sánchez, por ello, la clave en este mes será el apoyo de la dirección en los próximos días en la comunidad. De hecho, el propio vicepresidente del Gobierno ya analiza este escenario y la semana pasada protagonizó un primer acto con su candidato a presidente de la Xunta, Antón Gómez-Reino Varela. De ahí también el pacto «in extremis» con las mareas gallegas, tras haber roto el partido morado con la marca blanca en las últimas elecciones generales.

El último partido se jugará dentro de un mes y entonces Feijóo tendrá que repensar su negativa a cerrar pactos postelectorales con Vox.