Condenado por llamar “cocainómano” a Albert Rivera, un “lastre social” para un candidato a presidente

Un jubilado de Gerona deberá pagar 2.700 euros por injuriar en Twitter en 2018 al entonces líder de Cs con comentarios “claramente vejatorios”

Un jubilado de Gerona ha sido condenado por un delito de injurias a una pena de multa de 2.700 euros por llamar “cocainómano” a Albert Rivera en Twitter en 2018. La magistrada Alicia Barba de la Torre, titular del Juzgado de lo Penal número 29 de Madrid, considera que sus comentarios se hicieron de manera “gratuita e innecesaria” y con una “clara intención” de atentar contra la dignidad del entonces líder de Ciudadanos, por lo que en ningún caso podían estar amparados por el derecho a la libertad de expresión. La Fiscalía pedía para el acusado una multa de 8.400 euros, la misma que solicitó el letrado de Rivera, Ignacio Fuster-Fabra. El ex líder naranja no reclamó ninguna indemnización, pero el condenado sí deberá hacerse cargo de las costas del proceso.

“No es equiparable llamar cocainómano a un vecino en una discusión a la salida de la Junta de propietarios -concluye la sentencia- que dirigir dicha imputación a un político de ámbito nacional, que en ese momento era presidente de un partido político como Ciudadanos y que aspiraba a la Presidencia del Gobierno, y hacerlo además, a través de las redes sociales, con la repercusión que ello conlleva”.

Josep Roca, de 66 años -defendido por el letrado Benet Salellas, ex diputado de la CUP en el Parlament- publicó el 8 de septiembre de 2018 en su cuenta de Twitter el siguiente comentario:

“sois tan fascistas que no veis que quien saca los colores es Lidia Heredia al mayor cocainómano político que tenéis en la Ñ. Está vuestro Albertito desesperado por la cantidad de votos que se va dejando por el camino y su única arma es atacar como un perro rabioso!!”

Lo hizo, recuerda la magistrada, en respuesta a un tuit del periodista Javier Negre, que contaba con más de 14.300 seguidores, “por lo que la repercusión y alcance del comentario ha sido grande”. Esos comentarios, recalca, son “intrínsecamente injuriosos” por su “significado y vinculación a un político que, en ese momento, era presidente de un partido político de ámbito nacional”. Además, añade, fueron “claramente vejatorios” además de “innecesarios" y no amparados por ningún interés legítimo.

El acusado, se hace hincapié en el fallo, utilizó unos términos “que claramente menoscaban su fama y atentan contra su dignidad personal y profesional, máxime cuando se le imputa su adicción a una droga como la cocaína, con el lastre social que ello implica para el honor de un político que aspiraba, en ese momento, a la presidencia del gobierno de España”.

Se trató, además, de una conducta “reiterada en el tiempo”, que no fue realizada de forma espontánea o “en caliente”. De hecho, uno de los policías que participó en la investigación aseguró en el juicio que Roca -a quien Rivera llegó a bloquear en la citada red social por los continuos comentarios injuriosos hacia su persona- había publicado 182 tuits “del mismo estilo" referidos a Rivera, en los que le llamaba “cocainómano” o “fascista”. Sin embargo, el acusado dijo no recordar si había escrito más comentarios sobre el entonces líder de Cs.

La juez no tiene dudas de que el comentario se realizó “con el propósito por parte del acusado de lesionar la dignidad" de Albert Rivera, desacreditando la imagen del dirigente político y perjudicando su reputación”.

El acusado -que afirmó ser jubilado y cobrar una pensión de 1.300 euros al mes- reconoció ser el autor del tuit, si bien afirmó que lo hizo en el ejercicio del derecho a la libertad de expresión, con intención de contestar a Negre, y no con ánimo de insultar al querellante, y que con el término “mayorcocainómano político” se refería a que “era un enfermo político”. Una afirmación con la que según la magistrada “falta a la verdad”, pues esa interpretación -argumenta- no se deduce ni “de la literalidad de los términos expresados en el tweet en cuestión, ni se corresponde con el contexto y el sentido que se deduce de forma evidente del resto de tweets” que el acusado, en meses anteriores había dirigido a Rivera. Unos tuits que, precisa, aunque no fueron directamente objeto de acusación, lo que “hubiera sin duda añadido un carácter continuado a las injurias”, sí han resultado “útiles para valorar la intención clara y la literalidad de las expresiones” utilizadas por el acusado en el comentario por el que se sentó en el banquillo.