Debate sobre igualdad: “Pretender que por ley se cambien las cosas es difícil”

La ex fiscal general del Estado Consuelo Madrigal asegura en LA RAZÓN que la violencia contra la mujer no se atajará sólo con penas más altas y aboga por más «concienciación»

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Concienciación social y educación como principal solución para luchar contra cualquier discriminación, ataque o violencia contra la mujer. Mejor antídoto incluso que modificaciones legislativas con medidas aún más punitivas. Cinco mujeres con puestos de responsabilidad aportan su mirada sobre cómo atajar las diferencias que todavía hoy existen entre hombres y mujeres, además de la lacra de la violencia. El objetivo: lograr una verdadera igualdad.

A pesar de los avances en esta materia, todas coinciden en que «aún queda mucho camino por recorrer», pero que «estamos mejor que hace 15 años». Y, sobre todo, reclaman que no se politice esta lucha, porque «poner colores políticos lo único que hace es daño a la mujer».

Bajo el título «Igualdad y mujer en la España de hoy», LA RAZÓN ha reunido a la ex ministra de Defensa y ex presidenta de Castilla-La Mancha María Dolores de Cospedal; la ex fiscal general del Estado Consuelo Madrigal; la secretaria nacional de Igualdad de UGT-FESMC, Vanesa Barco; la inspectora de la Policía Nacional, Leticia Matarranz, y la directora de área de Ibercaja Madrid, Laura Tena. Todas ellas, moderadas por la redactora jefe de la sección de Nacional del periódico, Alejandra Clements, debatieron sobre temas como la brecha salarial, las cuotas, la presencia femenina en cargos directivos, conciliación, violencia de todo tipo... Todo, en medio de la tramitación de la polémica «Ley de libertad sexual» del nuevo Gobierno de coalición.

A pesar de los negativos datos que pusieron sobre la mesa, como el 22 por ciento menos de sueldo que cobran las mujeres frente a los hombres, el escaso 37 por ciento de ellas que ocupa puestos de dirección en las empresas o las más de 1.000 asesinadas desde el año 2003, las participantes no dudaron en defender que en los últimos años la situación ha mejorado mucho. «Decir que no lo ha hecho sería faltar a la verdad», apuntó Cospedal, añadiendo que «incluso la manera de afrontar la igualdad ha cambiado».

Para la ex ministra y ahora socia del bufete de abogados «CMS Albiñana & Suárez de Lezo», «lo que menos ha cambiado es la brecha salarial», aunque se mostró en cierto modo optimista al apuntar que «si miramos a los países de nuestro alrededor, estamos mejor que la media».

Una opinión similar a la de Madrigal, quien sí que hizo hincapié en que «todavía se mantienen ciertos prejuicios» e incluso hay mujeres «que piensan que están peor preparadas que los hombres». «La igualdad está evolucionando», según Vanesa Barco. Mientras, Tena dejó claro que aún «hay que romper barreras».

Uno de los puntos clave del debate fue la vida laboral y la conciliación. Todas coincidieron en que el cuidado de los hijos o personas mayores lastra la carrera profesional de la mujer, porque aún a día de hoy hay quien piensa que «las mujeres llevamos en nuestros genes la mochila de los cuidados», como dijo la representante de UGT. Y apuntó un dato: en 2019, el 74 por ciento del empleo a tiempo parcial fue femenino, algo que las empresas venden como positivo, «pero no lo es».

El rol de la conciliación

Al igual que la maternidad y el cuidado de los hijos: «Se sigue asignando el rol de la conciliación a mujeres. Se ha visto como normal que se fomentara solo la conciliación femenina, pero hay que fomentar que también es cosa de hombres», dijo la inspectora Matarranz, que apuntó que, en el caso de su profesión, las mujeres ven lastrado sus ascensos, ya que va vinculado con el cambio de comunidad autónoma y en muchos de los casos son las mujeres las que sacrifican su carrera.

En este punto, Cospedal quiso hacer hincapié en que «cuando la mujer deja de trabajar, su reincorporación es más difícil». Eso sí, rompió una lanza a favor de las parejas más jóvenes, que sí que cada vez se reparten más los cuidados. Para ella, si no existiesen esas diferencias salariales, «no se daría el caso de que un hombre diga eso de “como yo gano más que tú, quédate en casa”».

«Hay que avanzar para verlo como una cosa de dos que no ha de penalizar el desarrollo profesional de la mujer», apuntó Barco para destacar que «el hombre también puede ir a buscar al niño al cole o llevarle al médico. No somos las únicas que entendemos a nuestros hijos».

«Meritocracia vs cuotas»

Algo menos de consenso hubo en cuanto a las denominadas «cuotas femeninas» en las empresas. Cospedal se mostró en contra de ellas porque «dan lugar a situaciones injustas y caemos en el riesgo de ver a las mujeres como un bloque, como si fuesen todas iguales». Por su parte, la ex fiscal general del Estado señaló que, «aunque las cuotas creen injusticias, son una forma de compensar que toda la vida la mujer ha estado apartada. Deben estar, aunque sea de manera provisional». Algo parecido fue la opinión de Barco, para quien «las cuotas en aquellos puestos en los que no estamos son buenas para concienciar en igualdad».

Matarranz, quien trabaja en una profesión «muy masculinizada», dijo que en la Policía «no hay cuotas, sólo meritocracia», y subrayó que lo que quieren es «concienciar e inspirar a las nuevas generaciones de mujeres para que se incorporen». En esa línea se expresó la directora de área de Ibercaja: «Hay que inspirar, no forzar».

La actualidad también formó parte del debate debido a la tramitación de la «Ley de libertad sexual» del Gobierno de coalición que ha levantado cierta polémica por la bronca entre los miembros de los dos partidos del Ejecutivo, su redacción, sus errores... Una Ley que introduce nuevos delitos y, en determinados casos, incrementa alguna de las penas. Sin embargo, se trata de una norma que aún es desconocida en sus términos jurídicos y que además ha sido corregida por el Ministerio de Justicia.

Y es este punto el que no convence a todos. Para la ex fiscal general, «la violencia de género es donde menos claros son los avances. La libertad sexual de las mujeres ha avanzado, pero no lo suficiente y es algo que no se puede regular fácilmente ni se arregla con una ley».

«Pretender que por ley penal se cambien las cosas es difícil. Tendría que ser una ley muy buena». Eso sí, destacó que hay alguna norma que sí que han producido cambios sociales sin ningún conflicto, como fue el caso de la Ley contra el tabaco, porque se aceptó bastante bien con algunos problemas para los empresarios y han cambiado las normas de cortesía y de salud pública. «Pero si no se hace muy bien puede generar los efectos contrarios», destacó Madrigal.

De hecho, consideró que «ese efecto contrario sería creer que, por el hecho de endurecer las penas se van a castigar perfectamente todos los supuestos. No, porque las penas ya están muy altas en el Código Penal». Para esta experta jurista, «muchas de las leyes penales hacen un control social, pero es cuestión de que todos ampliemos nuestra conciencia social». «Creo más en la línea de inspirar», sentenció.

Cambios en el Código Penal

En similares términos se pronunció Cospedal, a quien le «preocupa» que «el papel de la mujer quede desdibujado». Si bien destacó que aún no se conoce totalmente en sus términos jurídicos exactos y habrá que esperar a su finalización, indicó que «modificar el Código Penal no cambia la forma de pensar de la sociedad».

«Educación» y «concienciación» son, para Laura Tena, la clave. Y en un tono en cierto modo irónico, apuntó: «Parece que el coronavirus nos ha hecho olvidar por un tiempo que siguen asesinando a mujeres». De ahí que, para ella, «todas las medidas son pocas» para acabar con esta lacra.

Las mismas palabras usó la inspectora Matarranz, para quien es muy importante que, «todos unidos, eliminemos los estereotipos, porque aún hoy hay posos enraizados en la sociedad». Esta agente dejó claro que la Policía tiene que aplicar la norma, pero quiso destacar que dentro del Cuerpo existen unidades especializadas en la lucha contra la violencia de genero con «mucha experiencia» en el respeto y cuidado a la hora de tratar con víctimas de abusos sexuales y recordó que la trata de seres humanos también se considera violencia de género, y también ahí la Policía está muy especializada en detectar a las mafias.

El debate acabó prácticamente como empezó, destacando los avances pero recordando que aún queda mucho por hacer. Eso sí, Vanesa Barco quiso sentenciar con una frase: «La igualdad ha de ir más allá del 8 de marzo. Es el momento de las mujeres. Hemos venido para quedarnos».