La Guardia Civil encuadra "Kalera Kalera” en la estrategia para “blanquear” al entorno de ETA

Un informe concluye que todos sus actos de apoyo y homenaje a presos etarras “son herederos” de sus “antecesoras” ilegalizadas o suspendidas por la Justicia

La Guardia Civil considera que “Kalera Kalera”, el movimiento de la izquierda abertzale que aglutina los actos de apoyo a los presos de ETA, forma parte de una estrategia de “blanqueamiento de las organizaciones que le prestaban apoyo” puesta en marcha tras la disolución de la banda terrorista. Así lo asegura el Instituto Armado en un informe remitido el pasado enero al juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón, que investiga por enaltecimiento del terrorismo casi un centenar de actos de homenaje a miembros de la organización criminal impulsados por esta iniciativa.

En ese informe, al que ha tenido acceso LA RAZÓN, la Guardia Civil concluye que “Kalera Kalera” (a la calle), presentada en sociedad en noviembre de 2016 de la mano de un grupo de ex presos de ETA, “viene a ocupar un vacío estructural en lo que antaño se llamaba Movimiento Pro Amnistía”. Y aunque con la disolución de la banda terrorista “su dependencia es distinta”, sus “labores, objetivos y métodos son los mismos”, unas actividades con las que, añade, “legitima la actividad terrorista”. Se trata, en definitiva, de “una estrategia perfectamente diseñada” para continuar con las actividades que desarrollaba Herrira, cuyas actividades suspendió la Audiencia Nacional, y sus antecesoras Askatasuna y Gestoras Pro Amnistía, ambas ilegalizadas.

En esta causa -en la que además de la Fiscalía ejercen la acusación tanto la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) como Dignidad y Justicia- están imputadas una docena de personas, entre ellas el histórico ex dirigente etarra José Antonio López Ruiz, “Kubati”; el que fuera responsable de Gestoras Pro Amnistía Juan María Olano, condenado a diez años de prisión por pertenencia a ETA; Miren Zabaleta, condenada también por integración en ETA, y Oihana Garmendia, condenada en Francia por asociación de malhechores con fines terroristas, a quienes la Guardia Civil considera los “máximos representantes” de “Kalera Kalera”.

Los servicios de Información del Instituto Armado sostienen que “Kalera Kalera” se ha constituido en “dinámica de referencia” en el apoyo a los presos y huidos de ETA y en “imagen de marca” en todos los eventos organizados al respecto por la izquierda abertzale. Y, yendo un paso más allá de inane lectura jurídica, añaden que al aglutinar a “un amplio espectro ideológico de la sociedad vasca” y acumular fuerzas en pro de la defensa de los “derechos humanos” de los reclusos de la banda terrorista se erige como “banderín de enganche a favor del independentismo vasco”.

Ni fortuito ni espontáneo

Según los autores del informe, los “símbolos de memoria y homenaje” (utilizados por esta organización para “el reconocimiento y alabanza" a los etarras constituyen “por sí mismos y en el contexto del terrorismo de ETA” actos de “homenaje” a los integrantes de la organización criminal.

La creación de «Kalera Kalera», mantiene la Guardia Civil, «no ha sido algo fortuito ni espontáneo», pues la izquierda abertzale ha contado a lo largo de su historia con una organización «de referencia» que diese apoyo a los presos de ETA condenados por terrorismo y, a su vez, garantizase la «cohesión ideológica» de un colectivo «cada vez más numeroso y disperso». Pero las sucesivas ilegalizaciones de estas asociaciones acarrearon que esas actividades se encontrasen «huérfanas de estructura y dirección».

Con esas premisas, dice la Guardia Civil, nace «Herrira Herrira» como un «ente difuso» con estrechos vínculos con Sortu, pero sin personalidad jurídica, inscripción registral ni estructura definida, una entidad «etérea» donde solo son visibles sus portavoces, «de larga y reconocida trayectoria en ETA y en sus organizaciones de apoyo», entre ellos el propio «Kubati».

Iconografía: de la vela a la «flor de Guernica»
La Guardia Civil analiza también en su informe la simbología utilizada por «Kalera Kalera», que empezó en 2016 con una vela –en referencia a las «velas de esperanza» que utilizaban los familiares de los presos etarras– y que evolucionó después hasta adoptar la «flor de Guernica», una flor roja de cinco pétalos presente en toda su cartelería (un clavel en el caso de homenajes a etarras fallecidos). Todo junto al habitual mapa de «Euskal Herria» con dos flechas que simbolizan la exigencia del acercamiento de los presos. Pero los investigadores recalcan que, más allá de los símbolos, todos los actos que convoca son «heredados» de sus antecesoras.