«El de mi abuelo va a ser un cadáver trashumante»

Entrevista a Francisco Franco, nieto de Franco

Francisco Franco– rechaza el diminutivo Francis– usa hace días un guante para acordarse de que debe evitar dar la mano. A punto de viajar a Estados Unidos, es su prevención contra el coronavirus. Nos recibe en su casa con un saludo sin apretón formal. Su familia, vivo aún en el recuerdo el día de la exhumación, acaba de presentar una demanda ante el Tribunal de Estrasburgo.

–¿Cómo recuerda ese 24-O?

–Un día tristísimo, horroroso. Había que haber estado dentro de la basílica para comprender los sentimientos tremendos, sobre todo cuando las radiales abrían el foso. Yo quería mucho a mi abuelo, para mí es una persona muy cercana.

–¿No tienen llave de la cripta?

–Cuando fui a hablar a Moncloa no para negociar, porque estaba todo decidido por parte del Gobierno, nos dijeron que habría tres llaves, una en Patrimonio, otra en Moncloa y otra en el propio cementerio, donde habría orden de que si iba cualquier familiar la darían, y también que nos darían un título funerario, cosa que no ha sucedido, ni nos han dado la llave, además nos dijeron que avisando, primero con 48 horas, luego 24. Pero también te digo que la estadía en Mingorrubio va a ser temporal. Apuesto a que va a ser así.

–Si el panteón era suyo, ¿cómo se hace el Gobierno con él?

–No era técnicamente nuestro. Pensábamos que lo era, de hecho lo declaramos en la herencia de mi madre en julio de 2018, porque preguntamos y nos dijeron que estaba a nuestro nombre, dispusimos como si lo fuese y en ese mismo mes Patrimonio Nacional nos pidió las llaves y dijo que no era nuestro, qué donde estaba el título de propiedad, y contestamos que no lo teníamos o no lo encontrábamos. Ante la evidencia les entregamos las llaves. Posteriormente Patrimonio inicia las obras, lo reforman, lo arreglan y entierran a mi abuelo. Hicieron el paripé de la ley según la que podíamos decidir, pero por todo esto es por lo que estamos en Estrasburgo.

–Falta que su demanda se admita, pero si es así, ¿qué esperan del Tribunal de Estrasburgo?

–Que nos dejen enterrar a mi abuelo donde queramos, y a mi abuela, porque nos llevaríamos a los dos. No tiene sentido que esté enterrado en un lugar de titularidad pública y pagado con dinero público, ni me gusta ni me parece apropiado. Y al albur de lo que ellos quieran hacer. A lo mejor voy allí y ya no está.

–En el caso de que fallaran a su favor, ¿dónde los enterrarían?

–Si podemos en la Almudena.

–¿A pesar de que el Gobierno siempre rechazó esa opción?

–Este país es un permanente circo. El circo de la política, lo que se intenta es distraer la atención. La exhumación lo fue. Estaba claro dónde se iba a hacer, antes de las elecciones, y daba igual lo que nosotros hiciésemos tanto en los tribunales o donde fuera. Pensamos que Estrasburgo no va a estar tan mediatizado, a lo mejor nos equivocamos. Yo personalmente no era partidario de ir a Estrasburgo, y podía haber ido cualquiera de mis hermanos, pero como la mayoría quería tampoco pasa nada, pero estas cosas cuestan mucho dinero.

–¿En Europa estarán menos expuestos a la crítica?

–A Europa le importa un pito todo este problema de la familia reclamando que pueda enterrar a sus deudos donde quiera, y en España a prácticamente nadie. Es un tema nuestro, personal, y a quien le interesa darle importancia es al circo político mediático que tenemos montado.

–¿Consideran en su caso que se ha atentado contra los derechos humanos?

–Si no, no estaríamos en Estrasburgo, es obvio.

–¿Habrá reposo definitivo para su abuelo?

–No, va a ser un cadáver trashumante, va a estar al capricho del que en ese momento esté en el Gobierno. El artículo 19 de este anteproyecto de ley que ahora llaman de Memoria Democrática permite al Gobierno saltarse la disposición que pueda decidir Estrasburgo.

–¿Qué papel juega el dinero?

–Si hubiera dinero no sería para nosotros en ningún caso. Si acaso pagaríamos los abogados, o parte de lo que cuestan. Lucrarse con algo así me parecería tremendo.

–Pero sí querrían que se condenara al Estado español.

–Por supuesto, es que le tienen que condenar para que ganemos nosotros. La condena va implícita.

–¿Qué piensa de lo ocurrido en Sevilla, donde ha sido imposible presentar un libro sobre Franco salvo en el reservado de un restaurante?

–La demonización de la figura de mi abuelo es clave, de hecho la ley intenta que no se pueda exaltar, dicen que el franquismo, en cualquier caso a mi abuelo. Quieren hacer damnatio memoriae, quieren borrarlo de la historia.

–La Fundación Franco teme por su ilegalización.

–Hace mucho que se sabe. Es una pequeña voz que clama en el desierto, pero tanto la Fundación como toda mi familia siempre hemos estado alejados de la política. Intentamos hacer un pequeño contrapeso contra esta marea de desinformación.

–¿Qué opina sobre el futuro del Valle de los Caídos?

–Harán lo que consideren. Me da muchísima tristeza que la Iglesia haya dejado a su suerte al Valle de los Caídos, y haya hecho ese entreguismo absoluto, haya abandonado al pobre abad y a los benedictinos, y haya renunciado a algo que tenía encomendado.

–Siguen allí los 191 fallecidos que, como Franco, no murieron a causa de la Guerra Civil.

–Siempre hay que vestir los muñecos, y para poder sacar a mi abuelo había que vestir un muñeco, en este caso los no caídos en la guerra, porque si no hubiera sido una ley única, y así está en el planteamiento de la demanda ante Estrasburgo. Respecto a los demás ni han empezado los trámites para sacarlos. Pero todo está en la base de la Ley de Memoria Histórica, que lo que pretende es hacer bandos, buenos y malos, y fomentar el clientelismo político, lo cual es un disparate. Divide y vencerás.

–Con el Gobierno de España ya no hay opción de interlocutar, salvo que en el proceso presenten alegaciones y ustedes rebatan por última vez sus planteamientos.

–El Gobierno de España está legitimado para hacer lo que considere oportuno y no somos quienes, a veces se ha hablado de que hemos amenazado. No, simplemente defendemos lo que consideramos tenemos derecho, otra cosa es que tengamos razón. No me siento en posesión de la verdad.

–Otro frente abierto es el juicio el próximo mes de julio por el Pazo de Meirás.

–Es un pleito técnico jurídico sobre la propiedad, que llevan los abogados y obviamente no voy a entrar en eso, pero sí en lo que rodea a este pleito, basado en una gran mentira que proviene de una trampa. El origen es el afán de notoriedad de un ex concejal [Carlos Babío] de Sada –el pueblo en cuyo término está la propiedad– nieto de un cabecilla de la revolución campesina de Meirás durante la República, que fue encarcelado por la propia República. Nieto de una afectada [Josefa Portela] por la expropiación, [Babío] consiguió proyección nacional a base de reivindicar el Pazo de Meirás basándose en una mentira. Tan es así que en 2007 [Alberto Núñez] Feijóo hizo unas declaraciones diciendo que el Pazo no tenía ningún interés histórico, que no debía ser Bien de Interés Cultural. Posteriormente le quitó la bandera a este nacionalista gallego para encabezar la reivindicación y crear otro circo. La exhumación fue el circo primero de Zapatero y luego de Sánchez, y lo del Pazo de Meirás es el circo de Feijóo. La reclamación del Pazo viene a instancias de una votación del Parlamento gallego, con mayoría del PP, instada por Feijóo.

–¿A qué trampa se refiere?

–Cuando Feijóo llega a la Presidencia de la Xunta quita a Prosegur el convenio que teníamos para que organizasen las visitas y la vigilancia, porque había miedo a que nos pusieran cualquier artefacto en el Pazo, ya había habido un incendio. Y un abogado de Medina Cuadros, compadre de Feijóo, pasó a ser inquilino de uno de los pisos donde vivía mi madre, en Hermanos Bécquer. Se ofrece a gestionar las reservas de las visitas y al cabo de un tiempo cierra la página web de las reservas, deja de coger el teléfono y entonces Feijóo nos multa, y surge aquello de que no permitíamos las visitas. Es cuando mi madre se lo da a la Fundación [Franco] porque ella no tenía infraestructura, y empiezan a gestionar las reservas. La Xunta pone el grito en el cielo y, a través de un emisario, me manda un recado Feijóo diciendo que si no le damos la gestión de las visitas a la Xunta harían una comisión, favorable o no, para iniciar los trámites a lo que luego ha terminado en este pleito.

–¿Y por qué esa forma de actuar de Feijóo?

–Quiero presumir de que tanto Feijóo, como Sánchez y Zapatero no tienen ninguna animadversión contra nosotros, que somos los perjudicados, porque ya no se está juzgando a mi abuelo, están utilizándolo, en unos casos como una cortina de humo; Feijóo para erigirse en abanderado del nacionalismo gallego.

–¿Cuál es su lectura sobre el litigio?

–Lo que se está dilucidando es quién es el propietario, si es el Estado o somos nosotros, de hecho la Xunta no podía poner el pleito, porque el propietario en teoría podría ser el Estado o creen que podría serlo. Se personó la Xunta y nos opusimos, porque consideramos que no es parte, y hemos perdido las costas de ese recurso. Luego se han presentado el Ayuntamiento de Sada, la Diputación de Galicia y el Ayuntamiento de La Coruña. Todos se apuntan al circo, todos quieren salir en los medios nacionales. Cuando se quemó el Pazo en 1978, mi abuela tuvo que pagar 250.000 pesetas, que era mucho dinero en aquella época, por la extinción del incendio. En ese momento no dijo el Ayuntamiento de La Coruña que era del Estado; tampoco cuando tuvimos que poner dinero para reconstruirlo; nos dijeron que subvenciones, cero. Lo hizo mi madre, aunque tardó tiempo porque mi padre dijo que era muchísimo dinero, y tampoco tenemos el dinero que dicen tenemos, y cuando murió mi padre, mi madre, con mucho esfuerzo, fue aportando para reconstruir el Pazo. Tampoco entonces dijeron que eso era del Estado. Y después ha habido cuatro transmisiones: la herencia de mi abuela, la donación a mi madre, la nuestra, y en mi caso la he donado a una sociedad, porque no tengo infraestructura para estar poniendo dinero para los gastos.

–¿El planteamiento legal está ya hecho?

–Ya está. No lo llevo directamente pero confiamos plenamente en el criterio de nuestro abogado [Luis Felipe Utrera-Molina] y en su manera de hacer las cosas, yo solo puedo hablar de lo que rodea a este asunto. Por ejemplo, la manera de llevar las cosas en su momento y ahora. Feijóo es un señor que le daría igual militar en el PP que en el BNG, creo que ha dicho una cosa que se contradice totalmente con lo que está diciendo ahora. Le ha quitado la bandera a esta gente de la Memoria Histórica y del BNG sobre la devolución del Pazo basándose en una gran mentira, él sabrá por qué lo hace, creo que con eso piensa que gana votos, allá él, es su problema.

–¿Están aprovechando el momento?

–Nosotros somos un árbol caído, no somos nadie. Entonces es muy fácil ir a hacer leña, sobre todo por algo que inexplicablemente para mí tiene todavía repercusión mediática. Y ¿qué quieren los políticos? Salir en los medios, y les es igual. El caso del Pazo va contra la propiedad, contra el Derecho, contra los Registros, en contra de todo. Pero a Feijóo todo eso le importa un pito. Tiene su corazoncito más cerca de la izquierda que de la derecha. Es la única autonomía que tiene el PP donde se sigue pagando el impuesto de sucesiones. Los gallegos sabrán por qué le votan.

–¿Y en cuanto a la Casa Cornide, la propiedad que les reclaman en La Coruña?

–Más de lo mismo. También nos reclamaron las estatuas [del Pórtico de la Gloria], fue un pleito que puso el alcalde de la extrema izquierda gallega, se perdió en primera instancia, en segunda, y al Supremo se persona la Xunta. Vale todo. Nosotros nos podemos defender con unos medios muy exiguos. En el pleito del Pazo tenemos a cinco abogados enfrente con todo el aparato del Estado, gastando dinero público. Es una lucha muy desigual, David contra Goliat.

–Sobre la casa natal de Franco en Ferrol, ¿existe la idea de hacer allí una casa museo?

–No es mía, es de mis hermanos y yo no soy portavoz de mi familia. Solo puedo hablar de lo que depende de mí. No como Pedro Sánchez, que es absolutamente increíble que en la investidura llegara a decir que iban a recuperar el Pazo de Meirás, cuando es algo que está sub iudice y un jefe del Estado no debe prometer algo que no debería depender de él, aunque en la práctica le está saliendo bien.

–¿Qué piensa de que se hable tanto de Franco cuando parecía una página superada?

–Es un circo, el circo del Gobierno que aprovechan todos porque ven que tiene interés mediático. Lo espero hace muchos años, habrá que esperar otros cien para que esto desaparezca. Creo que la Historia es la que debe juzgar a mi abuelo. Me acuerdo mucho de una frase que mi madre, que nunca quiso dar la cara por estos temas, repetía muchas veces: “No te preocupes, papá se defiende él solo por lo que hizo”. Ojalá con el tiempo le pongan en su sitio.