Marruecos cierra fronteras por tierra, mar y aire

Alerta a los barcos con destino a Ceuta y Melilla Las autoridades magrebíes destacaron equipos médicos en los puestos limítrofes para detectar cualquier caso

Imagen de archivo del Beni Enzar
Imagen de archivo del Beni Enzar

Las autoridades de Marruecos decidieron anoche, tras una jornada de rumores, cerrar sus puestos fronterizos con Ceuta y Melilla, que no iban incluidos en el comunicado inicial. Esta resolución ha obligado a ponerse en contacto con los barcos procedentes de puertos españoles con destinos a dichas ciudades para que se lo comuniquen a los pasajeros y solo viajen los que se van a quedar en las mismas. Se trata de evitar situaciones de bloqueo y que se pueda generar problemas en unos momentos tan críticos por culpa de la pandemia de coronavirus. De estas manera, ayer desde las doce, la frontera de El Tarajal, en Ceuta; y la de Beni Enzar, en Melilla, a partir de las seis de la mañana, quedarán cerradas a cal y canto. Con los consiguientes problemas para los que, en esta última villa, se dedican al contrabando de mercancías conocido como «comercio atípico». Durante el día de ayer se estuvo a la expectativa. Parecía que los marroquíes tomarían las decisiones en función de si se detectaban casos en Ceuta y Melilla, pero, al final, no fue así. De hecho, las autoridades sanitarias de Melilla estaban a la espera de recibir de Madrid los resultados de los análisis que se han realizado a un agente del Cuerpo Nacional de Policía y a su esposa, que llegaron hace unos días desde la península, para saber si alguno de ellos padece coronavirus. La pareja empezó a encontrarse más nada más arribar a la Ciudad Autónoma y acudieron a un centro hospitalario, donde se ha seguido el protocolo previsto.

Los marroquíes, ante la posibilidad de que Ceuta y Melilla, o en las poblaciones de su país próximas a la frontera, hubiera personas afectadas, habían situado equipos médicos para proceder al reconocimiento de los que, por su lugar de procedencia u otras circunstancias, fueran susceptibles de padecer el mal. Parecía que la cosa se quedaba ahí, pero no fue así al final.

Según adelantaron a LA RAZÓN fuentes solventes, la intención era a la postre la de llegar al cierre de la frontera si el número de casos, o la gravedad de los mismos, aconsejaban adoptar esta medida con el fin de que personas infestadas no transitaran de un lado a otro de la línea que divide ambos países.

En principio se decretó, desde el lunes al jueves de la próxima semana, la prohibición del paso de mercancías del «comercio atípico», el contrabando de determinados productos desde Melilla a Marruecos para ser vendidos allí. Se trata de una medida hasta cierto punto lógica ya que en Marruecos sólo se han detectado hasta ahora seis casos, uno de los cuales ha fallecido.

El régimen alahuí pretende salvaguardar, si es posible, su territorio de la pandemia que se extiende ya por todo el mundo.

Hay otro dato que han debido tener en cuenta, según las citadas fuentes, a la hora de tomar la decisión final. El de las personas que a diario, en el caso de Melilla, cruzan la frontera de Beni Enzar para pasar a la ciudad con la finalidad de ser atendidas en centros hospitalarios mediante el ingreso en urgencias. Entre ellas, las mujeres que llegan, en la última fase de su embarazo, para tener a sus hijos. La posibilidad de infección hospitalaria es lo que se valoraba.