Confinados y confinadas

HOMENAJE A LOS SANITARIOS
La muestras de agradecimiento y de homenaje a los sanitarios que trabajan el primera línea para hacer frente a la pandemia del coronavirus han ido más allá de los aplausos FOTO: Villar Lopez EFE

Esta alarma sanitaria tan vinculada al 8-M, ha provocado la desaparición en el espacio público del «lenguaje inclusivo», tan presente durante los días y días que lo utilizaron por tierra, mar, y aire para convocar a esa cita, porque decían estaba en juego la igualdad —marxista— de la mujer respecto del hombre: «El machismo es un virus más peligroso que el coronavirus»; «a las mujeres nos va la vida en ir a la manifestación», son ejemplos de las muchísimas consignas que se lanzaron para animar a asistir al 8-M en las calles.

De momento Montero, Darias y Colau, además de Begoña Gómez, están contagiadas. Deseo que no pase de un susto, y que puedan terminar pronto con su preventivo confinamiento forzado, pero creo oportuno recordar la muy grave irresponsabilidad que cometieron, arriesgando su salud y la de muchos al anteponer su ideología al bien común de la población. Muchos afirman que es momento de remar todos juntos y no de exigir responsabilidades, pero una cosa no exime de la otra. Sobre todo, si tenemos en cuenta que se pide el sacrificio de vivir confinados —y confinadas— para intentar contener la expansión exponencial de la pandemia. La ejemplaridad es indispensable siempre, y en momentos como los que vivimos, todavía más. No es de recibo que un Vicepresidente en cuarentena se la salte, y acuda al Consejo de Ministros. ¿Con qué autoridad moral piden ahora el confinamiento de la gente en sus hogares?