Las familias «vigilan» las residencias de ancianos

Unos jóvenes desarrollan una App, “Conectyayos”, para ayudar a los abuelos a hablar con sus seres queridos, ya que tienen prohibidas las visitas del exterior

La situación que se está viviendo en diversas residencias de ancianos en España es dramática, tan solo en la Comunidad de Madrid ya han fallecido más de medio centenar a causa del coronavirus. Pero no es el único foco, también en otros centros de mayores en Valencia, País Vasco y Cataluña se han desatado todas las alarmas. Los ancianos, que presentan enfermedades previas que se agravan con el Covid-19, son el sector de la población con el que más se ceba esta infección que recorre el planeta y las vivencias que relatan los trabajadores de estos centros son demoledoras, ya que a las muertes se suma el miedo de aquellos que continúan la cuarentena en sus habitaciones sin las visitas de sus familiares.

Es más, se ha prohibido en la mayoría de ellas que cualquier persona que no forme parte del personal sanitario que a diario trata con los ancianos, ponga un pie en estos lugares. A la ya incierta situación en la que nos encontramos, los abuelos se sienten más aislados aún, pues se evita el contacto con otros residentes y con las visitas diarias de sus seres queridos. Por este motivo, la angustia les supera. Sin embargo, en las malas rachas siempre hay quien encuentra un modo para paliar el dolor y la tristeza. Tres jóvenes empresarios han decidido poner su granito de arena para que los «yayos» puedan estar en contacto con sus familiares, para que no se sientan solos.

Todo surgió el pasado fin de semana cuando Javier, Néstor y Raúl charlaban sobre lo que estaba ocurriendo. Ellos tienen relación ya sea laboral o personal con algunas residencias y habían comprobado la difícil situación que atraviesan los ancianos. «Están los pobres como en una cárcel, no por el personal que les trata fenomenal, sino por el aislamiento. Muchos están pasándolo fatal y nos contaban que esta situación les recordaba a la guerra, así que decidimos que teníamos que hacer algo», explica Néstor. Así, cada uno ofreció lo que podía en ese momento: Raúl sus conocimientos informáticos; Javier, sus plataformas de videoconferencia y Néstor, las tablets. Diseñaron una aplicación muy sencilla que han llamado «Conectyayos» y llamaron a diferentes residencias de ancianos para explicarles su propuesta. Por supuesto, todo de manera altruista. «Yo tengo una empresa de eventos y disponíamos de unas 50 tablets, ahora ya solo nos quedan cinco, creo, porque el resto están en las residencias», comenta Raúl. «Los jóvenes estamos acostumbrados a tener smartphones y no tenemos problemas a la hora de hacer videollamadas, pero los mayores no tienen ni teléfono móvil, así que a través de las tablets que prestamos, los trabajadores del centro les conectan y les dejan hablando con sus familiares», añade Néstor.

El personal de las diferentes instalaciones está encantado, porque es una sencilla manera de que los ingresados les relaten su día a día e incluso hablen con parientes que hacía años que no veían. Es el caso de Alfredo, de 82 años, que se ha puesto en contacto con su hijo con el que llevaba mucho tiempo sin hablar porque vive en Singapur. «Es muy emocionante verles, se enrollan bastante, es una buena manera de retomar también relaciones que estaban dejadas un poco de lado. Además, nos cuentan que para ellos es su mejor momento del día y hacen cola hasta que les llegue su turno», apuntan los creadores. Lo propio hace Federico que acaba de conectarse con su hijo y le está relatando su día a día. No ha habido problema para registrarse, tan solo es poner su nombre y la hora a la que se van a conectar al sistema. Esto, por supuesto, lo hacen con la ayuda de los profesionales sanitarios de la residencia. Federico no para de sonreír mientras sus familiares le preguntan cómo se encuentra y le dan ánimos asegurándole que esto pasará pronto y que de nuevo podrán abrazarse, sin mascarillas ni guantes de por medio.

La hora de la «videollamada»

Hoy mismo, el equipo de «Conectyayos» acaba de hacer un reparto de unas cuantas tablets en una residencia de Segovia. Allí les han recibido con los brazos abiertos. Tal ha sido el éxito durante estos primeros días, que muchos ayuntamientos locales se han ofrecido a comprar tablets, ya que las que tiene Néstor se están acabando. «Ayer, el consistorio de Valverde del Majano, nos dijo que querían instalar todas las posibles en su residencia, pero claro, yo tuve que decirle que las existencias se nos estaban agotando y me dijeron: ‘‘compra otras cinco o seis más, que el Ayuntamiento te las paga’’. Estamos muy emocionados con la acogida que ha tenido esta iniciativa». De hecho, se han puesto en contacto con ellos desde diferentes puntos de España, y los tres amigos les están apoyando para poder instalar el sistema en los terminales de los que pueda disponer cada centro. «Una empresa nos ha contactado hoy para decirnos que va a donar 20.000 euros con las que se comprarán unas 100 tablets más», confirma Néstor.

Por supuesto, cada dispositivo que llevan a un centro es desinfectada previamente, ya que son conocedores de la salud frágil de los ancianos. «Todas se esterilizan, por eso, cuando las llevamos a un centro no las recogemos y las llevamos a otro sino que lo dejamos allí para el tiempo que sea necesaria, que, por lo que parece, será bastante», afirman los desarrolladores de la aplicación.

Adolfo está agotando los últimos minutos que le quedan de charla con sus parientes, y otros esperan su turno. Parece que quiere alargar la conversación para sentirle cerca, pero sabe que mañana, podrá volver a conectar con el exterior.