“Garfios de hierro, palos, piedras, escupitajos y orín”

Guardias civiles denuncian a los inmigrantes violentos de Melilla y pide que se les expulse

Guardias civiles vigilan el vallado de MelillaLa Razón

"Una vez más, 400 inmigrantes, organizados y dirigidos, han tratado de acceder a Melilla agrediendo violentamente a los guardias civiles con garfios de hierro, palos, piedras, escupitajos y orín, con la amenaza de un posible contagio por coronavirus, todo ello con el firme propósito de amedrentar a quien se les pusiera por delante”.

La Asociación Pro Guardia Civil (APROGC) denuncia lo ocurrido en el último salto de la valla de Melilla y pide que se cumplan los acuerdos de devolución de estos individuos a Marruecos, vigente desde 1992.

Recuerdan que la última sentencia del TEDH reconoció que España no viola ninguna Convención al rechazar a Marruecos a los inmigrantes que intentan entrar ilegalmente en nuestro país, que cruzan violentamente las vallas de Ceuta y Melilla. De esta manera, se desmontaba definitivamente las tesis de todos aquellos que pretenden hacer uso partidista de la lucha contra la inmigración ilegal.

“Denunciaremos cada vez con más fuerza que la aplicación del rechazo en frontera nos obliga a luchar cuerpo a cuerpo contra los inmigrantes ya que, como dice la norma: No se considerará que han entrado los inmigrantes hasta que superen los elementos de contención. Incluidos los guardias civiles. La misma norma que aplicamos es la que hace que los inmigrantes sean más violentos si cabe. Todo esto, nos expone a situaciones de mayor peligro para nuestra integridad física y en esta situación de pandemia, la de nuestras familias y la de toda la comunidad”.

Recuerdan que “el Gobierno, después de dos saltos masivos en Ceuta y Melilla ya demostró recientemente la eficacia de la aplicación del Acuerdo de readmisión Hispano-Marroqui de 1992, poniendo en frontera en pocos días a los inmigrantes, disminuyendo además el “efecto llamada” sobre las mafias”.

Dicho acuerdo, vincula y obliga a los dos países a readmitir a los nacionales de países terceros entrados ilegalmente y, si Marruecos no cumpliese el Acuerdo, la Unión Europea podría emplear un “efecto palanca” colectivo de manera coordinada y eficaz para mejorar la cooperación en materia de retorno y readmisión, subrayan.