17 desescaladas hacia la «nueva normalidad»

Conferencia de presidentes autonómicos: varios líderes regionales demandan gestionar el desconfinamiento pero Sánchez insiste en que esta decisión será del Gobierno central

Ni cómo ni dónde ni cuándo. Ese horizonte al que España se encamina y que ha sido bautizado por el Gobierno como la «nueva normalidad» necesitará de un periodo de desescalada, del que, de momento, se desconocen todos los detalles, más allá de a posibilidad que los niños tendrán de salir de su reclusión de forma ordenada y controlada a partir del día 27 de este mes. Varios equipos de expertos coordinados por la vicepresidenta de Transición Ecológica, Teresa Ribera, trabajan desde hace semanas en ese escenario de repliegue de las medidas de desconfinamiento, que irán ineludiblemente unidas a la evolución de los datos de contagiados, hospitalizados y fallecidos por coronavirus.

La semana que hoy arranca abordará esta desescalada desde un enfoque más político, de manera que, en combinación con las directrices marcadas por los expertos, sirva para diseñar la estrategia. Ayer, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, abordó esta cuestión en la reunión que mantuvo por videoconferencia con los 17 jefes de los ejecutivos de las comunidades y los de las ciudades de Melilla y Ceuta. Sánchez trasladó en esta conferencia la idea que ya esbozó el sábado: al contrario de lo que sucedió con la declaración del estado de alarma, que fue simultánea en todo el país, el proceso de levantamiento de las restricciones a la libertad de movimientos será asimétrica.

Aquellos territorios que soporten un menor impacto del virus podrán arrancar el desconfinamiento antes. La asimetría, recuerda el Gobierno, no tiene por qué obedecer únicamente a la división autonómica o a las «realidades administrativas» del país, insistió ayer el ministro de Sanidad, Salvador Illa, de manera que sería posible que dentro de una misma comunidad haya áreas que ejecuten la desescalada antes que otras. Y otra cosa dejaron también clara tanto Sánchez como Illa: habrá diálogo y trabajo en equipo con los gobiernos regionales, pero las decisiones finales sobre esta materia corresponden al Ejecutivo central: «Todo el mundo lo sabe», recalcó Illa en su comparecencia ante los medios.

Esta advertencia llegó después de que en la reunión de ayer, varios líderes autonómicos reclamasen con vehemencia poder gestionar el proceso de desescalada para adaptarlo a las singularidades de cada territorio. «Conocemos perfectamente, o mejor que el Gobierno de España, cuál es la situación en nuestro territorio y nuestras comarcas», argumentó el presidente de Cataluña, Quim Torra, para defender que sea la Generalitat la encargada de fijar los criterios de este proceso a través de un plan de control postepidémico y de desconfinamiento que su Gobierno prevé aprobar «lo antes posible». El lendakari, Iñigo Urkullu, reclamó «respeto» a los marcos competenciales y pidió un diseño de la transición singularizado, antes que una «desescalada asimétrica con el pilotaje del Gobierno español».

La presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, también se mostró a favor de adaptar el proceso a las circunstancias de cada territorio a partir de la creación de un grupo de trabajo y planteó relajar las limitaciones a las embarazadas y otras personas que necesiten salir. Los líderes de Andalucía, Navarra y Canarias se ofrecieron para iniciar este proceso al poder presumir de unas cifras menos dramáticas que otras comunidades. El presidente andaluz, Juanma Moreno, aseguró que esta región está «en mejores condiciones» para encabezar un desconfinamiento progresivo en determinadas comarcas o municipios, y también por sectores.

Los líderes de Castilla y León y Extremadura sí plantearon la necesidad de establecer unos criterios claros y comunes que, en función de la evolución epidemiológica puedan ser adoptados en momentos distintos. A este respecto, el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, propugnó que «ni todo el mundo tiene que hacer lo mismo, ni cada comunidad pueda hacer lo que le dé la gana». «Cautela y prudencia», exigió el extremeño Fernández Vara. El presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, también pidió «información» y una hoja de ruta clara por parte de Moncloa.