El Supremo confirma la prision permanente revisable para el asesino y violador de una niña de cuatro años

La madre deberá cumplir casi 13 años de prisión por no haber prestado la debida protección a su hija

El magistrado Andrés Palomo, a la derecha de la imagen, ha sido el ponente de la sentencia del Tribunal Supremo

El Tribunal Supremo ha confirmado la pena de prisión permanente revisable impuesta a Roberto H. H. por la agresión sexual y asesinato de la pequeña Sara, una niña de apenas cuatro años, en Valladolid que era hija de una mujer con la que había comenzado una relación sentimental. Esta última, madre de la víctima, es condenada a 10 años de prisión por el delito de asesinato en la modalidad de comisión por omisión, es decir, no haber prestado la debida protección a su hija, así como a otros 2 años y 11 meses de cárcel por varios delitos de maltrato. Al acusado también se le imponen otros 15 años de prisión por la agresión sexual y a otros siete por delitos de maltrato a la pequeña. Con esta decisión, la Sala Penal del Supremo rechaza los recursos de los confirmados y confirma íntegramente la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, quien rebajó la condena incial a la madre de la pequeña de 25 años que le impuso la Audiencia de Valladolid .

Los hechos sucedieron la mañana del 2 de agosto de agosto de 2017. Ese día, la madre de la pequeña llamó al acusado para que se quedase con la pequeña, ya que ella tenía que irse a trabajar –era militar-. Poco después de llegar a la vivienda, el compañero sentimental de la madre, que tenía entonces 40 años, abusó sexualmente de la niña que le provocaron diversas heridas. Seguidamente, “a sabiendas de que podía matar” a la pequeña Sara la golpeó en distintas ocasiones, “impactando la cabeza de la misma contra una superficie plana, golpeándola en la frente”, a la vez que la agarraba del cuello. Todas las heridas provocaron graves problemas cardio-respiratorios en la niña. Ante esa situación, llamó a la madre, pero al no contestar avisó al 112 indicándoles “que se había encontrado a la niña en la cama de ésta muy blanca y sin respirar”. La pequeña fue trasladada al hospital, donde los médicos no pudieron hacer nada por salvarle la vida y falleció la mañana del día siguiente.

En la sentencia del Supremo se rechaza de forma tajante que se haya vulnerado el derecho a la presunción de inocencia del acusado, quien sostenía en su recurso que del examen y análisis de las pruebas practicadas en el juicio “ puede deducirse de forma inequívoca” que tuviese participación, como autor, en los hechos y que, además, no había ninguna prueba directa que le involucrase, por lo que todos los indicios “son débiles”, lo que llevaba a la existencia de varias hipótesis alternativas de cómo sucedieron los hechos.

En este sentido, la resolución del Alto Tribunal, de la que ha sido ponente el magistrado Andrés Palomo, destaca que tanto la Audiencia de Valladolid como el TSJ de Castilla y León realizaron una la motivación sobre su participación como autor en la violación y asesinato de la niña “debidamente motivada”, a partir de una “concatenada serie de indicios debidamente contrastados y acreditados”.