Paralelismos históricos

Comenzando el año, se hizo notar la curiosa plena coincidencia diaria entre los calendarios –bisiestos– de 1936 y 2020. La similitud llega incluso a lo político con el primer gobierno de coalición bajo la Constitución del 78 y precisamente con un Frente Popular como el de 1936, de infausta memoria. No quiero ser agorero, y menos alarmista –pese a los casi tres meses en estado de alarma–, pero lo que está pasando últimamente en España, justifica una muy razonable preocupación.

Sabemos que «el pueblo que olvida su historia, está condenado a repetirla» y me temo que, de no corregir su rumbo el Gobierno, precipite un clima de muy grave conflictividad al levantarse el confinamiento que contiene a la creciente marea de indignación y malestar, alimentada por el paro y la pobreza que se vislumbran. No habrá «nueva» normalidad, si por tal entienden el «vivir» –es un decir– en un indefinido estado de excepción, y con una población sustentada por las ubres del Estado, ante una política sociolaboral diseñada con Podemos y Bildu. El espectáculo de estos días, con el acuerdo firmado entre el PSOE y estas dos formaciones extremistas, para derogar «íntegramente» la reforma laboral, y a espaldas de los agentes sociales, el PNV y C’s, es un ejemplo de la urgente necesidad de variar el actual rumbo de colisión social.

Otra similitud: en mayo de 1936, el Congreso aprobaba en España la prórroga del estado de alarma. Tomemos nota.