Sánchez encamina otra prórroga con el apoyo de PNV y Ciudadanos

Los nacionalistas se abren a dar de nuevo su apoyo tras conseguir la Renta Mínima. Cs dice que Sánchez ha cumplido lo pactado y acepta negociar

Pedro Sánchez ha puesto en marcha el proceso para aprobar la última prórroga del estado de alarma con los apoyos de PNV y Ciudadanos. Los nacionalistas vascos han visto en los últimos días cómo el Gobierno atendía sus exigencias sobre el desconfinamiento, sobre la renta mínima y en relación a las competencias sobre seguridad social.

Y el portavoz de Ciudadanos (Cs), Edmundo Bal, desveló, en una entrevista en Antena 3, con Susanna Griso, que Sánchez contactó el miércoles con ellos y que su partido da por cumplidas las condiciones establecidas en la negociación de su apoyo a la quinta prórroga. PNV y Ciudadanos han sido el soporte del PSOE para sacar adelante las dos últimas prórrogas.

El tono de Bal en «Espejo Público» confirmó que Ciudadanos mantiene su disposición a negociar para que siga en vigor otros quince días la alarma con el único objetivo de atender a la necesidad sanitaria de mantener el control de movimientos por la pandemia. Ésta será, en principio, la última prórroga.

El Gobierno ya ha adelantado su intención de acelerar la desescalada por territorios y también ha apuntado que la alarma se irá levantando de manera asimétrica, en función de la evolución de la enfermedad.

Ciudadanos ha criticado con dureza el acuerdo del PSOE con Bildu de la pasada semana. Ha exigido la dimisión del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, por las depuraciones dentro de la Guardia Civil. Y en la formación naranja son también muy críticos en la valoración de la gestión socialista. Pero, a diferencia de PP y Vox, siempre han diferenciado la votación del estado de alarma de su oposición en las demás materias al Gobierno socialista. Esto les ha permitido poner en valor los diez escaños y convertirlos en decisivos en el Parlamento.

Bal insistió ayer en que los compromisos que han arrancado al Ejecutivo son buenos para la sociedad española, y ratificó que todas sus exigencias están siendo cumplidas por el Gobierno. Recordó que gracias a esa negociación consiguieron que la última prórroga fuera de 15 días y no de un mes. Además de desvincular los ERTE del estado de alarma, como pretendía el Gobierno, o conseguir que se ampliara de tres a cuatro meses el plazo para ingresar impuestos sin intereses de demora en los aplazamientos tributarios.

El PNV también confirmó ayer en la Cadena Ser que está abierto a votar a favor siempre que se acepte que las autonomías amplíen el marco de competencias. Los nacionalistas vascos han conseguido el traspaso al País Vasco y Navarra de la gestión del Ingreso Mínimo Vital, que el Consejo de Ministros aprueba hoy.

En paralelo a estas negociaciones, Sánchez sigue haciendo gestos para intentar recuperar la mayoría de investidura, como quedó en evidencia este pasado miércoles en la sesión de control al Gobierno en el Congreso.

En un intento de soplar y sorber al mismo tiempo, Moncloa no quiere asumir que el proyecto y el programa del Gobierno de coalición, que salió adelante con el apoyo de ERC, se ha quedado viejo por la pandemia y sus consecuencias sociales y económicas.

Por eso se esfuerzan en subrayar el mensaje de que el pacto de la investidura sigue vivo, y que el estado de alarma es una situación excepcional y transitoria, pero que continúan contando con ERC para seguir avanzando en los acuerdos económicos y sociales. La mano tendida no tiene reprocidad por parte de los republicanos, al menos en lo que se está visualizando en las últimas semanas.

Sánchez ha reiterado incluso su compromiso de convocar de nuevo la «mesa» bilateral entre el Gobierno y la Generalitat para hablar de la autodeterminación y de los políticos presos por haber sido condenados por sedición por el Tribunal Supremo. Sin ponerle fecha, eso sí. El partido de Oriol Junqueras, en pleno proceso electoral y de competencia con JxCAT, necesita gestos sólidos de avance de esa negociación bilateral para poder presentarlos ante su parroquia como justificación de su ruptura con la estrategia del ex presidente de la Generalitat Carles Puigdemont.

Y la crisis provocada por la pandemia deja escaso margen a Sánchez para distraer energías en sentarse a escenificar que negocia sobre lo que no puede negociar, aunque sea la base de su pacto de investidura.