José María Alonso: «Es ineficaz que Justicia declare hábil el mes de agosto para no colapsar los juzgados»

«La Administración de Justicia siempre ha sido el patito feo de todos los Gobiernos», asegura en una entrevista para LA RAZÓN el decano del Colegio de Abogados de Madrid

El mundo de la abogacía vive tiempos difíciles en España a raíz de la pandemia del Covid-19. El decano del Colegio de Abogados de Madrid (ICAM), José María Alonso, que se encuentra en el ecuador de su mandato (2018-2022), afirma que se ha rumoreado mucho de que los abogados no quien ayudar a solucionar la crisis no trabajando en agosto. Alonso puntualiza que «eso no es verdad» y que la actividad judicial «no alcanzará la normalidad absoluta hasta después del verano».

- Por fin Madrid ha pasado a la Fase 1 y Justicia espera regresar a la actividad judicial la próxima semana. ¿cuál es su punto de vista sobre este asunto y la pandemia en general. ¿Le preocupa el impacto económico que pueda provocar esta crisis sanitaria?

- Salvo que haya una decisión imprevista, el próximo 4 de junio se reanuda la actividad judicial en la medida en que se alza la suspensión de los plazos y, por tanto, los procedimientos empezarán a tramitarse de manera normal. No creo que la normalidad absoluta se alcance hasta después del verano porque todas las actuaciones tienen que hacerse de forma oral, las audiencias previas, los juicios, las vistas…Todavía no se ha conseguido que todos los funcionarios vayan a trabajar, lo cual puede ser un inconveniente. Todo esto supone un gravísimo problema para los ciudadanos, que no pueden ver sus derechos reconocidos, para los abogados que no pueden desempeñar su trabajo y sus ingresos se ven extraordinariamente afectados y con unas enormes consecuencias económicas. Evidentemente se podría solucionar a través de los medios telemáticos, pero también es cierto que no se ha provisto aún de todos los medios necesarios a todos los órganos jurisdiccionales de los mecanismos. Ahora afrontamos una crisis social y económica de primerísima magnitud con efectos devastadores.

- ¿Qué medidas han aplicado desde el ICAM para paliar los efectos negativos causados por el Covid-19? ¿Cree que este parón de varios meses ha afectado seriamente la actividad en el sector de la Abogacía?

- Efectivamente ha afectado seriamente. Desde el Colegio de Abogados lo que hemos hecho es intentar ayudar en la medida de nuestras posibilidades. En primer lugar, hemos procurado dotar de los kits de protección necesarios a todos los abogados que tienen que hacer actuaciones de naturaleza penal o relacionadas con el derecho de familia. Conseguimos también que actuaciones penales de detenidos, interrogatorios en los juzgados, se pudieran hacer de forma telemática, que los atestados se enviaran a través de correo electrónico, pero esto suponía un problema de confidencialidad. Posteriormente, adoptamos otra serie de medidas de ayuda a los colegiados. Al principio algunos colectivos nos pidieron la condonación de cuotas, algo imposible sin afectar seriamente al patrimonio del colegio. Hacer una condonación de cuotas generalizada no tiene sentido alguno porque para unos abogados puede ser una cantidad relativamente importante, pero hay otros colegiados que afortunadamente es un tema que no les afecta en absoluto. Lo que hicimos desde el ICAM es hacer una revisión del presupuesto que teníamos para este año y todas aquellas partidas que no íbamos a realizar las incorporamos a la Fundación Cortina, desde donde hemos aportado un fondo de un millón de euros para atender a esas necesidades de los abogados que no puedan pagar una cuota, que han sido desahuciados de su despacho o que hayan pedido sus puestos de trabajo. Estas ayudas empezarán a concederse a partir del mes de octubre. Hemos llegado a un acuerdo también con las editoriales más importantes legales para que se pongan a disposición de forma gratuita a todos los colegiados de todas sus bases y tecnologías para que puedan continuar trabajando durante la pandemia. Por otra parte, tenemos también el Espacio Abogacía, donde aquellos abogados que no tengan un despacho puedan utilizarlo de forma gratuita.

- El Ministerio de Justicia declaró como hábil el próximo mes de agosto para no colapsar los juzgados. ¿Qué opinión le merece? ¿El Gobierno no tuvo en cuenta la opinión de la Abogacía?

- El Gobierno no ha tenido en cuenta la opinión de la Abogacía en muchas áreas, y en esta en concreto tampoco. Hubo un Pleno del Consejo General de la Abogacía Española donde acordamos unánimemente que agosto no fuera hábil. Se ha dicho mucho por ahí que los abogados no queremos ayudar a la solución de esta crisis no trabajando en el mes de agosto, eso no es verdad. Por ejemplo, el turno de oficio o la asistencia jurídica gratuita ha estado trabajando durante toda la pandemia de manera plena, sin importar la salud o las consecuencias. Evidentemente, todo el mundo tiene derecho a descansar, pero no era la razón fundamental. Nos parece absolutamente ineficaz que en el mes de agosto haya una serie de días hábiles del 11 al 31 cuando por otra parte no se establecía que los jueces, letrados de la Administración de Justicia y fiscales tuvieran que tomarse también las vacaciones en ese periodo. Con todo esto no se iba a poder celebrar ninguna vista ni ningún juicio. No está claro que los jueces se vayan a coger todas sus vacaciones durante el mes de agosto, con lo cual pasará lo de siempre, que desde el 15 de julio al 15 de septiembre la actividad judicial bajará de una manera muy sustancial. La única manera que nosotros entendemos es que se declare inhábil el mes de agosto, que todos los jueces y letrados de la Administración de Justicia se tomen las vacaciones en agosto, salvo aquellos que tengan que estar en actuaciones urgentes, y julio y septiembre sean meses de plena actividad. Esa es la manera de solucionar este problema. Sin embargo, el Ministerio de Justicia no lo entiende así.

- ¿No sería más recomendable tal vez la opción de habilitar tardes y sábados para hacer frente mejor a esta posible sobrecarga?

- La habilitación de tardes está prevista, los sábados no. A nosotros nos parece muy bien que se trabaje por las tardes, pero debe crearse una agenda entre el juez, el letrado de la Administración de Justicia y el abogado para saber qué señalamientos tiene cada uno. De tal manera que si uno tiene un juicio por la mañana, no le pongan otro juicio por la tarde, porque al final ni atiende a su despacho ni dispone de tiempo para preparar el juicio de por la tarde.

- ¿Considera que es necesaria una reforma o inversión en nuestro sistema judicial tras el Estado de Alarma, como por ejemplo reforzar las plantillas con más funcionarios y jueces?

- Yo desde luego lo creo. La Administración de Justicia siempre ha sido el “patito feo” de todos los Gobiernos. Llevo 40 años en este oficio y siempre ha sido igual. Justicia no parece que sea una de las prioridades de ningún gobierno, por mucho que se hable o se diga, y eso afecta a la retribución de los jueces, letrados, fiscales y abogados del turno de oficio, que siguen cobrando auténticas miserias. Hay que dotar de más medios, más jueces y pagar mejor a abogados del turno de oficio, a jueces y al resto de miembros de la Administración. También hay que crear más plazas de jueces, a mi no me sirve que se ponga jueces de sustitución que no tienen la preparación necesaria, yo quiero jueces de carrera o jueces que entren por los distintos turnos que prevé la ley. Otro tema básico es invertir mucho y bien en nuevas tecnologías, porque como el mundo de la justicia no funcione y esto se colapse la crisis económica y social se va agravar de manera extraordinaria. Yo si fuera miembro del Gobierno colocaría a la Administración de Justicia en el primer lugar de las inversiones a realizar.

- Es decir, desde el Colegio de Abogados apuestan por diferentes formas de trabajar y de organizarse como por ejemplo Internet y los medios telemáticos.

- Absolutamente. Por ejemplo, mi principal actividad es el arbitraje internacional. Estoy celebrando audiencias con abogados, peritos, testigos a través de este sistema que estamos utilizando ahora. Si eso es posible en arbitrajes complejísimos en otros países europeos, cómo no va a ser posible en España. Además, ayudaría muchísimo a la conciliación de la vida profesional y familiar.

- ¿Qué labor cree que tendrán los más de 300.000 profesionales que conforman la Unión Interprofesional de la Comunidad para ayudar a levantar un nuevo Madrid mano a mano con el Ayuntamiento?

- Nosotros fuimos los primeros que iniciamos un acuerdo con el Ayuntamiento de Madrid para ayudar a la reconstrucción, para reinventar Madrid. Le hicimos un planteamiento al alcalde de forma totalmente altruista y gratuita para ponernos a su disposición con el fin de apoyar a la ciudad de Madrid en todas sus áreas de actividad, como por ejemplo la revisión de la normativa administrativa para ser más ágiles, la rehabilitación de edificios, energías verdes, el desarrollo de un área propia que tiene el ayuntamiento sobre el desarrollo de pequeñas empresas. Mi experiencia me dice que las grandes crisis producen grandes calamidades a corto plazo, pero si se hace bien tenemos una grandísima oportunidad para hacer de Madrid una ciudad mucho mejor. Madrid tiene grandísimos profesionales, empresas estupendas, es una ciudad muy atractiva donde la inversión extranjera ha ido llegando con el tiempo. Entre todos podemos pegarle un gran impulso. También queremos que la Comunidad se incorpore a este proyecto porque al fin y al cabo todos estamos en el mismo barco.

- ¿Qué está haciendo el ICAM por los abogados del turno de oficio? ¿Tienen pensado recuperar a los trabajadores de su sector afectados por el ERTE?

- Los trabajadores afectados por el ERTE se reincorporaron ya esta semana. Nunca pensé que tuviéramos que llegar a esa situación, pero había servicios como son las salas de abogacía y los servicios de orientación jurídica donde físicamente no se podía ir porque los juzgados estaban cerrados. Y ese trabajo no se podía hacer por ejemplo de forma telemática porque requiere estar presente allí. No nos quedó otro remedio que plantear un ERTE de 45 personas. Nuestra idea es respetar a toda la plantilla del Colegio de Abogados de Madrid. Afortunadamente, muchos abogados desde sus casas han estado trabajando de forma telemática. De hecho, creamos un comité de crisis donde nos reunimos todos los días para abordar las incidencias y los problemas existentes. Y eso sería imposible sin la colaboración de todos los empleados del ICAM.

- Por último, como decano del Colegio de Abogados de Madrid, ¿qué retos u objetivos tiene previsto alcanzar a corto y largo plazo?

- Hay varios temas importantes. El primero de ellos tiene que ver con el sueldo de los abogados de oficio, pues la cantidad que cobran es miserable, está totalmente fuera de mercado y es absolutamente ridículo. Desde el ICAM vamos a seguir partiéndonos la cara para que esas cifras suban porque en este momento la labor del turno de oficio es especialmente necesaria. En segundo lugar, mi deseo es que la abogacía participe de manera muy superior a la actual en todos los procesos normativos. Recientemente hemos visto que en la Ley de Enjuiciamiento Criminal hay cuatro magistrados, cuatro fiscales y dos catedráticos. ¿Dónde está la abogacía allí? ¿quién tiene que lidiar con los clientes, los detenidos y los abogados? Sin embargo, hemos conseguido una mayor presencia en la ley del derecho de defensa, pero también me parece que es una presencia pequeña porque esta ley en concreto tiene como campo de actuación el ejercicio de la abogacía. Para mí es básico que la abogacía tenga una mayor presencia en todas las instituciones y en todos los ámbitos. Hemos pedido que la Abogacía de Madrid esté presente en el órgano o en la sala de gobierno del Tribunal Superior de Justicia. Creo que el presidente del TSJ tiene una mentalidad muy abierta, respetuosa y cercana con la abogacía, pero muchas veces la normativa le impide actuar. Por otro lado, estamos dando actualmente al área de defensa de la abogacía del ICAM la máxima importancia, incluso estamos sacando barómetros de la justicia. Y por supuesto, nuestro compromiso con la abogacía joven, son los que más ayudan en el Colegio de Abogados en términos de formación y búsqueda de empleo, así como en otros campos de ayuda. Por último, queremos potenciar un máster de acceso propio del ICAM. Estamos haciendo aquí un gran esfuerzo y probablemente tendremos novedades muy interesantes en algún tiempo.