Un irrespetuoso luto

Se suponía que la declaración de luto era un recuerdo a los 30.000 fallecidos por la pandemia pero la ceguera de los dirigentes y su propio egoísmo lo ha convertido en una vergüenza.

Minuto de silencio en e Congreso en el último día de luto
- Minuto de silencio guardado en la escalinata del Congreso en reconocimiento a las víctimas de la pandemia de la Covid-19, en el último de los diez días de luto decretados por el Ejecutivo EFE/Chema MoyaChema MoyaEFE

Con un ojo puesto en la evolución del número de contagios nuevos del Covid-19 y el otro en los estragos económicos que va a dejar el confinamiento, las cosas empiezan a moverse en Europa.

A grandes males, grandes remedios, dice el refranero español. Alemania ha anunciado un plan de gasto de más de 130.000 millones de euros, algo impensable en Angela Merkel hace apenas tres meses e Italia y Francia van por el mismo camino, por lo tanto, la senda ha quedado marcada para el resto.

La Sra. Lagarde también ha superado las expectativas, va a inyectar en total un billón y medio de euros para que los gobiernos puedan sostener esos planes de gasto. Todo el mundo es consciente de la gravedad de la situación y se preparan para que el sufrimiento de la gente sea el menor posible.

Pero, desgraciadamente, hay una excepción en este mapa, España. No sabemos ni qué se va a hacer ni en qué se va a gastar el dinero de Bruselas, no hay plan. Los dirigentes políticos están enfrascados en el enfrentamiento visceral y de poca altura, pensando que la crisis se va a llevar por delante al adversario.

Una prueba evidente ha sido la conducta de todos ellos durante los días de luto oficial. No es un hecho aislado de un partido político, aunque hay protagonistas como Cayetana Álvarez de Toledo y Pablo Iglesias que se llevan la palma incendiando con gasolina a garrafones.

Pero no son los únicos, Pablo Casado ninguneando a la presidenta de las Cortes, Patxi López teniendo que disculparse en público, el ministro de Sanidad negándose a responder en preguntas de control al gobierno, Vox achuchando en todos los frentes en los que pueda generarse conflicto y los independentistas estirando el chicle más de lo que da de sí, son palmarios ejemplos.

Cientos de miles de infectados y el clima general es de tristeza y preocupación. Muchos han perdido su empleo y nadie sabe cómo van a estar las cosas dentro de un par de meses.

Se suponía que la declaración de luto era un recuerdo a los 30.000 fallecidos por causa de la pandemia, a sus familias y a todos los afectados, pero la ceguera de los dirigentes y su propio egoísmo lo ha convertido en una vergüenza. Lo que iba a ser un acto de respeto se ha convertido justo en lo contrario.

No van a ser capaces de ponerse de acuerdo en el plan de reconstrucción porque ni el gobierno quiere ni la oposición tampoco. Seguramente, están más preocupados en justificar el porqué no logran el entendimiento que en conseguirlo.

Dirán que la culpa es del adversario, pero, en realidad, es de todos y llegará el momento de usar los fondos que tienen el objetivo de minimizar el paro y la caída económica y volverán la chapucería y la improvisación.

Dicen que cada país tiene los políticos que se merece pero, sinceramente, los españoles no nos merecemos esto, debemos ser la excepción también en eso.