La Armada plantea aumentar el pedido de submarinos S-80

El programa inicial incluye la construcción de cuatro unidades en el astillero de Navantia en Cartagena por 3.900 millones de euros

Recreación digital del submarino S-80Ministerio de Defensa

El 2022 es un año marcado en rojo en el calendario de la Armada española. Ese año, si todo marcha según lo previsto, entrará en servicio el esperado primer submarino de la serie S-80, bautizado con el nombre de “Isaac Peral”, el militar español que inventó a finales del siglo XIX del submarino eléctrico tal y como lo conocemos hoy en día.

Después llegarán entre 2024 y 2027 otros tres submarinos, el “Narciso Monturiol” (S-82), el “Cosme García” (S-83) y “Mateo García de los Reyes” (S-84). Estos buques reemplazarán a la veterana y ya desfasada serie S-70, construida en los años 80, de la que a estas alturas solo quedan dos operativos, el “Galerna” (S-71) y el “Tramontana” (S-74). Hace escasos días, el 10 de junio, la Armada daba de baja, el “Mistral” (S-73), después de 35 años de servicio.

Aunque todavía falta dos años para recibir la primera unidad, la Armada piensa ya en una posible ampliación de la serie S-80 para incrementar su capacidad de operación en escenarios internacionales y consolidar la autonomía en el diseño de este tipo de buques, adquirida por Navantia. En un reciente seminario web, el jefe de la sección de Submarinos de la División de Logística del Estado Mayor de la Armada, el capitán de navío Alejandro Cuerda, abrió la puerta a un aumento del pedido.

Submarino Tramontana de la serie S-70

La Armada, explicó, sería partidaria, de un aumento del pedido actual o de una nueva serie de submarinos que incorporaran mejoras tecnológicas, siempre y cuando se dieran “las circunstancias adecuadas”. Es decir, existiera la financiación para la construcción de más submarinos.

Cuerda defendió que el incremento de submarinos permitiría ganar peso en el panorama internacional. “El aumento del número de submarinos proporcionaría una mayor capacidad de despliegue de plataformas y, por tanto, mayor capacidad para operar en escenarios internacionales de proyección en el exterior, contribuyendo a la condición marítima de España”, apuntó. Este nuevo pedido también sería positivo para la industria. “Disponer de un arma submarina moderna y equilibrada debería ser un continuo reto para la industria nacional. Después de tantos sinsabores, en post de adquirir la autonomía en el diseño que vamos buscando parece lógico dar continuidad a esta capacidad, preservando la experiencia adquirida alrededor de Navantia”, destacó. Todo ello, resaltó, “invita a continuar, o bien, con un aumento de submarinos, o con una segunda serie S-80 mejorada”.

El calendario actual establece que el primer submarino de la serie S-80 será puesto a flote en las instalaciones de Navantia en Cartagena a principios del próximo año, tras unos meses de retraso por la crisis del coronavirus, que obligó a parar toda la actividad. Este hito dará paso a las pruebas de mar y, de forma paralela, continuarán los trabajos de construcción de los otros tres submarinos.

Un salto para España

El programa S-80 permite a España entrar en el selecto club de países que son capaces de diseñar y construir un submarino. En él están, por supuesto, las tres grandes potencias militares, Estados Unidos, Rusia y China, y también otros países como Francia, Alemania, Reino Unido, Suecia, Corea del Sur y Japón.

Primer submarino S-80 en el astillero de Navantia en CartagenaMarcial GuillénEFE

Navantia actúa como líder de un proyecto, cuyo camino no ha sido fácil. A finales de 2012, la empresa detectó un exceso de peso en el submarino que obligó a un proceso de reestructuración con el apoyo de la empresa estadounidense Electric Boat y la Marina de Estados Unidos. Después de cuatro años de trabajo, la revisión finalizó con éxito en 2016, dando como resultado el S-80 Plus, con diez metros más de eslora, respecto al diseño original, como principal novedad. Tras solventar los problemas, el Gobierno dio luz verde en 2018 a una inversión de 1.771 millones de euros para completar la serie de cuatro submarinos, elevando el presupuesto del programa hasta los 3.900 millones de euros.

Pero la participación de la industria española no se limita a Navantia. En torno a un centenar de empresas de once comunidades forman parte del programa. En este listado están empresas como Indra, SAES, Abengoa, Gamesa...

Lanzamiento de misiles Tomahawk

El submarino está diseñado para efectuar un amplio abanico de misiones. La principal novedad respecto a los actuales sumergibles de la serie S-70 es la capacidad de ataque a posiciones terrestres (bases militares, contingentes, carros de combate...) con los famosos misiles Tomahawk. Este potente misil de largo alcance fue utilizado en 2018 por Estados Unidos para atacar instalaciones sirias. En aquella operación, el lanzamiento se produjo desde submarinos posicionados en el Mediterráneo oriental.

España, cabe destacar, todavía no ha adquirido este misil, aunque la Armada ha mostrado en diferentes ocasiones su preferencia e interés por el arma fabricada por la empresa estadounidense Raytheon. “El S-80 contribuirá a mantener la capacidad disuasoria de la fuerza, aún sin el completo dominio del aire y el mar. Es un tremendo salto de en capacidades”, subrayó Cuerda.

Casco del primer submarino S-80NavantialA rAZÓN

También podrá actuar junto con las unidades de operaciones especiales de la Armada, la conocida como Fuerza de Guerra Naval Especial (FGNE). Para ello, el buque está dotado de una esclusa para la salida de equipos para misiones de infiltración, operaciones de búsqueda y rescate en combate y evacuaciones discretas. Sus capacidades también le habilitan para proteger fuerzas terrestres y navales. Además de misiles Tomahawk, podrá lanzar misiles antibuque sub-Harpoon, torpedos DM2 A4 y sembrar minas Minea. También podrá llevar a cabo tareas de vigilancia de zona, localización y seguimiento de objetivos, presencia naval, disuasión y recolección de inteligencia –una de las principales misiones de los submarinos-.

Sistema AIP

Una de las grandes novedades tecnológicas del programa es el sistema de propulsión independiente del aire (AIP), desarrollado por la empresa Abengoa. Una solución que aumentará la autonomía y la discreción. Este equipo permitirá realizar patrullas bajo el agua durante 15 días, sin que sea necesario ascender a ras de la superficie, sacar el esnórquel para coger aire y recargar las baterías. El sistema, único en el mundo, básicamente combina el hidrógeno y el oxígeno para producir energía eléctrica que permite recargar baterías a cualquier profundidad.

El S-80 también contará con otros nuevos equipos, como, por ejemplo, un sistema de lanzamiento de armas mediante agua a presión y un sistema de combate en el que estarán integrados todos los sensores, armamento y equipos de observación y vigilancia del buque, que permitirá el ataque a dos objetivos a la vez.