Agenda electoral oculta en País Vasco para evitar la «kale borroka»

Aumentan las coacciones. PP, Cs y Vox anuncian sus actos en el último momento para que no haya altercados

La crisis del coronavirus y el hervidero «borroka» se han hecho notar en los apenas tres días que lleva la campaña en el País Vasco. El odio ha vencido en algunos casos hasta a la pandemia y grupos proetarras se organizan en un tiempo récord, actúan con o sin mascarilla, para tratar de reventar los pequeños mítines que se realizan en unos comicios atípicos.

Los partidos aseguran que no hay «pueblos prohibidos» para hacer campaña, pero es tradición que en la tierra vasca los actos no se publiciten con mucho tiempo de antelación. Unos destacan que se hacía y se hace por «seguridad», otros porque no existe una caravana como tal, los territorios están relativamente cerca, y, además, en estos comicios hay que intentar garantizar la distancia social por lo que el objetivo es no movilizar a mucha gente. «Pedimos a los afiliados que no vengan a los mítines», reconocen desde las filas de los populares y los socialistas.

En el caso del PSE, su candidata, Idoia Mendía, recorrerá Irún, Ermua, Portugalete, Lasarte, además de las grandes provincias. «Si no vamos a algún territorio es porque sabes que ahí no te votan, o porque prefieres optimizar esfuerzos en otros sitio», destacan fuentes del partido.

Independientemente de dónde se convoquen los actos, el PSE subraya que «apostamos por la libertad de expresión y pluralidad de todos los partidos» y reconocen que cada uno puede hacer campaña donde considere, porque está en su derecho.

PP+Cs estará en Bilbao, Recalde, Guipúzcoa, Vitoria donde además es un territorio clave para los de Iturgaiz, Getxo, Irún o la Rioja alavesa. Destacan que está siendo una «campaña rarísima» y son más actos sectoriales, virtuales y canutazos. Fuentes del partido indican que no es costumbre hacer mítines de campaña como tal en pueblos bastiones de los abertzales, «ni si quiera los hace el PNV». No solo por la seguridad de los que acuden que, destacan la mayoría de las veces no son del municipio porque los vecinos no suelen ir por miedo, sino por el hecho de optimizar esfuerzos. Pero no descartan Sestao.

Vox también ha marcado su estrategia en puntos clave. «Vamos a pueblos importantes por población». Es tradición que los de Abascal den a conocer su agenda de campaña con poca antelación, pero los abertzales se organizan para tratar de boicotearles. Ocurrió en el municipio vizcaíno de Sestao, donde los de Abascal fueron acorralados por proetarras y grupos antifascistas, que trataron de reventar el acto lanzándoles botes de humo, botellas y piedras, –una de ellos impactó contra la diputada Rocío de Meer–. Vox reconoce que en el País Vasco «hemos tenido muchos problemas: sedes pintadas, amenazas y falta de libertad». El líder del partido, responsabilizó ayer en un mitin en Laguardia (Álava) al PNV y al vicepresidente del Gobierno de lo ocurrido. Unos, «por ser complacientes con la violencia» y otros por «mandar a sus matones, agredir y luego no condenar la violencia». «A Vox no se le permite realizar política en el País Vasco». «Nuestros votantes no pueden actuar en libertad». Y es que ya ha habido altercados en cuatro de sus actos.

El PSE reconoce que en los últimos meses se han «incrementado las coacciones» después de que el domicilio de su candidata, Idoia Mendía, fuera atacado con pintura roja y octavillas con la palabra «asesina» o tras lo ocurrido en los mítines de Vox, pero «no creemos que sea la tónica general, son episodios lamentables que no marcará como la violencia terrorista». Además, subrayan que, si antes no les marcaba la agenda, ahora, tampoco. «No vamos a dejar de salir».

El candidato a la lendakaritza del PP+Cs, Carlos Iturgaiz, se ha topado también con insultos, gritos de «fascista», «fuera de aquí» o pitadas para tratar de silenciar alguna de sus intervenciones. Antes del inicio de campaña, Iturgaiz advertía de que los radicales volverían a tomar la calle y tratarían de dibujar a una candidata de EH Bildu más «light», y así con la estrategia de «blanqueo» y enfatizar el frentismo ante posibles pactos.

Los proetarras llevan meses en campaña, la del odio, algo que destacan se ha ido contagiando de generación en generación y hasta la falta de libertad se ha «normalizado». «Están envalentonados. Hay una cobertura social porque no les pasa nada, tienen impunidad y se creen dueños del País Vasco», destacan fuentes de PP+Cs. En Ondarroa, Rentería, Hernani, Mondragón u Oiartzun «se creen que el pueblo es suyo y que los españoles no tienen derecho a ir. Lo ven como un pecado». Recuerdan que en los años 80, Manuel Fraga, con AP, se atrevío a dar un mitin en Ondarroa, porque su madre era de allí. «Fue una locura».