Sare Antifaxista y Jarki, detrás de los ataques a los actos de los partidos “españolistas”

Se quejan de que tres individuos hayan sido investigados por la pedrada a Rocío de Meer

“Protestar contra el fascismo no es delito. Ser Antifascista no es delito”. Sare Antifaxista, uno de los grupos que, según fuentes antiterroristas consultadas por LA RAZÓN, están detrás de los incidentes contra actos electorales del Vox, y de otros partidos del arco constitucional, en el País Vasco, ha emitido un comunicado por la identificación de tres individuos tras la pedrada en una ceja que sufrió Rocíode Meer, de Vox, en un mitin de Vox en Sestao.

Otro de los grupos que ha participado en los incidentes es, según las citadas fuentes, Jarki, las juventudes de Amnistia eta Askatasuna (ATA), los disidentes de ETA.

Los de Sare señalan que, a partir de ahora, deben tener cuidado de no ser identificados “por Vox que " identificó que varias personas movilizadas contra el discurso de odio fascista”. Olvidan que fue la Ertzaintza la que practicó las diligencias y no el partido de Santiago Abascal.

“Ahora debemos cuidar su represión y la criminalización de nuestra solidaridad con los prisioneros (presos de ETA); el fascismo no es una protesta contra el crimen del nazismo, no es un crimen. Frente a su represion y criminalizacion, nuestra solidaridad. Ahora toca cuidarnos entre nosotros. Nuestra solidaridad con los represaliados”.

Las algaradas de estos grupos coinciden con la campaña electoral y con el intento de los grupos que están a la izquierda de Eh Bildu y Sortu, el partido de Otegui, de tensar la situación política, no sólo en la calle sino también en las cárceles. Uno de los exponentes de lo que ocurre fue la negativa del recluso etarra Javier García Gaztelu, “Txapote” (y al parecer su compañera Iranchu Gallastegui) a recibir a una comisión de Bikldu que visitaba la cárcel de Huelva, tal y como adelantó LA RAZÓN.

Frente al posibilismo de Otegui, que ha llevado a su formación a ser determinante para la formación del Gobierno de Pedro Sánchez en Madrid y de María Chivite en Pamplona, con los consiguientes réditos, están los que consideran que la finalización de actividades de ETA fue una traición ya que se hizo sin que se alcanzaran sus objetivos estratégicos.

Estos grupos radicales van a intentar aprovechar la mala situación económica derivada del COVID para tratar de captar adeptos, en especial entre la juventud. Atacar los actos electorales de los partidos “españolistas” es una forma de hacerlo.