Villarejo acusa a Anticorrupción de actuar como “felpudo” de Podemos en el “caso Dina”

"¿Puede haber mayor descaro y desvergüenza que el de una Fiscalía pidiendo que se cite a Dina Bousselham para que perdone a Pablo Iglesias?", se pregunta en un comunicado

El comisario jubilado José Manuel Villarejo considera "repugnante" lo que denomina "ilegal colaboración" entre la Fiscalía Anticorrupción y Podemos en la pieza del "caso Tándem" en la que se investiga si Pablo Iglesias destruyó la tarjeta del móvil de su ex asesora Dina Bousselham -que, entre otras conversaciones, incluía una en la que el actual vicepresidente del Gobierno afirmaba que "azotaría hasta que sangrara" a la periodista Mariló Montero- tras haberla tenido en su poder durante seis meses en 2016.

En un comunicado, el ex mando policial -en prisión provisional por el “caso Tándem” desde noviembre de 2017- afirma que la supuesta relación entre el fiscal Anticorrupción Ignacio Stampa y la abogada de Iglesias, Marta Flor, y la información sobre el caso que habrían compartido “demuestra por enésima vez la degradación de un proceso envilecido sin reparar en métodos antidemocráticos”, cuyo objetivo fundamental -denuncia- es “mi irremediable muerte civil y si es posible mi muerte física ante la buscada agresión a mi deteriorada salud, que se apaga día a día”.

Para Villarejo, “los nauseabundos detalles de la ilegal colaboración” ayudan a entender “la ventaja” que habrían obtenido de la misma Podemos y el vicepresidente del Gobierno y que, según asegura Villarejo, “fue explotada por éste nada menos que en plena campaña electoral para llegar al poder, como así consiguió, operando, aquí sí el señor Iglesias desde las cloacas que robótica e incansablemente denuncia, en este caso cloacas políticas que tan bien conoce, en España y en países hermanos de latitudes cálidas”.

“¿Qué suerte de relación es la que se ha desvelado según la cual el Ministerio Público, en sus reuniones, actúa como órgano asesor de un partido político como Podemos, no sólo contra mí sino contra medios de comunicación que investigan sus ilegalidades?”, se pregunta. Y en esa misma línea de indignación retórica, añade: “¿Puede haber mayor descaro y desvergüenza que el de una Fiscalía Anticorrupción pidiendo que se cite a Dina para que perdone a Pablo Iglesias, o que por el sólo hecho de compartir abogada se entienda que hay un perdón tácito, cuando el juez no les admitió esa primera maniobra?”.

Villarejo censura a Anticorrupción por actuar “impunemente como felpudo o alfombrilla de baño de un partido político” e insta al juez Manuel García Castellón a “pedir el tráfico de llamadas y el posicionamiento de los teléfonos de los implicados” para esclarecer los vínculos entre el fiscal Stampa y la abogada de Podemos. Y se pregunta hasta cuándo”piensa seguir tolerando” el instructor que la “guerra sucia” de Iglesias “y ciertos capitostes de su partido tengan como obsesiva y enfermiza meta” no solo “contaminar hasta el hedor la decadente política nacional” sino toda la investigación judicial, que considera una “causa general” contra él.

En esa diatriba contra Anticorrupción, el comisario jubilado reprocha a los fiscales del caso "que vuelcan más su ira y su sectarismo que su técnica o pericia o celo contra mi persona", contribuyendo según él a corromper "a pasos agigantados nuestro Estado de Derecho".

Asimismo, denuncia una supuesta campaña contra el anterior instructor del procedimiento, el magistrado Diego de Egea, al que -dice- “no se le permitió seguir con la investigación porque no se plegaba a las imposiciones de los fiscales anticorrupción”. “¿Hemos olvidado ya que cuando se le amenazó con una querella por revelación del secreto sumarial no tuvo más remedio que marcharse?”, añade. Del antecesor de García Castellón asegura que “tenía un claro sentido de estado y visión de lo que iba a ocurrir, y sobre el hecho particular de que de seguir el plan de los fiscales anticorrupción se iban a causar daños generales a los intereses de todos y a instituciones básicas que sostienen el régimen constitucional actual”

Ahora, se queja, el ingente material que le fue intervenido “está en manos” del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska -” ya habrán podido comprobar quién es Marlaska y de lo que es capaz”- y de la Fiscalía Anticorrupción, “y su acceso al mismo los convierten en intocables, pues conocen la actividad de las cloacas del Estado y de los distintos gobiernos de España desde hace más de 25 años, los movimientos de las grandes empresas españolas, y de las cloacas judiciales y fiscales”.

Esta causa, mantiene, “es incontrolable”, por haber caído, arremete de nuevo contra Anticorrupción, “en manos de fiscales que se mueven por intereses partidistas, como anticipé”.