Sánchez anuncia una subida de impuestos «inevitable»

El Gobierno pone el foco en las grandes corporaciones y los tramos más altos del IRPF para aumentar los ingresos públicos tras el «esfuerzo de gasto» de la Covid-19

La crisis del coronavirus ha hecho saltar por los aires la legislatura de Pedro Sánchez y sus previsiones económicas. La estrategia que el Gobierno tenía previsto implementar en los próximos meses –con unas cuentas cuya senda de estabilidad ya estaba avalada en el Congreso de los Diputados– se volatilizó con la pandemia.

Aún hoy en Moncloa no son capaces de diseñar con certeza el futuro esqueleto de los Presupuestos, porque quedan por despejarse varias incógnitas: desde determinar la aportación final que Bruselas hará a España en forma de ayudas para la recuperación hasta la concreción de la caída definitiva del PIB, entre otras cuestiones. A esto se suma que, durante la crisis sanitaria, el Ejecutivo ha hecho un «gran esfuerzo de gasto» con el objetivo de paliar el impacto del virus.

La movilización de 200.000 millones de euros, la entrega a fondo perdido a las comunidades autónomas de 16.000 millones o la puesta en marcha del Ingreso Mínimo Vital han tensionado las cuentas públicas y obligan al Gobierno a asumir que tendrá que «modular» su hoja de ruta para el futuro. En esta modulación del programa, con la que buscarán también acercarse a otras formaciones políticas, y en la que se tendrán que priorizar las propuestas –«porque los recursos son limitados y las necesidades muchas»– se encuadra la inminente «reforma fiscal» que anunció ayer el presidente del Gobierno.

En una entrevista en «Al Rojo Vivo» en La Sexta, Pedro Sánchez anticipó la «inevitable» subida de impuestos que tendrá que acometer su Ejecutivo. El objetivo es «acompasar» el régimen fiscal al ritmo del crecimiento del país, «porque España está siete puntos por debajo de la media europea». Sánchez no quiso concretar si se subirán impuestos como el IVA, asegurando que lo que se buscará será «garantizar la justicia fiscal» y la «cohesión social» para «no dejar a nadie atrás» y fortalecer el Estado del Bienestar. Para ello es preciso «aumentar la capacidad de ingresos públicos», porque «las costuras fiscales han saltado» y en Moncloa no niegan ya que es preciso dotarse de mayores recursos públicos. En el foco del Gobierno está gravar a las grandes corporaciones, a través del impuesto de Sociedades, también introducir gravámenes de corte medioambiental, por ejemplo al diésel, o a grandes patrimonios ampliando los tramos más altos del IRPF.

No se prevé, sin embargo, la creación de nuevos tipos impositivos como el impuesto a los ricos que defienden desde el sector morado del Gobierno. Sánchez descalificó ayer esta propuesta calificándola de «fetiche» y asegurando que «intelectualmnente» es imposible que se reniegue de que paguen más quienes más tienen. No obstante, en el ministerio de Hacienda se defiende que para ello no hace falta crear un nuevo impuesto, sino que es posible hacerlo a través de la modificación de los ya existentes, como el de Patrimonio. Esta cuestión no estaba dentro del programa de gobierno de coalición, pero en Podemos no renuncian a ella y, muestra de ello es que, aunque cedieron en retirarla del documento común pactado con el PSOE para la comisión de reconstrucción, sí votaron a favor de introducirlo como enmienda junto a EH Bildu, Más País, ERC y Compromís en la citada comisión.

Este incremento de los recursos públicos es clave para la conformación de los Presupuestos, que el Gobierno espera tener aprobados «antes de final de año». Sánchez aseguró también que quiere sacar adelante estas cuentas con el mayor número de partidos políticos posibles y cambió la denominación de la «geometría variable» –que consiste en compatibilizar acuerdos con Ciudadanos y ERC– a la «geometría absoluta» porque la «unidad es una obligación». El presidente alabó la «inteligencia política de Ciudadanos, que ha ocupado un espacio de acuerdo que ha dejado huérfano el PP» y criticó a los de Pablo Casado por asimilar su estrategia a la de la ultraderecha y buscar derrocar al Gobierno. No obstante, el jefe del Ejecutivo recordó que desde los 155 escaños que representa el Gobierno de coalición, hasta los 176 votos para superar el trámite parlamentario de los Presupuestos se necesita sumar apoyos y «la voluntad y responsabilidad del Ejecutivo es tender puentes a quienes quieran sumarse».

En cuanto a la crisis del coronavirus, Sánchez reconoció que «con la información que tenemos hoy, llegamos tarde, tendríamos que haber decretado el estado de alarma mucho antes». Una afirmación que matizó inmediatamente asegurando que con la «información que teníamos entonces, actuamos a tiempo, incluso antes que muchos otros países». El presidente del Gobierno cuestionó que en caso de haber querido implantar un estado de alarma tan restrictivo en febrero, con pocos contagios y ninguna muerte, los partidos de la oposición le hubieran apoyado, pero asumió «en primera persona» todos los errores que haya podido cometer su equipo, reseñando –eso sí– que todas las decisiones se tomaron «en base a criterios científicos y no a supercherías».