PP y CS no rentabilizan su coalición vasca

Pierden casi un 30 por ciento de los votos que lograron en 2016. Vox se hace con la mitad de los «fugados» y el resto se lo reparten entre el PNV y la abstención

Las elecciones en el País Vasco van a dar más sorpresas que en Galicia. En la tierra de Feijóo contamos con un hundimiento de la filial del Podemos, mientras que está clara la cuarta mayoría absoluta del popular, una mejora de PSOE y BNG (a costa de la confluencia morada) y que Cs y Vox serán fuerzas extraparlamentarias.

Sin embargo, en los territorios de Urkullu no hay a la vista una posible mayoría absoluta del PNV, por lo que el nuevo Gobierno saldrá de la alianza de los nacionalistas vascos con la segunda o tercera fuerza política vasca, que serán EH Bildu o el PSOE, respectivamente.

Pero en el País Vasco se cuecen dos fracasos electorales. Por un lado, el de los morados, como en Galicia, y por otro, la coalición de populares y naranjas. En el caso de la coalición de centro-derecha, pasaría del 12,1 por ciento al 8,9 por ciento, aproximadamente. Su caída sería de 3,2 puntos. La razón de su descenso es triple: la fuga de votantes a Vox, el equivalente al 14 por ciento de sus electores; la transferencia del 7,8 por ciento al PNV, así como otro 7,8 por ciento que, en esta ocasión, se marcha a la abstención.

El votante de Cs que cambia de voto opta mayoritariamente por Vox y la abstención, mientras que el del PP elegirá al PNV. La imagen que de los nacionalistas vascos tienen algunos sectores del electorado del PP vasco es muy distinta a la que se tiene del soberanista-independentista PNV en el resto de España. Votantes del PP en la comunidad vasca ven a Urkullu más como un gestor de centro-derecha que como un líder revolucionario independentista. Este comportamiento de una pequeña parte de los votantes populares se registra en determinadas elecciones autonómicas vascas, pero no en las generales.

Ciudadanos no ha contado con implantación importante en el País Vasco, pues en las últimas elecciones autonómicas recibió tan solo el 2 por ciento del voto. Su postura coherente contraria al cupo vasco no solo no es bien acogida en el País Vasco, sino que es vista como una amenaza para el mantenimiento de los privilegios forales vascos, a toda vista cuestionables y contrarios a la solidaridad entre las autonomías de toda España.

El elector de esta comunidad no quiere renunciar a sus privilegios con respecto al resto de ciudadanos españoles. La postura conciliadora del PP vasco hace que una buena parte de los votantes de Cs del año 2016 se pasen a Vox o a la abstención.

Defender la derogación del cupo no da votos en el País Vasco, los quita y más en situaciones de crisis económica en la que la población vasca quiere blindar sus privilegios con respecto al resto de españoles. Por lo tanto, el resultado electoral de Cs y Vox es muy discreto. Cs aporta poco voto a la coalición con el PP.

Hay que tener en cuenta también el generoso sistema electoral vasco en lo relativo al reparto provincial de escaños, que otorga a la provincia de Álava los mismos 25 escaños que a la de Vizcaya, a pesar de que ésta triplique amplísimamente a la población alavesa.

En las elecciones autonómicas de 2016, en la circunscripción electoral de Álava se precisaron de media solo 6.000 votos para conseguir un escaños, mientras que en la provincia de Vizcaya fueron necesarios 22.868 papeletas. Que Vox consiga escaño en la provincia de Álava es muy probable, aunque su expectativa en el conjunto de la región sea de un exiguo 2 por ciento del voto. Podría adjudicarse el escaño con poco más del 4 por ciento en la provincia alavesa y ello sería en menoscabo del potencial electoral de la coalición PP-Cs. En las otras dos provincias vascas no existe posibilidad de escaño de los de Santiago Abascal.

Por lo tanto, Vox y la coalición PP-Cs se enfrentarán abiertamente en la circunscripción de Álava, en donde los populares han obtenido tradicionalmente la mitad de sus escaños al Parlamento vasco.

Casado y Arrimadas, juntos

Con estos datos, PP y Cs quieren dar una imagen de fuerza y unidad a una semana de los comicios, por lo que sus respectivos líderes, Pablo Casado e Inés Arrimadas participarán juntos mañana en Guernica (Vizcaya) en el acto central de la coalición para la campaña vasca.

Ambos arroparán a los candidatos de la coalición, encabezada por el popular Carlos Iturgaiz, y que además estarán acompañados por miembros de las respectivas direcciones de sus partidos. El objetivo, reivindicarse como «alternativa al nacionalismo»».