Feijóo consolida su cuarta mayoría absoluta y deja fuera a Vox

Sin alternativa en la izquierda. El hundimiento de Galicia en Común imposibilita el deseado tripartito de Iglesias, que pierde 11 escaños. El BNG lo recoge con entre seis y ocho diputados más

En el ecuador ya de la campaña electoral gallega queda demostrado que las llaves del Palacio del Hórreo seguirán teniendo el mismo guardián. Alberto Núñez Feijóo se prepara ya para consolidar su poder en el parlamento regional y a recibir el título de ser el único político con cuatro mayorías absolutas, igualando así a su antecesor, Manuel Fraga. La gestión del coronavirus, ser la primera comunidad autónoma en salir del estado de alarma y la campaña de la moderación del presidente autonómico sienta bien al gallego, que, incluso sube entre uno y dos escaños en los últimos quince días, según el sondeo que realiza NC REPORT para LA RAZÓN.

Aleja completamente el PP de Feijóo los incipientes progresos electorales que hace unos meses hacían partidos como Vox, que, a día de hoy y salvo sorpresa, no tienen oportunidad de prosperar, como tampoco la codiciada alternativa de izquierdas con la que PSOE- Podemos y BNG tratan de asaltar el Palacio del Hórreo, en Santiago de Compostela. Los datos populares confirman también que la estrategia de presentarse en solitario – sin Ciudadanos, como sí hace el PP en País Vasco- benefician a Feijóo, que desde principios de año se negó frontalmente a explorar el camino «España Suma».

Estos datos garantizan a Feijóo la única gobernanza, como hasta ahora desde el 2006, pues se sitúa entre tres y cuatro escaños por encima de la mayoría absoluta, (38). Es el partido que mejor fideliza a sus votantes, hasta 593.000 vuelven a confiar en la misma marca, y apenas se tiene que preocupar el dirigente popular por la fuga de votos a otros partidos: 21.000 irían a parar a Vox, 14.000 al PSOE y 3.000 a Cs. En este parlamento regional teñido de azul habrá espacio para entre 16 y 18 escaños socialistas, dejándose entre dos y cuatro asientos respecto a 2016 y a una distancia de entre 24 y 25 escaños con el PP. Unos datos que confirman que el hecho de que el votante tienda a repetir su voto tras las elecciones generales, no siempre se cumple, aunque nos movemos en un territorio con registros muy marcados, el PSOE aprecia el desgaste ya de Moncloa, tras la crisis del coronavirus.

El partido que confirma su hundimiento es la marca blanca de Podemos. Galicia en Común - Anova, el partido del vicepresidente segundo del gobierno, es el responsable de que se esfume el plan de la izquierda de «derrocar» –en palabras de Pedro Sánchez– al Partido Popular de Feijóo. El candidato morado, Antón Gómez Reino, pierde entre 10 y 11 escaños tras la escisión con la marca galega, y pasa a ser la cuarta fuerza política en el arco parlamentario. Pierden, además, dos escaños respecto a la última encuesta. La formación espera remontar en esta última semana de campaña electoral y es por eso que el vicepresidente segundo del Gobierno ha acudido hoy a Vigo, junto a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, a respaldar al candidato gallego. Hasta ahora, su partido no convence a los electores de la izquierda en Galicia, que se fugan al BNG (hasta 69.000 votos) y al PSOE (49.000). Es, además, el partido que peor retiene a su electorado, tan solo se queda el 29,9%, o lo que es lo mismo 82.000 electores. Lo que pierden los morados, lo recogen los nacionalistas y socialistas.

El bloque gallego rentabiliza bien su escaño en el Congreso de los Diputados, representado por el nacionalista Néstor Rego, que hasta ahora ha sido clave en la minoría parlamentaria del Gobierno de coalición, al igual que el resto de partidos minoritarios con representación en la Cámara Baja. EL BNG suma entre seis y ocho escaños respecto a 2016, recoge 1.000 votos de los morados y hasta 4.000 de los socialistas. Mantiene además, su suelo electoral, reteniendo 97.000 votos. Sube además entre uno y dos escaños en los últimos quince días.

Ciudadanos, por su parte, no logra entrar –al igual que en 2016- en el parlamento regional. A pesar de la fuerte apuesta naranja por la candidata Beatriz Pino, el partido sigue perdiendo votos, hasta 21.000 votos en cuatro años. Aún así logra casi 4.000 votos más que en la última encuesta. Tiene una semana por delante para reconducir su campaña, y contó este fin de semana con el aval de Inés Arrimadas para tratar de poner en valor los pactos a nivel nacional de los naranjas con el Gobierno, una jugada que el partido piensa explotar al máximo como hoja de ruta para argumentar que ningún voto al partido liberal, se pierde. A pesar de ello, hasta 14.000 votos cede al PP. Vox se queda también a las puertas, pierde casi 7.000 votos respecto al barómetro de junio, aunque recoge 21.000 votos del PP. En el reparto de bloques, la derecha suma 1,6 puntos respecto a 2016 y la izquierda 0,5.