Elecciones postpandemia: Feijóo salva al PP, Sánchez aguanta y Podemos se hunde

La cuarta mayoría absoluta de Feijóo compensa el pobre resultado de la coalición PP+Cs en País Vasco, donde Urkullu rentabiliza el "efecto bandera" de su gestión del coronavirus. Sánchez no acusa desgaste y revierte los sorpassos de un Podemos en caída libre

La cuarta mayoría absoluta de Alberto Núñez Fejóo en Galicia tiene el peso suficiente para borrar el suspenso que la primera coalición entre PP y Ciudadanos ha cosechado en País Vasco, una apuesta personal del líder de los populares, Pablo Casado, que fiaba a un resultado mínimamente digno de su apuesta con Arrimadas la supervivencia de su estrategia a nivel nacional.

Los comicios en Galicia y País Vasco suponen el primer examen electoral para todos los partidos por el papel jugado en la crisis del coronavirus y un test a nivel interno por las apuestas personales, en forma de coalición, que se han impulsado en algunos territorios. Tanto Alberto Núñez Feijóo como Iñigo Urkullu rentabilizan el “efecto bandera”, esto es, gallegos y vascos respectivamente han avalado mayoritariamente su gestión y han respaldado a los candidatos en el poder. En clave gubernamental, Pedro Sánchez no acusa el desgaste de la gestión de la Covid-19, pero tampoco rentabiliza el “efecto Moncloa” y es el partido morado el que sufre el mayor varapalo en ambos territorios. En la pugna tradicional dentro de la izquierda, los socialistas consiguen revertir el “sorpasso” que les asestó Podemos en 2016 en ambos feudos.

El PSOE aguanta en Galicia y en el País Vasco, calcando los resultados que obtuvo hace cuatro años y manteniendo -en el caso vasco- una posición privilegiada para reeditar la coalición de Gobierno con el PNV. Gonzalo Caballero, que aspiraba a liderar una alternativa de izquierdas a Albert Núñez Feijóo, debe contentarse con la tercera plaza y se ve superado por el fulgurante ascenso del BNG que se sitúa como segunda fuerza. Aunque mantiene los resultados de 2016, el socialista no logra absorber la fuga de votos de los morados, que captan mayoritariamente los nacionalistas gallegos y que les mantienen lejos del liderazgo de la izquierda.

En el País Vasco, Iñigo Urkullu reedita su victoria y necesitará de nuevo a los socialistas de Idoia Mendia para mantener el Gobierno. El PSEE-PSOE “sorpassa” también en este territorio a Podemos y asciende a la tercera posición, incapaz también de superar a la izquierda abertzale de EH Bildu, y sin materializar las expectativas que les otorgaban las encuestas para mejorar sus resultados.

La formación liderada por Inés Arrimadas partía con muy pocas esperanzas al comienzo de la campaña electoral y los resultados que han arrojado las urnas hunden más si cabe a la formación naranja en la irrelevancia política. Sin lograr materializar el tercer escaño en Álava o el segundo en Vizcaya, Arrimadas deberá seguir apelando a la política útil y no verá reforzada su posición para negociar los presupuestos. Sea como fuere, el triunfo del PP en Galicia confirma lo que todo el mundo sabía ya: cuando el centro derecha presenta unas siglas fuertes y unidas, no tiene rival.

Resultados Galicia

Resulatdos País Vasco