Moncloa y Zarzuela pactan otro «gesto de distancia» con Don Juan Carlos

Iván Redondo y el jefe de Protocolo de la Casa del Rey lo ultiman

Después de la referencia expresa de la ministra portavoz Montero a «medias futuras» tomadas por Zarzuela para distanciarse de Don Juan Carlos parece que poco habrá que esperar para que la Casa del Rey haga público el nuevo «cortafuegos» con el que se pretenderá marcar aun más las diferencias con los criterios de transparencia y ejemplaridad a los que el actual Monarca se comprometió en su proclamación. La sintonía es total entre Moncloa y Zarzuela a la hora de diseñar los términos exactos en los que consistirá este nuevo alejamiento entre Felipe VI y la figura de Don Juan Carlos. Los encargados de pulir hasta el último detalle son Iván Redondo, jefe del Gabinete de la Presidencia del Gobierno y Alfredo Martínez, Jefe de Protocolo de la Secretaría General de la Casa de Su Majestad el Rey. De esta estrecha colaboración surgieron a sí mismo las frases que pronunció el presidente Sánchez durante su rueda de prensa el pasado 8 de julio junto al primer ministro italiano Giuseppe Conte. «Perturbadoras» e «inquietantes» no fueron las palabras que se le ocurrieron al líder socialista en ese preciso momento sino que ambos adjetivos fueron cuidadosamente elegidos.

Sobre el contenido concreto de este nuevo distanciamiento todo son hipótesis hasta el momento ya que es un secreto celosamente guardado pos las personas de Jefatura del Estado y de Presidencia del Gobierno que están llevado el proceso. Sea como fuere en diversos ámbitos se ha venido especulando con la conveniencia de que Don Juan Carlos deje de residir en un edificio oficial, el mismo desde el que su hijo cumple sus funciones de Jefe de Estado desde 2014. A todas luces este podría ser el resultado final porque, según las fuentes consultadas, tras la decisión de Felipe VI de retirarle la asignación a su padre y a renunciar a la herencia que le pudiera corresponder poco más se puede hacer para distanciarse más.

El Gobierno se desmarcó hace justo una semana de la línea oficial que había mantenido hasta ahora en los asuntos referentes Don Juan Carlos y que suponía transitar un recorrido ya descrito para causas judiciales controvertidas: se rechaza hacer valoraciones y se transmite la confianza en la Administración de Justicia y en que ésta última es «igual para todos». Sin embargo, en esta ocasión el terreno es especialmente «pantanoso» y se evita dar cualquier paso en falso, por lo que la respuesta de Pedro Sánchez, en la que calificaba de «perturbador» e «inquietante» el goteo de informaciones en los medios sobre Don Juan Carlos, no solamente estaba milimétricamente calculado, sino que contaba –a su vez- con el beneplácito de la Casa Real.

En esta cuestión, desde el Gobierno siempre han sostenido que cualquier determinación que se tome sobre la figura del Rey emérito deberá adoptarse por iniciativa y decisión del propio Felipe VI y que el Gobierno se pondrá detrás para garantizar la protección a una de las instituciones clave del Estado como es la Corona. A pesar de que existan voces discrepantes dentro del Consejo de Ministros, como la del vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, el objetivo de Moncloa durante toda esta crisis ha sido establecer un cortafuegos en torno a la figura del actual Monarca, marcando distancias respecto a su progenitor y reivindicando el excelente papel de Felipe VI.

En este distanciamiento obligado, porque no hacerlo supondría «vivir de espaldas a la realidad» de lo que se está conociendo, ya se avaló en marzo la decisión del Rey de renunciar a la herencia de su padre y retirarle la asignación que percibía de la Casa Real. «A juicio del Gobierno y mío, solo puedo apoyar la decisión de Felipe VI. Creo que las medidas que ha adoptado son necesarias y coherentes con la ejemplaridad de su reinado y de la Casa Real», señaló Sánchez entonces. Ahora, sin embargo, en Moncloa dan un paso más, urgiendo a la institución a tomar más medidas, lo que –en orden a la coordinación existente- apunta a la inminencia de que estas se llevarán a cabo. En este sentido, la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, dijo ayer que «el Gobierno celebra todas las medidas pasadas y las futuras que se puedan impulsar para que se incremente la transparencia o se garantice la ejemplaridad de la Jefatura del Estado respecto al desarrollo de sus funciones». Un mensaje que va en la línea del encaje que desde hace días Moncloa y Zarzuela buscan para el Rey emérito y podría pasar por su salida del Palacio.