Zarzuela prevé que el Rey emérito se traslade a La Quinta o a El Pardo

La decisión se conocerá en los próximos días y se ha debatido la retirada del título a Don Juan Carlos

Hay una conocida expresión de Sigmund Freud que se repite con frecuencia sin conocer en realidad lo que el médico austriaco quiso decir con ella. La frase completa es: «El que no mata al padre, muere» y alude a esa etapa de la educación en la que un hijo tiene que prescindir de las enseñanzas de su padre para poder seguir adelante con su vida y con sus responsabilidades.

Durante la última semana se han venido repitiendo desde instancias del Gobierno de Pedro Sánchez: presidente, vicepresidentes, ministros y presidentes autonómicos que corresponde al actual jefe del Estado, esto es a Felipe VI, tomar decisiones que respondan a las investigaciones que un fiscal suizo lleva varios meses haciendo. Es una manera de despejar el balón y las responsabilidades hacia el propio monarca y hacia la institución de la Corona, pero, como dice el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García -Page, tampoco parece lógico que «las instituciones del Estado tengan que quedarse solas defendiéndose a sí mismas en momentos de dificultad. (…) Todas las instituciones tienen que participar en la defensa del sistema. Lo contrario nos llevaría a un sálvese quien pueda», reflexionó.

Las palabras del castellano-manchego, lejos de ser un balón de oxígeno, han devuelto la mirada a la Casa Real donde, cada día de la semana pasada, se anunciaba un hipotético comunicado que haría público el Rey sobre la cuestión. Nada hay de momento, aunque sí recuerdan que esa decisión corresponde al Jefe del Estado y sólo a él. Los viajes por España, la gira autonómica para insuflar ánimos en tiempos de pandemia, incluido el que tendrá lugar mañana mismo a Cataluña y a Poblet, tampoco han dejado mucho margen para que se pueda emitir un comunicado pausado y medido, como una decisión de esta naturaleza requiere.

Pero en Zarzuela perciben ya el aliento en el cogote. La petición del vicepresidente segundo del Gobierno de un referéndum sobre la monarquía no es tampoco una cuestión menor; y el hecho de que el PP y su líder Pablo Casado hayan tenido que salir a defender a la Institución demuestra hasta que punto la soledad de los Reyes capitaliza el escenario político actual en este atípico 2020.

Y sí, se están planteando decisiones drásticas. Quizá la más importante es despojar a don Juan Carlos del título de Rey y, por ende, de la supuesta inviolabilidad que defienden algunos expertos que aún le asistiría y que abre, como poco, un debate jurídico. Pero el Tribunal Supremo ya ha recibido de la Fiscalía General del Estado las investigaciones, y parece que la mayoría de los magistrados del Alto Tribunal están por circunscribir esa inviolabilidad del Jefe del Estado al que la ostenta. Pero sí, quitarle el título y el tratamiento de Majestad es una de las medidas que se plantean en estos momentos, aunque tampoco es la única que está sobre la mesa.

De Patrimonio Nacional

Otra decisión que están estudiando es el abandono del complejo de Zarzuela; es decir, que don Juan Carlos deje de residir en el palacio. Patrimonio Nacional dispone de algunos edificios que podrían servir como nueva residencia, pero hay cuestiones como la seguridad y el personal que le asiste, que se verían involucrados en una medida como esta. Los gastos se encarecerían y comenzaría otro debate sobre el mantenimiento con fondos públicos.

Por no hablar de la situación en la que quedarían la reina doña Sofía y de su hermana, la princesa Irene de Grecia, que podrían acompañar a don Juan Carlos a su nueva residencia. El Pardo y La Quinta son algunas de las posibilidades que se han barajado. Como también el traslado de los Reyes a Zarzuela y que sus padres y tía se vayan a vivir a la actual residencia de don Felipe. Pero doña Letizia no está por la labor. Otros en la Casa del Rey defienden que deje de vivir definitivamente de los Presupuestos del Estado y zanjar así una polémica recurrente.

Los poquísimos amigos con los que ha hablado don Juan Carlos de todo este asunto –algunos involucrados en la investigaciones como el empresario catalán Josep Cusí– recomiendan al anterior monarca que aguante. Que una cosa son las investigaciones que el fiscal Yves Bertossa lleva a cabo en Ginebra, y otra muy distinta lo que la prensa publica en España. «Fíjate que han llegado a decir –me dice uno de esos amigos– que Anastasia Adkins, la hija de Corinna Larsen de su primer matrimonio era hija de don Juan Carlos. ¡Y en 1992, cuando nació, ni siquiera se conocían!».

Pero tampoco son ingenuos esos amigos, y saben que esta circunstancia –la implicación de don Juan Carlos en supuestos delitos de blanqueo de capitales y cobros de comisiones no declaradas por la obra del AVE a la Meca– están haciendo un daño brutal a la monarquía. Por eso saben que la estrategia de la aguantomaquia debe compatibilizarse con la decisión de don Felipe de «matar al padre», un clásico, por otra parte, en la historia de nuestra dinastía reinante. Don Juan Carlos también sabe mucho de ello.

- ¿Y cómo está don Juan Carlos?

- Pues ya te puedes imaginar.

- No me lo imagino…

- ¡Pues muy dolido!

- También hay muchos españoles que están cabreados con todo lo que está saliendo.

- Es comprensible.

- ¿Y qué dice de Corinna?

- Ya no me atrevo ni a preguntarle.