Comisión de Reconstrucción: El PSOE busca ahora a Casado mientras sus socios le niegan

Los populares dejan su voto en el aire, al tiempo que la mayoría de la investidura sigue resquebrajándose por la geometría variable de Sánchez

La portavoz del PSOE, Adriana Lastra, durante el debate de hoy en el CongresoKiko HuescaEFE

El Congreso de los Diputados da carpetazo hoy a la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica que arrancó hace dos meses y medio con la vocación de reeditar unos nuevos «Pactos de La Moncloa» del siglo XXI. Una aspiración que quedó prácticamente descartada desde sus inicios, en los que la crispación protagonizó el debate, llegando incluso desde el Gobierno a renegar de la denominación de «Pactos de La Moncloa» por las reticencias que despertaba en sus socios. El fracaso al que parecía abocada la comisión durante sus jornadas de comparecencias se certificó hoy en la Cámara Baja con el debate de las enmiendas que las distintas fuerzas políticas presentaron a los documentos marco –de los cuatro grupos de trabajo: Sanidad, Servicios Sociales, Unión Europea y Economía– pactados por PSOE y Unidas Podemos. Solo el ámbito de Unión Europea ha conseguido cierto consenso a derecha e izquierda, mientras que el boicot a la educación concertada en la parte de Servicios Sociales, auspiciada por los morados, ha conseguido unir en su rechazo a varias fuerzas irreconciliables ideológicamente.

En el Gobierno siempre han sido conscientes de que, sin el concurso del principal partido de la oposición, las conclusiones nacerían cojas y que la legitimidad de las mismas se debía principalmente a poder trasladar una imagen de unidad con el PP frente a Europa. En este sentido, ambos partidos han negociado hasta el final, pero a pesar de hacerlo, no fueron capaces de alcanzar un acuerdo antes del inicio del debate que tuvo lugar en la tarde de hoy en el Congreso. Dos son las materias sobre las que «estamos más cerca», según reconocen fuentes de la negociación: Sanidad y Unión Europea. Y aunque desde ambas partes se reitera la voluntad de llegar a acuerdos, lo cierto es que el PP ha dejado en el aire la posición sobre ambos dictámenes, que resolverá mañana en la votación final en la Cámara Baja. Para atraerles al «sí» desde el Ejecutivo han recogido algunas de sus demandas en materia sanitaria como la creación de la Agencia Nacional de Salud, una propuesta pactada también con Ciudadanos y que venía recogida en el Plan Cajal por la Sanidad que presentó hace semanas Pablo Casado, o un plan de renovación tecnológica de los centros sanitarios. La presión sobre los populares ha sido una constante estas semanas y en la recta final incluso se les ha acusado de «tensionar la cuerda hasta buscar romperla» en la búsqueda de este entendimiento, contraponiéndolo con el acuerdo logrado en Bruselas.

Este acercamiento a PP y Ciudadanos ha provocado el malestar en los socios de investidura del Gobierno, que ya con la presentación de los documentos marco alzaron la voz sobre la imposibilidad de compatibilizar a derecha e izquierda. Estos partidos entienden que el Ejecutivo ha abandonado su carácter «progresista» con una redacción vaga que renuncia a cuestiones como derogar la reforma laboral o los impuestos a los ricos y desde Cataluña y País Vasco también se censura el ánimo recentralizador de la propuesta sanitaria, que no apoyarán. La primera en apuntalar el mensaje de que los socios cada vez se encuentran más alejados de Sánchez fue la portavoz de Bildu, Mertxe Aizpirua que cargó, contra «el Gobierno más progresista de la historia» y anunció su voto negativo a todos los dictámenes. En la misma línea, el BNG aseguró que no dará un voto a favor si no se negocia antes la plena soberanía gallega.

Desde el PNV, su portavoz Aitor Esteban definió como «gran paripé» la comisión y confirmó que su grupo votará en contra de las conclusiones sobre Economía, Servicios Sociales y Sanidad y solo dará su apoyo a las propuestas europeas. Por su parte, Compromís sí apoyará las conclusiones, pero dejó un recado al Gobierno por sus pactos con Ciudadanos. Desde Más País, Íñigo Errejón, abundó en reivindicar que existe una mayoría progresista, la de la investidura y criticó que el Gobierno no impulse vía BOE las medidas que abandona en esta comisión de reconstrucción. En la misma línea, Gabriel Rufián (ERC) volvió a avisar de que el apoyo de su partido al Gobierno se tambalea y recordó a Sánchez que para contar con ellos deben reconducirse hacia la mayoría de la investidura. «Si nos toca hacer de pepito grillo, lo haremos», dijo. Los republicanos votarán en contra del documento económico y del de Sanidad, mientras que votará a favor del pacto social. Y dio un aviso final: «Parece que la respuesta a todo se cierra en una especie de Juan Palomo entre PSOE y PP, yo me lo guiso, yo me lo como».

El Pleno no solo sirvió para escenificar las diferencias con los socios, sino también las que existen dentro de la propia coalición. Lo explicitó el portavoz de Unidas Podemos, Pablo Echenique, que recordó que, si la reconstrucción dependiera de su grupo parlamentario, se incluiría el impuesto a los ricos o la derogación de la reforma laboral. Aún así se felicitó por el acuerdo y avisó de que su partido no renunciaría a estas medidas en el futuro.