Política

Moncloa descarga la responsabilidad de los rebrotes en las comunidades autónomas

Desde el Gobierno recuerdan la inyección de recursos económicos que se hizo a las regiones para combatir el virus y se cuestiona que la gestión de los mismos esté siendo eficiente

La proliferación de rebrotes de coronavirus ha adquirido una relevancia que trasciende el ámbito sanitario, una vez que ha comenzado a afectar también al sector económico. Los planes de algunas regiones de retroceder a fases previas de la desterrada «desescalada», cerrando o limitando aforos en negocios, o el impacto sobre el turismo de la cuarentena que Reino Unido ha impuesto a los viajeros que procedan de España, ha cuestionado la estrategia de control del virus que se está llevando a cabo.

Aunque todas las miradas se dirijan hacia Moncloa e incluso desde la oposición se pida rescatar el «mando único» sanitario, lo cierto es que desde que el Gobierno se viera obligado a renunciar al estado de alarma –por su precario sustento parlamentario y por la presión política y autonómica– las competencias en el combate contra el virus están transferidas a los territorios.

En el Ejecutivo se recuerda ahora la ansiedad de algunas comunidades, como Cataluña hace semanas, por recuperar sus plenas facultades sanitarias y aquellos pronunciamientos en los que presumían de que ellos –con una República independiente– hubieran gestionado mejor la situación epidemiológica. Aunque encuadran los focos que están surgiendo dentro de lo «previsible» para una pandemia de estas magnitudes y para la que todavía no se cuenta con una vacuna, se descarga la tarea en las regiones, asegurando que «la responsabilidad es de cada autonomía». No obstante, Moncloa mantiene una comunicación «fluida» con todos los territorios y sirve como apoyo «en todo lo que necesiten» para adoptar las medidas que haya que tomar. Sin embargo, se es muy claro en que se dotó a las regiones de los medios suficientes para enfrentar el virus y que deben ser ellos quienes respondan por la gestión que han hecho de los mismos.

Se refieren, en concreto, a la movilización de recursos «sin precedentes» que se hizo durante el estado de alarma, una inyección a fondo perdido de 16.000 millones de euros para que las comunidades autónomas combatieran los efectos del coronavirus y se preparan para eventuales nuevas olas, «reforzando sus atribuciones». Algunos de los datos que se manejan «no son satisfactorios», critican fuentes socialistas, que miran –por ejemplo– al número de rastreadores insuficientes que se han contratado en algunas regiones para delinear la trazabilidad en los contagios.

«El Gobierno no tiene nada que ver en esto, más allá de ofrecer los recursos», resolvió ayer públicamente la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, en la rueda de prensa posterior a la Ejecutiva del partido en Ferraz. En la misma línea, la vicepresidenta Carmen Calvo hizo hincapié en varias ocasiones en la «derivación de muchos recursos económicos a las CC AA. Ha sido un hito en cómo se gestionaba una crisis de esta naturaleza».

Estas llamadas de atención se lanzan desde Moncloa y Ferraz a escasos cuatro días de que se reúna la Conferencia de Presidentes el próximo viernes en La Rioja. Sobre la mesa de este cónclave estará el reparto de los fondos europeos para la recuperación que se pactó en Bruselas, pero también una estrategia coordinada para hacer frente a los rebrotes que están surgiendo. Desde el Gobierno se remitió hace escasos días a las regiones el «Plan de respuesta temprana en un escenario de control de la pandemia por covid-19», una guía en forma de protocolo a seguir para hacer frente a los focos que están surgiendo a lo largo y ancho del territorio. En ella se especificaba la legislación ordinaria a la que pueden recurrir, en ausencia del estado de alarma y sin haber alumbrado un «plan B» jurídico al mismo, para combatir los repuntes de contagios.

Calvo intentó, no obstante, trasladar un mensaje tranquilizador, asegurando que «hay rebrotes porque tiene que haberlos, porque hay contagios» y que los nuevos brotes son «más complicados de controlar», porque se trata de casos asintomáticos. Hasta un 60% de los casos lo son. Durante una intervención a su llegada ayer a los Cursos de Verano de El Escorial, la vicepresidenta quiso reivindicar que «estamos mucho mejor preparados que cuando apareció la pandemia porque hemos aprendido duramente».

En el Gobierno consideran que lo peor ya ha pasado «absolutamente» y que ni estamos ante una segunda ola «ni mucho menos» en los parámetros anteriores a que se decretara el estado de alarma el pasado mes de marzo, porque, a pesar de que los datos son abultados, el contagio no es descontrolado. «Nuestros sectores sanitarios están mucho mejor preparados. No tenemos colapso en nuestra sanidad. Nada que no esté pasando en ningún otro país. Forma parte de lo que nos ha tocado vivir, desgraciadamente», concluyó la vicepresidenta.