Villarejo dijo al juez que se vio con Corinna «para arreglar las cosas» con el Rey emérito

La defensa del ex mando policial pide a la Audiencia Nacional tener acceso a la investigación de la "pieza Carol" antes de que declare como imputado

El comisario jubilado José Manuel Villarejo –en prisión provisional por el «caso Tándem» desde noviembre de 2017– tendrá que declarar el próximo 7 de septiembre en la Audiencia Nacional en relación a la reunión que mantuvo en Londres en junio de 2015 con la ex amiga de Don Juan Carlos Corinna Larsen y el ex presidente de Telefónica Juan Villalonga.

Lo hará ante el instructor de la causa, el juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón, pero no será la primera vez que Villarejo comparezca en la sede del tribunal para ser interrogado en relación a su cita con Corinna Larsen, en la que la ex amiga del Rey emérito aseguró que Don Juan Carlos tenía cuentas en Suiza y apuntó que la habría utilizado para ocultar patrimonio en el extranjero.

Hace ahora dos años, el 26 de julio de 2018, el ex comisario ya acudió a la Audiencia Nacional para declarar en relación a este asunto, tras publicarse las conversaciones en los medios digitales El Español y OK Diario. Apenas diez días antes, el antecesor de García Castellón al frente del Juzgado de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, Diego de Egea, había abierto diligencias para investigar los hechos.

En esa comparecencia, Villarejo –según fuentes jurídicas presentes en esa declaración– que se vio con Corinna en la ciudad del Támesis para «intentar solucionar los problemas» de Don Juan Carlos con su ex amiga. Lo hizo, dijo, «por orden del Estado» con la finalidad de «arreglar las cosas» y para ello utilizó «su estructura de empresas» (el Grupo Cenyt, la sociedad situada en el epicentro de la veintena de piezas del «caso Tándem»).

En esa declaración –en la que Villarejo solo contestó a las preguntas de su abogado–, el comisario jubilado se acogió a su derecho a no declarar a algunas de las cuestiones que le planteó el juez De Egea respecto a esa conversación grabada a Corinna escudándose, según esas mismas fuentes, en que resultaban «bastantes comprometidas».

La defensa del ex mando policial ya reclamó el pasado marzo sin éxito a la Audiencia Nacional la grabación de las conversaciones con Corinna para defenderse en el juicio que tiene pendiente por calumnias al ex director del Centro Nacional de Inteligencia Félix Sanz Roldán, que finalmente se celebrará el próximo 18 de septiembre y en el que se enfrenta a una posible condena de dos años de cárcel. El letrado de Villarejo, Antonio García Cabrera, cree que con esos audios puede demostrar que el ex comisario no mintió cuando acusó a Sanz Roldán de amenazar a la antigua amiga del Rey Juan Carlos. Fue precisamente esa afirmación –realizada en 2017 en una entrevista en el programa «Salvados» de La Sexta– la que llevó a Sanz Roldán a denunciarle por calumnias.

En un acta notarial, la ex amiga del Rey emérito denunció que en una reunión mantenida en un hotel de Londres el 5 de mayo de 2012 el entonces director del CNI le habría amenazado con no poder «garantizar mi seguridad física ni la de mis hijos» si hablaba con los medios. Según ella, en su cita con Villarejo en 2015 le trasladó su inquietud por esas amenazas sin saber que la conversación «estaba siendo grabada de forma secreta sin que yo lo supiera».

Tras la decisión del juez García Castellón de reabrir esta «pieza Carol» del «caso Tándem» y ser imputado junto a su ex socio en el Grupo Cenyt Rafael Redondo, la propia Corinna Larsen y Villalonga, la defensa de Villarejo ya ha solicitado al instructor –según fuentes jurídicas– que le dé traslado de todas las actuaciones (grabaciones incluidas) para poder ejercer el derecho de defensa con vistas a ese interrogatorio del próximo septiembre.

Tras recibir cuatro informes policiales y la solicitud de cooperación judicial de la Fiscalía de Ginebra (Suiza), García Castellón acordó ayer reabrir la causa por delitos de cohecho activo y pasivo para esclarecer «la posible existencia de un encargo» de Corinna Larsen a Villarejo para «la obtención en España de unos datos correspondientes a una persona de nacionalidad española», una ex asistenta personal de la que sospechaba que estaba filtrando datos de su vida privada. El abogado de la empresaria alemana de origen danés se apresuró ayer mismo a negar que ella realizara encargo alguno al ex comisario.

El instructor quiere asimismo arrojar luz sobre «si se abonó cantidad» alguna o hubo «ofrecimiento o promesa de compensación». García Castellón también ha pedido a la Policía que determine la fecha de las grabaciones de los audios hallados en los registros de los domicilios de Villarejo y Redondo.

Igualmente, el magistrado ha ordenado a la Policía que identifique a la asistenta de Corinna Larsen y que determine si fue objeto «de algún tipo de intromisión ilegítima» (dado que la ex amiga del Rey le habría facilitado su número de teléfono y sus datos y él se comprometió a «chequear» sus llamadas y mensajes).

Por último, García Castellón también pretende dejar claro si Corinna Larsen y Villalonga «eran conscientes de que estaban siendo grabados» por Villarejo.

Videoconferencia para no acudir a la Audiencia

La previsible petición de la defensa de Corinna Larsen de que su cliente declare por videoconferencia dejará en manos del juez García Castellón la decisión de que la ex amiga del Rey emérito tenga que desplazarse o no finalmente –con la evolución de la pandemia de la Covid-19 en España como telón de fondo– para ser interrogada sobre su reunión con Villarejo.
En el juicio que sentará en el banquillo a Villarejo (también en septiembre) acusado de calumniar al ex director del CNI sí está previsto que Corinna Larsen declare a través de videoconferencia. Pero en ese caso prestará testimonio como testigo, y no como lo hará en la Audiencia Nacional en relación a este asunto, en calidad de imputada.