Distancia de seguridad

Tal y como afirmó ayer el presidente del grupo parlamentario de Podemos desde la tribuna del Congreso, tras la suspensión del tercer grado penitenciario de los políticos catalanes condenados, los socios de Gobierno de Sánchez perciben la justicia como una piedra en el camino. Por ello, proponen dotar a la política de su verdadera «utilidad», para alcanzar su ansiada solución al «conflicto político» de Cataluña eliminando la separación de poderes.

Otra de las perlas que nos dejó el debate fue escuchar a Echenique decir que Abascal es «lo contrario de la Ilustración». Sentencia de autoridad desde Podemos, cual faro ilustrado de occidente. Pero lo más relevante fue ver la bancada socialista con tal densidad de diputados, que violaba claramente la «distancia de seguridad» exigida por las autoridades sanitarias. El agitprop monclovita consideró que el fin —escenificar otro Bienvenido Mr. Sánchez— justificaba los medios—infringir una norma sanitaria de obligado cumplimiento.

Se anunció por parte de Vox una moción de censura en septiembre —con las elecciones catalanas a la vista— que colocará al PP en un callejón político de difícil salida para Casado. Y, entre ambos, Arrimadas, «arrimada» como nunca entre la espada y la pared, obligada otra vez a definirse.

La legislatura parecía comenzar ayer con Rufián autoerigido en árbitro de la situación, dando lecciones de europeísmo en nombre de la «europea» ERC, adalid —como sabemos— del respeto al Estado de Derecho, la Constitución y el Estatut.