Un café con Junqueras

El lunes por la mañana a las 10 horas tuve una cita con el presidente de ERC en Sant Vicens dels Horts, el pueblo donde tiene su residencia y del que fue alcalde

Oriol Junqueras desde que salió con el tercer grado de la cárcel de Lledoners se ha reunido con empresarios, dirigentes políticos, representantes de la sociedad civil y periodistas. Aún así ha tenido tiempo también para amigos y familiares. El lunes por la mañana a las 10 horas tuve una cita con el presidente de ERC en Sant Vicens dels Horts, el pueblo donde tiene su residencia y del que fue alcalde. El encuentro en un discreto bar del centro de la población. Junqueras llegó acompañado de dos de sus más directos colaboradores. Tenía claro que era uno de sus últimos días en libertad. Estaba convencido que el Tribunal Supremo suspendería el tercer grado y que debería volver a la prisión. No sabía cuándo, pero no vislumbraba que todo sucedería en 24 horas.

El presidente de ERC mantiene sus posiciones políticas, sigue siendo independentista, pero “yo hablaré con todo el mundo y no pienso levantarme de una mesa de negociación”, un matiz sustancialmente diferente de su gran adversario político, Carles Puigdemont, que apuesta por mantener la confrontación y avivar el “en cuanto peor, mejor”. Y de dialogar lo justo. Más bien nada. Que Torra dijera tras la decisión del Supremo que se ha puesto en tela de juicio la Mesa de Negociación es sólo una cortina de humo. Puigdemont y los suyos han decidido volver a abrazarse a los presos para agitar “la represión del Estado” y recuperar la movilización del independentismo que ha quedado adormecida durante la pandemia, y anonadado por la pésima gestión del Govern, pero que sigue ahí latente y para nada desmovilizado.

“Así no vamos bien”, comenta un dirigente de su partido tras la decisión del Supremo. Ciertamente, los puentes con el Gobierno no se han roto pero para ERC la fiscalía, la promotora de la vuelta a la cárcel de su líder, es parte del Gobierno. En las últimas horas, se han intensificado los contactos, pero en Moncloa ya son conscientes que con ERC no pueden contar para los presupuestos. Junqueras lo ha repetido hasta la saciedad. “ERC tiene buena parte de su electorado que le cuesta digerir un acuerdo con el PSOE. PSOE y PSCC son nuestros adversarios y cuenta hasta el último voto”. En esto se ha puesto de acuerdo con el líder del PSC, Miquel Iceta, que en los últimos tiempos intensifica sus ataques a ERC. Unos quieren llevarse todos los votos posibles de Junts per Catalunya, y los otros los de Ciudadanos. Y la mejor manera de hacerlo es una lucha cuerpo a cuerpo y sin cuartel. Tras los comicios, ya veremos.

En ERC son conscientes de que se avecina un escenario adverso, gracias al Supremo. También Junqueras lo dijo en la reunión que mantuvimos. Las elecciones se convocarán tarde o temprano y contaban con la presencia activa de Junqueras en la campaña. “Si no está Oriol, es como si el Supremo avalase a Puigdemont”, comentan. Desde ERC se dibuja un escenario de todo o nada en los próximos comicios. Y si su líder no puede estar en campaña, las mínimas diferencias a su favor con los de Puigdemont pueden estar en peligro. Por eso, algunos argumentan de forma socarrona que “Puigdemont le enviará en breve un jamón a Marchena”. A nadie se le escapa que Puigdemont con el movimiento del Supremo coge ventaja. Tendrá a su disposición los micrófonos y las televisiones, y Junqueras quedará en fuera de juego. Será un remake de las elecciones de 2017, que al final Puigdemont se llevó por la mínima. Con la decisión de Marchena ha vuelto el fantasma de una nueva posible derrota en el último momento, aunque la demoscopia todavía no desbanca a Pere Aragonés como el favorito en las encuestas.

Junqueras volvió el martes a Lledoners y no ha vuelto a salir, aunque es un hombre que no se rinde ante la adversidad. El encuentro fue afable, porque afable es Junqueras. Al final nos saltamos las normas y hubo apretón de manos.