La nueva normalidad de Miquel Iceta: «Fernando Simón tiene aire de marino, de aventurero»

Así lo afirma el primer secretario del PSC en una entrevista para LA RAZÓN

Define su «nueva normalidad» como una «situación un poco alterada» que se desarrolla entre plenos en el Parlament, la preocupación por los rebrotes y la incertidumbre de un nuevo adelanto electoral en Cataluña. Volverá a liderar la candidatura del PSC a estos comicios para evitar una nueva «mayoría independentista, que ya no sabe hacia dónde va» y, aunque no reniega del tripartito –«tres no son multitud en Cataluña», dice–, sí asegura que no colaborará con ERC, si quiere romper con España.

-¿A qué político pondría en cuarentena por su comportamiento en la crisis sanitaria?

-La política que hace Vox es muy negativa y también creo que Pablo Casado no ha estado a la altura.

-¿A qué ha dedicado el confinamiento?

-Tenía mucho tiempo, pero no lo utilizaba de forma eficiente. He aprovechado para leer, quizá me he asomado en exceso a las redes sociales y he visto lo que se cuece allí. He hecho un poco de todo, pero era una situación de una cierta irrealidad, que no estás tocando de pies en el suelo, y se te va la cabeza en musarañas, no en una utilización útil del tiempo.

-¿Y qué se cuece en las redes sociales?

-Hay mucho «hater». Comparto la comparación de las redes sociales con un bar muy de madrugada, con las últimas copas y la gente siendo irrespetuosa con los demás. Hay demasiado de eso, pero también hay cosas buenas.

-¿Ha tenido eso que llaman «síndrome de la cabaña» o estaba deseando salir de casa?

-Ni una cosa ni la otra. Quería salir, pero no con ansiedad, ni tampoco con el miedo que ha cogido alguna gente a la socialización. Creo que, psicológicamente, el confinamiento no me ha alterado.

-Si se erigiera en «capitán a posteriori», qué habría hecho diferente...

-Ahora es fácil hacer de «capitán a posteriori», pero en mi caso, que me gusta lo que hago y a lo que me dedico, estoy feliz con mi vida. No he pensado en lo que hubiera hecho distinto. No es un ejercicio al que me dedique.

-Conoce bien a Salvador Illa, ¿qué les respondería a quienes se preguntan qué hace un filósofo en Sanidad?

-Salvador es filósofo, pero también es gestor público y político y tiene, en esas tres dimensiones, lo que explica cómo aborda los problemas. Va muy bien un filósofo, porque es una persona que ha adiestrado su mente para reflexionar, para ir más allá de la superficie y creo que eso es muy bueno en una crisis como la que estamos atravesando.

-Usted, sin ir más lejos, estudió Química, ¿cómo la ha aplicado a la política?

-Lo dejé, dejé Química porque cuando me involucré en política, me absorbió profundamente.

-¿Hay fórmula del éxito?

-Fórmula feliz no hay, pero en política hay que mezclarse, aceptar visiones que no son las tuyas. La mezcla y la prueba-error son buenas guías.

-A Fernando Simón le «cazaron» haciendo surf, ¿dónde le pillaría a usted un paparazzi?

-Es probable que en Menorca, en alguna isla del Mediterráneo. Pero la verdad es que yo creo que tenía más que merecido un descanso.

-No cualquiera se atreve con el surf...

-Bueno, pero él –Fernando Simón– tiene ese aire de marino, de aventurero. Yo no le conocía, pero es una persona que se ha convertido en alguien de la familia.

-Apoyó los indultos o que los presos del «procés» pasaran el confinamiento en sus casas. ¿Se considera un verso suelto en su partido?

-Hay que tener criterio propio. Un partido no es, con todos los respetos, una iglesia. No hay un dogma que todos tienen que seguir a ciegas. No hay que tener miedo a ir contracorriente.

-¿Hay demasiada testosterona en la política nacional?

-Necesitamos más mujeres, en eso tendríamos que ir a medias, pero es que los hombres deberían hacer una política no basada en la testosterona, sino en la empatía, la inteligencia o la capacidad de llegar a acuerdos. No es un problema de los hombres, sino de determinados hombres que hacen una política pensando en lo más viril, cuando es lo más inútil que uno pueda imaginar.

-Para los Presupuestos, ¿ERC o Ciudadanos?

-Con todos los que quieran. España y la economía nos necesitan a todos. No hago apriorismos, aunque me gustaría mantener la complicidad con los partidos que apoyaron la investidura, pero sin excluir a otros. Cuántos más seremos más reiremos.

-¿Cuánto –del 1 al 10– complican las elecciones catalanas el apoyo de ERC?

-Mucho, un 11 o un 12, porque ERC y Puigdemont se están constantemente mirando de reojo y ERC para poder decidir en plena libertad lo hará mejor después de las elecciones catalanas y no antes.

-¿Qué le parece que el Ministerio de Igualdad le incluyera en una guía docente como un ejemplo para «desmontar prejuicios sobre la diversidad sexual»?

-No lo sabía, pero es un honor. Si algo de lo que he hecho puede ser útil para hacer esta sociedad más feliz, en la que todo el mundo pueda ser como es sin tener que dar explicaciones y pueda ser plenamente libre, es una maravilla. Yo siempre digo que a quien más feliz hice con esa decisión fue a mí mismo. Como decía Pablo Alborán hace poco, y si eso ha servido para que otros se reconozcan mejor y atreverse a dar un paso, pues tanto mejor.

-Habla de Pablo Alborán, ¿es necesario seguir haciendo ese ejercicio de reconocimiento público o ya debería estar asimilado como una cuestión personal que cada uno viva su vida?

-Cada uno debe vivir su vida, pero que haya ejemplos como este ayudan a la gente a buscar referencias para reconocerse a sí mismos. Que haya personas que den ese paso es una contribución positiva.