El sueño comunista de Sánchez

La última sesión plenaria del Congreso dio mucho de sí, al poder oír al presidente del Gobierno afirmando «sentirse cerca de la España que soñaron la Pasionaria o Rafael Alberti». Desde el respeto a dos españoles que ya comparecieron ante el juicio de Dios tiempo ha y que han conocido la Verdad cara a cara, debo decir que «la España que soñaron» —al menos públicamente— tenía como modelo en términos políticos a la Unión Soviética de Stalin.

«La España que soñaron» no era la constitucional de 1978, sino la republicana de 1931. Pero tuvieron la honestidad política de reconocer que aquella República que nos abocó a la Guerra Civil, fue una desdichada tragedia para España, y asumieron la reconciliación y la concordia impulsada por S.M. el Rey Juan Carlos. Aceptaron dignamente que su sueño era, en verdad, una pesadilla.

Como diputados en las Cortes Constituyentes, Pasionaria y Alberti junto a Carrillo y otros dirigentes del Partido Comunista de España y el PSUC, como Solé Tura, tuvieron una actitud conciliadora y responsable que facilitó la Transición a la democracia, aceptando la Corona y la bandera roja y gualda, y apoyando la Constitución. Todo ello merece un reconocimiento y así lo hago, en honor a la verdad histórica.

Ya quisiéramos en estos momentos tener más dirigentes de la izquierda comunista, socialista y podemita como aquellos comunistas. Ahora Sánchez e Iglesias reivindican de nuevo ese sueño de una trágica, desdichada y terrible República.