La Zarzuela, un Palacio a escala humana

La Reina se queda en Madrid. Hace casi 60 años, los monarcas decidieron formar su hogar en un lugar en el que «olvidar la profesión de Rey»

«Desde 1960 vivo aquí en La Zarzuela, una casa que a Doña Sofía y a mí nos gusta mucho, lejos de la ciudad, del ruido, de la contaminación y de las visitas oportunas». Estas palabras del Rey Juan Carlos la recogí en 2004 en una biografía sobre el Príncipe Felipe, poco antes de su boda. Don Juan Carlos daba más explicaciones sobre su residencia, al escritor Juan Villalonga; «Necesitaba un alojamiento de escala humana. La profesión de Rey es agotadora. De vez en cuando hay que poder olvidarla. La Zarzuela es un verdadero hogar. Aquí estamos entre nosotros, en habitaciones de dimensiones normales. El Príncipe (las declaraciones las hace en 1993) va a la universidad, vuelve a comer y se va. Las infantas, lo mismo. Cuando nos encontramos todos juntos tenemos la ilusión de ser una familia como cualquier otra». Poco después de asumir el trono, Don Juan Carlos afirmaba: «Si hubiera querido instalarme en Oriente, que fue la última residencia de un Rey, Alfonso XIII, hubiera tenido que mandar hacerlo todo; la fontanería, la electricidad, la calefacción… habría sido demasiado caro». Además, recordaba la frase de su abuela Victoria Eugenia: «Desde mis habitaciones hasta el ascensor, tenía que recorrer quince salones».

Por eso, decidió seguir en La Zarzuela, un pabellón de caza en su origen, que Don Juan Carlos y Doña Sofía, habían convertido en su vivienda y desde 1975, también en sede de la Jefatura del Estado. Don Felipe disponía de tres habitaciones que no estaban comunicadas entre sí, en una recibía amigos, en otra estudiaba y en la tercera dormía. Las infantas tenían que compartir la habitación de estudios. En el exterior además de los jardines, se encuentra la ermita en la que han hecho la comunión los tres hermanos, una zona deportiva y de ocio, con pista de tenis, paddel, piscina y vestuarios. Además de helipuerto, unas cuadras para caballos y amplios aparcamientos para el personal.

La Zarzuela es residencia de los Monarcas, pero también sede de la Jefatura del Estado y de las infraestructuras que lleva aparejada la Casa del Rey; protocolo, seguridad, comunicación, secretarías de los distintos miembros... Toda esa intendencia está situada en la planta baja y en parte de la primera, donde se encuentran algunos salones de audiencias.

El que fuera pabellón de caza de Felipe IV fue concebido con austeridad porque estaba en una finca de recreo y de caza y la idea era armonizar la construcción con la naturaleza del entorno. Se buscó a dos arquitectos que representaran el sobrio barroco español: Gómez de Mora lo diseñó y Carbonell lo ejecutó. Felipe V, que se crió en Versalles, amplió los terrenos y adornó los jardines a la italiana. Carlos IV enriqueció el interior con tapices, porcelanas y una colección de relojes.

Durante la Guerra Civil el palacio sufre muchos daños y se aprovecha para reacondicionarlo como vivienda. Franco ofrece como vivienda al joven matrimonio, al que el militar llama «príncipes de España», La Zarzuela. Gracias a los muebles de Doña Sofía que se trae desde Grecia, más todo lo que compraron en su viaje alrededor del mundo en la luna de miel y a los bienes de Patrimonio Nacional, consiguieron darle aspecto de residencia familiar.

De momento, Doña Sofía se queda allí. Ha decidido que va a mantener su residencia en el Palacio de la Zarzuela y a proseguir con su actividad institucional, como ya venía haciendo.