Ofensiva contra la Corona: con Juego de Tronos empezó todo

Zarzuela, objetivo morado. Desde su aterrizaje en política, Podemos ha buscado poner contra las cuerdas a la Monarquía en el Congreso con comisiones de investigación

«Acabar con el privilegio judicial del rey y la creación de una comisión para investigar los negocios de la Monarquía», esta era una de las promesas que Unidas Podemos incluía en su programa electoral de las elecciones generales de 2019. La formación que dirige el vicepresidente segundo del gobierno, Pablo Iglesias, se presentó a las comicios con un programa progresista y republicano. Lograron el peor resultado desde que se presentaron a las elecciones tras el movimiento del 15-M, sin embargo, fueron llave para articular el primer gobierno de coalición de la democracia.

Dos serían los principales escollos de entendimiento entre el Partido Socialista de Pedro Sánchez y el Unidas Podemos de Pablo Iglesias. Por un lado la cuestión catalana y por otro, el modelo estado, ese que a día de hoy tambalea.

Los agravios de Pablo Iglesias a la institución de la Monarquía son sonoros y notorios. Corría el año el año 2014 cuando un entonces profesor universitario de la madrileña complutense conversaba con el miembro del grupo de rap valenciano «Los Chikos del Maíz». De esas conversaciones surgía el libro «¡Abajo el régimen!», ejemplar en el que sus autores criticaban el sistema político y económico y al que querían derrocar por injusto y obsoleto. Defendían que la actual sociedad «es hija de una generación que no ha votado la Constitución, ni la monarquía, ni la entrada en la OTAN».

Pablo Iglesias era entonces la cara visible del movimiento 15 M y en las elecciones europeas de ese mismo año lograba por primera vez en su corta historia representación parlamentaria. Desde entonces, los agravios del socio del gobierno a la Institución no se han escondido. Tan solo un año después de «asaltar» las instituciones –como los morados siempre se han referido al hecho de lograr democráticamente su apoyo–, Iglesias tuvo un breve,pero mediático, encuentro con Felipe VI. Aprovechó la visita a Bruselas del monarca para entregarle como regalo una copia de la serie «Juego de Tronos». Para hacérselo llegar, se saltó el protocolo. El monarca agradeció el presente y aseguró que le parecía bien aunque no la había visto. El líder de Podemos comentó que ese regalo le daba «las claves sobre la crisis política de España».

Empezaría, entonces, la personal cruzada contra la Monarquía desde las instituciones. Solo dos años después la formación no acudiría al saludo protocolario a la familia real durante el 40 aniversario de la constitución. El acto estaba precedido por la querella que interpuso IU y el PCE contra el rey emérito, la aristócrata Corinna y el excomisario Villarejo por los presuntos casos de corrupción que rodean a Juan Carlos I. Esos mismo que ahora han forzada el traslado de residencia del rey Emérito.

Desde entonces, la personal batalla de Pablo Iglesias contra la Monarquía no ha cesado. En 2018, Podemos registró una proposición no de ley para exigir que el CIS vuelva a preguntar por el Rey en sus encuestas. El líder de Podemos se refería, en aquel momento, a las polémicas en torno a los abucheos que Pedro Sánchez recibió en el desfile del 12 de octubre y al error que el presidente del Gobierno cometió en el posterior besamanos en el Palacio Real. Un año después, en una entrevista en el «Huffignhton Post» dijo que «va ser difícil que Leonor sea jefa de Estrado».Todas estas declaraciones ponen en la diana al régimen del 78.

Ya, siendo parte del Gobierno, el, principal socio del PSOE manifiesta en varias ocasiones su intención de proponer que se abra en el Congreso de los Diputados una comisión de investigación sobre los negocios de Juan Carlos I y, más concretamente, sobre el supuesto cobro de comisiones por la adjudicación a empresas españolas de las obras del AVE Medina-Meca. Era la tercera vez en este año que partidos de la izquierda traten de redoblar su ofensiva contra la Monarquía en la Cámara Baja.

El hecho de que el rey Emérito haya salido del país, sin comunicación previa al socio de coalición, ha vuelto a abrir un nuevo frente, justo antes de que las formaciones políticas se vayan de vacaciones, en medio de un gobierno debilitado.