Sánchez tocando la lira

Sánchez dice que la Airef "no habla en nombre del Gobierno" en el informe que cuestiona el descuento de residente
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su comparecencia ante los medios tras despachar con el Rey en el Palacio de Marivent EUROPA PRESS

Tal parece ser la actitud de Sánchez ante la evolución de los contagios por el coronavirus, al mantener su Gobierno una actitud absolutamente pasiva, provocando en la gestión por parte de las autonomías una total descoordinación sanitaria, en un clima general de inseguridad jurídica. Hemos pasado de un confinamiento extremo durante 14 semanas en estado de alarma –que ha provocado un muy grave deterioro de nuestra actividad económica unido a unas elevadísimas cifras de muertos y contagiados– a una situación de presunta «cogobernanza» que, en la práctica, supone un desestimiento de la responsabilidad que corresponde al Gobierno de la nación. Entre ser «autoridad única» y no ejercer ninguna, debe situarse el término medio de las virtudes de la prudencia y la responsabilidad. Su conducta es gravemente imprudente, pues durante estos meses no ha dotado –ni ha permitido hacerlo ante los requerimientos de la oposición del PP– del marco legal necesario para posibilitar esa gestión descentralizada de la epidemia. Los jueces ya están denunciando algo esencial: que los derechos fundamentales no pueden ser suspendidos o limitados por los ayuntamientos o las comunidades autónomas sin mandato legal. Ante el desastre, Sánchez está actuando como un espectador, marchándose de vacaciones y esperando que acudan a él como única solución ante lo inevitable. Recuerda mucho a Nerón tocando la lira mientras ardía Roma, aguardando culpar a los cristianos. Pero ahora no tiene chivos expiatorios a quienes endosar el desastre. Mientras, España arde sin control.