Gran coalición o elecciones

Aunque a muchos españoles les parezca una eternidad, el Gobierno de Sánchez e Iglesias no lleva ni ocho meses en el poder, que es el tiempo transcurrido desde el 7 de enero, fecha de la investidura presidencial más ajustada con la vigente Constitución —167/165 votos— en segunda votación y posibilitada con la abstención activa de ERC y Bildu. Si gobernar así es muy difícil en circunstancias normales, imaginemos lo que es hacerlo en la situación actual, en las antípodas de la existente a principios de año. Esta reflexión es obligada ante el espectáculo ofrecido por Sánchez e Iglesias para poder elaborar y aprobar unos presupuestos, que serían los sucesores de los vigentes aprobados en 2018 por el PP, y que son una exigencia inexcusable para afrontar la enorme crisis económica sobrevenida tras la pandemia, y agudizada por su lamentable gestión de la misma. El Gobierno debe asumir la realidad, y no pretender que la realidad se adapte a él. Es irreal tratar de agotar la legislatura con un Gobierno que tiene un apoyo parlamentario tan precario como inadecuado —comunistas, separatistas y Bildu—. España necesita un Gobierno acorde a las necesidades actuales y, por tanto, o se conforma uno nuevo de «gran coalición» —casi imposible con Sánchez al frente— o habrá que convocar nuevamente a los españoles a las urnas en noviembre. Cuanto más tarde se asuma esta realidad, más difícil será la situación de España y la salida de la crisis.