Gran coalición o elecciones

El presidente del gobierno Pedro Sanchez recibió en el Palacio de la Moncloa al lider de la oposicion Pablo Casado.
El presidente del gobierno Pedro Sanchez recibió en el Palacio de la Moncloa al lider de la oposicion Pablo Casado.Jesus G. FeriaLa razon

Aunque a muchos españoles les parezca una eternidad, el Gobierno de Sánchez e Iglesias no lleva ni ocho meses en el poder, que es el tiempo transcurrido desde el 7 de enero, fecha de la investidura presidencial más ajustada con la vigente Constitución —167/165 votos— en segunda votación y posibilitada con la abstención activa de ERC y Bildu. Si gobernar así es muy difícil en circunstancias normales, imaginemos lo que es hacerlo en la situación actual, en las antípodas de la existente a principios de año. Esta reflexión es obligada ante el espectáculo ofrecido por Sánchez e Iglesias para poder elaborar y aprobar unos presupuestos, que serían los sucesores de los vigentes aprobados en 2018 por el PP, y que son una exigencia inexcusable para afrontar la enorme crisis económica sobrevenida tras la pandemia, y agudizada por su lamentable gestión de la misma. El Gobierno debe asumir la realidad, y no pretender que la realidad se adapte a él. Es irreal tratar de agotar la legislatura con un Gobierno que tiene un apoyo parlamentario tan precario como inadecuado —comunistas, separatistas y Bildu—. España necesita un Gobierno acorde a las necesidades actuales y, por tanto, o se conforma uno nuevo de «gran coalición» —casi imposible con Sánchez al frente— o habrá que convocar nuevamente a los españoles a las urnas en noviembre. Cuanto más tarde se asuma esta realidad, más difícil será la situación de España y la salida de la crisis.